domingo, 29 de mayo de 2011

Valparaíso y Viña del Mar, ciudades estrella de Chile






Diario El Mercurio. Domingo 29 de mayo de 2011

El auto circula veloz por la autopista desde Santiago a Valparaíso. El terremoto del 27 de febrero de 2010 causó graves daños a esta espléndida vía y por ende consecuencias para los automovilistas que circulaban a esa hora. Son 120 km controlados cuidadosamente por los carabineros, estrictos, atentos, cultos. En una hora y media de tránsito divisamos las dos ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, prácticamente unidas, con un millón de habitantes entre las dos y una separación jurisdiccional sutil a través de una calle o avenida. En estas ciudades chilenas hay tanto qué ver y aprender de la historia y el presente, que siempre faltará tiempo. De noche junto a la inmensa bahía las luces presentan un espectáculo maravilloso. Por supuesto la vida nocturna es singular, tomando en cuenta que son las ciudades más populosas y alegres del Pacífico sur, compartiendo honores con Lima y Guayaquil.

Prat Chacón, Portales, Atahualpa y Ecuador

Nos interesa el nombre de calles y avenidas, y de ahí la historia chilena y de paso la hermandad con nuestro pueblo ecuatoriano. Los chilenos son muy nacionalistas y destacan su historia, que incluso la inculcan por regla en los estudiantes desde muy temprana edad. Como muestra, Alejandro Villalobos, un niño de cinco años, recita de memoria unos versos dedicados al héroe chileno Arturo Prat Chacón, un marino de 31 años de edad que ofrendó su vida en la batalla naval de Iquique, el 25 de mayo de 1879, dentro de la Guerra del Pacífico contra los peruanos; casi niño había ingresado en la Escuela Naval y hoy los pequeños chilenos le guardan profundo recuerdo y gratitud. En la nominación de calles y avenidas y en los monumentos se refleja el hondo sentido nacional, pero con conocimiento y permanente reflexión en la juventud --especial ejemplo para el Ecuador-- en donde no vamos muy cerca en ese sentido. Para emoción nuestra, encuentro el nombre de “Avenida Ecuador” y más allá “Avenida Atahualpa”, lo cual dice bastante del aprecio que nos tienen. Cerca de un parque de Valparaíso no falta un busto del Libertador Simón Bolívar, con la leyenda: “Espíritu Nacional de América, Venezuela a Valparaíso, 1987”. Más allá está un recuerdo de Diego Portales, “Ilustre Ministro Organizador de la República, inmolado en El Barón, el 6 de junio de 1837”, personaje controvertido, según unos el Organizador de la República y de acuerdo a sus enemigos, un tirano y dictador. Pensaba que los hombres de gobierno deben ser intachables, razón por la cual no actuó como gobernante pero sí se dedicó a criticar a los políticos: “La Democracia, que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera República”.

Neruda: “y tiritan azules los luceros a lo lejos…”

Valparaíso es una ciudad muy hermosa, con historia y presente de fuerza y poder económico, pero ciertos nombres le dan relumbre, caso Ricardo Neftalí Reyes, Pablo Neruda, a cuya casa de cinco plantas llamada La Sebastiana, acudimos; es un museo casi intacto del tiempo en que el poeta universal vivía contemplando el ancho mar desde una ventana. Con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la muerte de su amigo Salvador Allende, su mundo se vino abajo. Doce días después falleció. Dejó para siempre su inolvidable legado: “Quiero escribir los versos más tristes esta noche / escribir por ejemplo / la noche está estrellada / y tiritan azules los luceros a lo lejos…”

En Viña, Roberto Carlos, Santana, Salvatore Adamo…

Recorro las calles de Valparaíso y sus anchas avenidas, admiro sus edificios elevados, su cielo y mar azul, pero también lo que es el recuerdo en los barrios altos de calles muy angostas y casas de modelos llamativos y hasta raros. Luego muy cerca está el lugar más famoso del mundo por la realización de los festivales de música, la Quinta o Palacio Vergara, hoy Patrimonio Cultural de Viña del Mar, un sitio hermosísimo con una edificación rodeada de árboles y jardines que constituían antiguamente una hacienda adquirida después por un rico comerciante portugués llamado Francisco Álvarez, cuya esposa e hijo tenían una gran pasión por los árboles y plantas lo que derivó en el establecimiento de un gran parque con especies traídas de todas partes del mundo, algunas de las cuales todavía sobreviven. Mercedes Álvarez, única nieta heredó toda esa propiedad y se casó con Francisco Vergara Echevers, ingeniero, político, escritor y fundador de la ciudad, de ahí se estableció la famosa Quinta Vergara en la década de 1870, era de adobe y fue severamente destruida en el terremoto de 1906. Su hija Blanca Vergara Álvarez ordenó la reconstrucción con el apoyo del arquitecto italiano Ettore Petri Santini. En 1941 el Municipio de Viña del Mar compró la Quinta y el Palacio Vergara. Hoy es una construcción cargada de historia y fama. Son múltiples los famosos que se han presentado en el escenario “monstruo” de la Quinta. Citemos a los más importantes de tantos: el guitarrista mexicano Carlos Santana, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, la bella Olga Tañón, Roberto Sánchez, Sandro, Roberto Carlos, Rafael, Salvatore Adamo…

Honores y recuerdos de Gabriela

En una piedra del jardín de la Quinta está una placa que dice: “No alabes al rosado arrebol de mis flores / ni mis jóvenes hojas brillantes como espada / ni mis leños potentes, del hogar constructores / ni mi majestuosa cúpula abovedada. / Alábame al obrero sufrido que sostiene / mi macizo monstruoso que a Hércules fatigara / alaba aquello humilde y escondido / que tiene la abnegación de un Cristo que se inmolara…” ¿De quién más pueden ser estos versos…? De la que fuera humilde maestra de Escuela, la inolvidable Gabriela Mistral, Lucila Godoy Alcayaga.

Concón, capital gastronómica de Chile

Vamos con dirección a la comuna de Concón. Este nombre proviene de un tipo de lechuza, o talvez de la lengua mapuche, sitio de “las muchas aguas”. Dicen que es la capital gastronómica de Chile, hay una cantidad de locales de comida, en especial para la preparación de pescados, mariscos y empanadas. Ya nos podemos imaginar: un buen plato por 15 a 20 dólares. Está al norte del gran Valparaíso, frente a las dunas, donde algunos jóvenes ensayan con motos, con vista a Viña y Valpa, lugar de poetas. Desde 1917 fue el balneario para las personas más pudientes de Santiago. Aquí en enero la temperatura mínima es de 14 grados C y máxima de 26 a 28 grados C. y en julio baja hasta 5 o 6 grados C. Una nota de la Ilustre Municipalidad de la Comuna de Concón dice: "Concón está entre las comunas con mejor calidad de vida de Chile". En el trayecto captamos que los conductores casi no pitan, es una cultura digna de copiar; se ve contadas camionetas, las marcas más comunes son de autos Corsa, Toyota Yaris, y Renault, y hasta las 7 y media de la noche los chilenos dicen: “buenas tardes”.

Homenaje a Elsita Bustos de Pérez

No hay duda, Chile es una tierra para vivir, pero con plata, hay tanta belleza en todo sentido, que uno se acostumbra. Y si esa fue la tierra de Elsita Bustos de Pérez --en referencia al hermoso Santiago-- recién llevada al lado del Señor, en homenaje a ella y a su sincero amor por Cuenca desde hace más de cuatro décadas, estas pocas letras con nostalgia y eterno recuerdo.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubes de comunicación. blogspot.com

viernes, 13 de mayo de 2011

La ruta por los páramos de Moriré






&

Diario El Mercurio. Cuenca, Ecuador.

Los nombres son sugestivos, inspiran alguna idea y encierran viejas historias de viajeros que en el intento de avanzar hacia la Amazonía, posiblemente perdieron la vida o estuvieron a punto de perderla. Nos referimos a Matanga y Moriré. Por Matanga desde el Sígsig está la vía hacia Chigüinda y Gualaquiza; por Moriré, atravesando Jima hacia San Miguel de Cuyes y Amazonas, de forma paralela, también a la misma bella ciudad del sur de Morona Santiago. En los dos casos, se trata de importantes posibilidades para unir al Azuay con dos provincias amazónicas hermanas y establecer lazos de comercio, cultura, turismo y fortalecimiento nacional.

Con la carretera vendrá cuánta cosa

Por Chigüinda, según asegura la Subsecretaría de Transporte y Obras Públicas, una carretera de primera estará lista en aproximadamente un año; en cambio, por Jima y Moriré, es un sueño de hace mucho tiempo; según vemos, el proyecto está dormido y los habitantes continúan transportándose, como hace cien años, a lomo de acémila o a pie, durante horas y horas de duro y sacrificado tránsito. Pero como dice Marco Zhunio en Peñas Blancas, no hay mal que por bien no venga, pues con la carretera vendrá también cuanta cosa no del todo positiva y a lo mejor romperá con la tranquilidad de estos lugares. En verdad, nos preocupa lo que podría suceder: tala inconsciente de árboles y captura de especies animales preciosas que habitan por ahí.

Desde Jima a Moriré la vía en pésimo estado

El histórico proyecto de una ruta por Jima hacia Gualaquiza, no ha quedado más que en eso. No conocíamos ese trayecto y en días pasados intentamos recorrerlo en todo lo posible. Hoy, en lo que concierne al Azuay está poco menos que abandonado. Desde la población de Cumbe existe una carretera de regulares condiciones que conduce a Jima, pintoresco poblado del cual nos ocuparemos en otra oportunidad. De este pueblo azuayo que pertenece a la jurisdicción de Sígsig, hay mucho qué decir. Por ahora sólo queríamos saber qué hay más allá. Y proseguimos por un maltrecho camino que no puede llamarse carretera. El vehículo 4 x 4 se reciente a cada paso pero como está para esos menesteres, continúa. Existen huellas de una anterior y vieja construcción vial que lamentablemente se destruye cada día. Mientras tanto con Rafael conversamos sobre el bosque de Tambillo que se encuentra más allá y en cuanto al grave problema del tráfico de madera que se produce en diversos lugares de la Amazonía.

Preocupa el tráfico de madera

Personalmente nosotros hemos constatado el tráfico de maderas en las carreteras de Sucumbíos, Orellana, Pastaza y Napo. Hemos visto con pena y preocupación grandes camiones transportando enormes tucos de madera con dirección a la Sierra, sin que nadie diga ni haga nada. ¿Es que no hay quién controle? ¿Escapa del control este tráfico ilegal y despiadado de maderas preciosas y con ello la muerte segura de especies animales en peligro de extinción? ¿Será imposible parar la destrucción de un hábitat invalorable? Existen normativas para explotar la madera, explica el Ing. Rafael Ochoa, técnico del Ministerio del Ambiente, pero al parecer son burladas. Existe una forma de control: para transportar madera se requiere de una guía, la cual implica una aprobación de un plan de aprovechamiento y al no existir esta guía, que es muy exigente, los traficantes buscan y encuentran las rutas y horas adecuadas para su ilícito negocio. De acuerdo a la Ley este control no está a cargo de la Policía, sólo lo puede hacer el Ministerio del Ambiente o personas particulares mediante denuncias que son recompensadas con el 50% del importe del cargamento. Pero en la práctica, por falta de apoyo logístico y otros factores, todavía no es posible el indicado control.

Rica vegetación y vida silvestre

Con esta preocupación en la mente y retornando a la realidad con los sacudones que genera el camino, ya nos encontramos en el páramo. El frío es intenso y la llovizna, la neblina espesa dificulta el tránsito. Al paso vemos restos de un antiguo camino de herradura, que con seguridad debió causar mucho desgaste a los viajeros; la vegetación por allí es diversa: sigasales, gañales, helechos, laureles, bromelias, aguarongos, moras y otras especies. El aguarongo es una flor de la que se alimentan los osos de anteojos, dice Rafael. Pasamos por un reservorio con un letrero identificativo: “Comunidad de Tasqui-Llacuchir”. Entre una variedad de aves, el mirlo brinca por allí mansito, y a lo lejos divisamos el enorme bosque de Tambillo con pinos en una enorme extensión; mejor habría sido con especies nativas, dijo un campesino, y ya sabemos por qué. Un letrero en medio de la neblina expresa: “Bosque protector de Tambillo. Propiedad de la Cooperativa Jima”. Pisamos ya jurisdicción de Morona Santiago, ruge el viento en los abismos, nos encontramos a cerca de 4 mil metros de altitud, radio La Roja se escucha nítidamente, y el zuro, una planta del lugar, nos indica el cambio de ecosistema. Al paso comentamos sobre la forma cómo en otros países aprovechan de los lugares con neblina y humedad mediante lo que se denomina “ordeñamiento de las nubes”, mientras en nuestro país, a veces, literalmente “nos morimos de sed junto a la fuente”.

Félix un niño excepcional que visita a su abuela

Descendemos ahora por una carretera recién abierta pero en buenas condiciones con dirección a San Miguel de Cuyes a donde por supuesto no llega la vía, pero nos enteramos de que el Gobierno Provincial de Morona Santiago trabaja intensamente en diversos frentes, a pesar de lo enorme que es esa provincia, de manera que es más factible que en un año se concluya la carretera en lo que a esa provincia corresponde hasta Gualaquiza, que en la parte del Azuay. Nos detenemos en Peñas Blancas, sitio llamado también La Punta. Pasan arrieros con rumbo a San Miguel y Amazonas. Conversamos con Félix, niño de 13 años, a quien lo hemos traído desde Moriré y nos cuenta que viene visitando a su abuelita en Jima y camina --más bien dicho corre-- por donde hay carretera o enderezando, por caminos, pendientes y chaquiñanes pedregosos, con rumbo a San Miguel de Cuyes y enseguida a Amazonas; después proseguirá a La Florida, de la parroquia Nueva Tarqui, y para ver a sus padres y seguir trabajando junto a ellos cubrirá todo el recorrido en unas siete horas, lo que para nosotros puede ser en el doble del tiempo. ¡Qué maravilloso niño¡ Le ofrecí visitar a su familia en algún momento. Llegará el día de llevarle un obsequio.

Próxima parada: San Miguel de Cuyes

En Peñas Blancas conversamos con doña Rosa Ortega y su esposo Marco; nos cuentan que los viernes hay feria más abajo y que una buseta llega los fines de semana con comerciantes desde Jima. Hay 13 km desde allí hasta San Miguel de Cuyes, y del parque de Jima hasta su tienda 35 km. Ahora a regresar a casa. Nuestro próximo objetivo será sin duda San Miguel de Cuyes y Nueva Tarqui. Por allí hay cosas interesantes que cuenta el Padre Juan de Velasco en su “Historia del Reino de Quito”. Iremos a ver de qué se trata. Nos estamos haciendo invitar. Este punto de Morona Santiago tiene una larga historia interesante. Según narran, estuvo poblado posiblemente por Cañaris que luego abandonaron el lugar como consecuencia de enfrentamientos con tribus orientales. Esto lo demuestran restos arqueológicos localizados en Espíritu Playa y otros puntos cercanos a la parroquia. Pero miren lo que hemos logrado, por lo menos tener una idea de lo que es la realidad por esos lares. Nuestra inquietud apenas ha nacido, existe mucho por recorrer e investigar. Ya les contaremos interesantes novedades. Mientras tanto, daremos un salto hacia fuera de las fronteras de nuestra patria para recorrer otros pueblos y ciudades y así alimentar vuestro espíritu y conocimiento.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

domingo, 8 de mayo de 2011

"Historias y Sucesos"


Se trata de cincuenta reportajes sobre los más diversos temas relacionados con el Ecuador, por ejemplo: La muerte de Alejandro Labaka e Inés Arango en manos de los Tagaeri; Viaje por el río Napo; La historia de Carondelet; La historia del ferrocarril de Eloy Alfaro; La historia del Mariscal Antonio José de Sucre; Las Reinas de Cuenca, La baronesa de Floreana, etc.

sábado, 7 de mayo de 2011


"La Batalla del Portete, Argumentos y Memorias": El único libro escrito sobre este gran acontecimiento que hasta hoy lamenta y comenta el Perú. Para ellos fue una catástrofe militar. Fue escrito en base a múltiples autores nacionales e internacionales e incluso mediante documentos de los propios actores, como el Gran Mariscal Antonio José de Sucre que dirigió la batalla, y del General Daniel Florencio O'Leary, combatiente irlandés que estuvo en el lugar de los hechos y fue parte de la victoria grancolombiana. Las fotografías fueron tomadas por el autor, luego de una docena de exploraciones por el lugar.

Si desea obtener este documento escríbanos al e mail: cesarpinose@hotmail.com.

domingo, 1 de mayo de 2011

Seis horas en El Paraíso






Diario El Mercurio. Cuenca, Ecuador. Domingo 1 de mayo de 2011.

De las selvas y montañas que todavía quedan en la zona de Gualaquiza existen lugares muy poco hollados por el pie humano. Uno de ellos es la Reserva Ecológica de El Paraíso, en donde aún existen especies animales y vegetales “tal como Dios los puso en el momento de la creación”. A petición nuestra y sin tener idea de la distancia y dificultad del trayecto, pero sí de los tesoros que puede guardar la naturaleza, fuimos en días pasados al lugar con la compañía de guías y conocedores y 27 estudiantes del colegio “Camilo Gallegos Toledo”, de Gualaquiza.

No hay camino, se hace camino al andar

El día no acompañaba, pero sí la alegría y fortaleza de los excursionistas. Las primeras indicaciones proporcionaba a los estudiantes el profesor Héctor Caldas, y no sé si estábamos adecuadamente equipados. En el trayecto nos dimos cuenta que de que no. Llegamos en “ranchera” o “chiva” hasta el punto denominado Túmbes, de allí se recorre por una vía de regulares condiciones durante veinte minutos hasta su término, desde donde comienza la sinuosa ruta a pie. Nos llamaba la atención una cantidad de sacos con un material obscuro. Se trata de tierra humosa o abono natural que algunos sacan de la montaña, seguramente para vender, especialmente para jardines y viveros. Cuando en la montaña cae una hoja al suelo es inmediatamente atacada por hongos y bacterias dando inicio a su descomposición. Como resultado, una parte de ella se convierte en nutrientes minerales: nitrógeno, fósforo, potasio, etc. que son tomados por las raíces; otra parte de esa hoja se transforma en humus y de igual modo cualquier otra materia orgánica, como el estiércol, por ejemplo, materiales que luego son atacados por microorganismos, para dar lugar al indicado e invalorable humus y a nutrientes. En este lugar el biólogo Freddy Nugra explica los detalles del ambiente que nos espera y posteriormente en el camino referirá lo que sabe respecto a la flora y fauna de ese enorme bosque. Se trata de una reserva de 590 hectáreas que llegan hasta una altitud de 1800 msnm, guardando 160 especies de plantas, anfibios, bagres y aves. “Este es un verdadero paraíso con lluvia y todo”, afirma. Vamos por una trocha larga y penosa, los barrizales y enmarañada selva nos esperan, nada regular, todo subidas y bajadas cada vez más complicadas.

Reguero de sangre por riquezas naturales

Aunque dicen que hablar cuando se camina en extremo, merma la reserva de energías y fuerzas, sí queda tiempo para escuchar algunos detalles de los tiempos críticos vividos en Gualaquiza, como por ejemplo durante la Guerra del Alto Cenepa: el principal centro de salud se convirtió en un hospital de sangre, iban y venían las ambulancias, llegaban médicos como nunca se vio, helicópteros y aviones aterrizaban y salían a cada momento, por tierra y aire llegaban tropas, la gente no sabía qué hacer, tenían temor de que aviones peruanos bombardearan el pueblo, los que podían abandonaban su tierra para dirigirse a lugares seguros, en fin, todo fue sufrimiento y tensión. Casi nada se sabía de los entretelones del conflicto, sólo después se conoció que el Perú quería ratificar su presencia en zonas muy ricas en minerales, por supuesto, compartiendo intereses con empresas mineras extranjeras. ¡Qué barbaridad! La obra “El festín del petróleo”, de Jaime Galarza, no exagera un milímetro sobre las ambiciones poderosas de las transnacionales. Y así, el extenso y hermoso valle del Cenepa, que fue nuestro, por los amarres de mandatarios y hasta con llantos mentirosos de traficantes de armas, hoy ya no figura en nuestro mapa.

¿Por qué mataron a Chico Mendes?

La jungla, la soledad y la dureza que nos toca experimentar, exigen esfuerzo y sumo cuidado, pero también proporcionan momentos para meditar sobre esos verdaderos paraísos naturales que son un auténtico tesoro y que por lo regular no los sabemos cuidar. Las razones: ignorancia, ambiciones personales, pobre educación y pésimas administraciones nacionales y jurisdiccionales que pasan por la historia sin pena ni gloria. Creo que compartimos los criterios con Pablo Delgado, Freddy Nugra, Héctor Caldas y Edison Jiménez, con quienes caminamos por la selva, sólo que deberán ellos y todos los jóvenes conocer la vida y muerte de un notable defensor brasileño de los árboles, que tuvo un fin trágico, como dice la singular canción de Maná, “Cuando los ángeles lloran”: “A Chico Mendes lo mataron / lo sabía Color de Melo y también la policía…”

Asoma el hermoso el Gallo de la Peña

La caminata prosigue y sólo las fotografías pueden dar fe de lo difícil del camino, sin dejar de ser un desafío al corazón, los músculos y los pulmones. A veces es muy lento el caminar, por el cuidado que exige el piso que puede ser falso o porque hay que atravesar quebradas y riachuelos de montaña, en donde por supuesto, hay oportunidad de lavarse el sudor del rostro y bajar un poco la temperatura del cuerpo. Un cedro enorme todavía es motivo de respeto, pequeños animalitos huyen ante el paso del gran depredador y por allá lejos, con su clásico copete y sus vistosos colores, el gallo de la peña desde un árbol algo dice y nos mira, y por supuesto tiene un miedo muy justificado. El gallo de la peña es una de las aves más hermosas del mundo, por su plumaje y cortejo; su cabeza está adornada por una cresta naranja, tiene un complejo comportamiento de apareo y sus nidos son construidos en las caras verticales de grandes rocas, cuevas o despeñaderos. La hembra construye el nido y cuida sus crías sin la ayuda del macho. Caso típico de muchas mujeres valientes, que dada la irresponsabilidad de los gestores de la vida, no los toman luego en cuenta y cuidan a sus críos “como Dios manda, en vez de malparirlos sin que la vean”, tal cual manifiesta el inolvidable Indio Duarte en uno de sus hermosos poemas.

Por fin en la cascada de El Paraíso

La lluvia a veces arrecia. Estamos empapados, enlodados y cansados, pero interiormente, completamente satisfechos. Cuánto falta para llegar, preguntamos todos. Se hace largo este subir y bajar, y eso que todavía estamos de ida. Al fin un sonido esperanzador. Y un poco más, hemos llegado a la cascada. Tiene unos ochenta metros de altura y el agua desciende a una piscina de unos treinta metros de diámetro. Algunos muchachos “chumblug”, a pesar del frío, pero como la juventud es sana, no pasa nada, y con ropa y todo, al agua señores. No hice lo propio por no dar espectáculo, pero casi, casi me animo, remedando a ese personaje de la televisión, que en la selva busca lo más peligroso y se come todas las alimañas que encuentra. No habría sido ninguna novedad ni la primera vez. A las 09h00 iniciamos la caminata. Son ya las 12h30. Hay que retornar.

Regreso “largo como piropo de tartamudo”

El regreso se hizo eterno, como cuando uno va a un velorio de un muerto que no conoció ni es pariente. “Largo como piropo de tartamudo” o “como esperanza de pobre”, como dice el pueblo. Ahora si, como consta en el lenguaje de los guambras, “ahí te quiero ver”. Sólo Pablo Delgado al final me acompaña en el viacrucis y al fin ni él, porque nos perdemos y vamos a dar en otro lugar, que si no hubiera sido por Lucho Nugra que nos encuentra en un recodo del camino y hasta nos da de comer, a lo mejor iba a parar en Brasil asomando con una garota. A las 16h00 todavía no llegábamos de retorno a Gualaquiza. Por lo menos habíamos caminado seis horas consecutivas. Ahora, no hablaba, únicamente pensaba en una ducha caliente y en quitarme las libras de barro que llevaba encima. En la noche, en el terminal, esperando un bus para el regreso, con Freddy y Luis, algún corto comentario. Pero la historia no terminaba allí. A las nueve de la noche un gran derrumbe cerca de La Virgen, nos mantendría presos durante quince horas en el bus. ¡Qué cosas no! como dice Kiko, pero de eso y otros pasajes no me arrepiento, son gajes de la vida y son para contar, como esta vez a ustedes queridos amigos lectores.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com