domingo, 5 de junio de 2011

El acontecimiento de Berruecos






Diario El Mercurio, Cuenca, Ecuador. Domingo 5 de junio de 2011

Han transcurrido 181 años del hecho de sangre acontecido en Berruecos el 4 de junio de 1830. Sobre el personaje se ha escrito una montaña de libros y artículos. Los autores más importantes han vertido sus criterios y alabanzas, reflexiones y conceptos que en conjunto explican el hecho y lamentan tan desgraciado incidente. Dicen que la noticia llegó a Lima, y quién creyera, sensibilizó los ánimos hasta de los más tenaces enemigos del célebre cumanés, incluso del entonces presidente Gamarra, quien fuera vencido inobjetablemente en el Portete apenas un año y medio atrás. El mandatario, que defenestró al cuencano La Mar, ordenó que se celebrasen exequias solemnes a las que asistió todo el ejército, autoridades, instituciones y la flor y nata limeña. Entonces Antonio José de Sucre ascendía a la cumbre de la gloria, el respeto, la gratitud y el recuerdo de todo el pueblo americano. El autor peruano Nemesio Vargas, hijo de otro destacado historiador, Rubén Vargas Ugarte, decía: “La memoria de Sucre ha pasado a la posteridad como uno de los hijos más grandiosos de la América meridional. En su patria y fuera de ella se lo respeta y venera”.

El dolor se apoderó de los hombres libres

En Quito la Marquesa de Solanda hacía preparativos emocionados en su casa solariega para recibir a su esposo, pero cuando se desmontó el jinete que le trajo la noticia, todo fue llanto y dolor. De allí, debido el ambiente político y los nubarrones generados por los enemigos del Gran Mariscal, se prepararon discretos funerales. El general Flores decretó ocho días de luto en el Ecuador. Desde esos momentos, nada se supo de los restos del Héroe, hasta 1900, cuando fueron encontrados en un monasterio y luego trasladados a la Catedral Metropolitana. El dolor se apoderó de los hombres libres y honestos de la América independiente. Es evidente que Sucre presintió su muerte. En la batalla del Portete, apenas cumplidos 34 años de edad, su fortaleza había disminuido notablemente. Sacaba fuerzas de flaqueza. Se encontraba enfermo del cuerpo y del alma. Dicen sus biógrafos que en tan corto tiempo de vida había saboreado de todo, del amor de muchas mujeres, el agotamiento de largos viajes, la muerte trágica de sus seres queridos asesinados por las hordas terribles de la Corona, el fin horrible de sus soldados en los campos de batalla, los recibimientos apoteósicos y agradecidos en pueblos y ciudades, el agotador trabajo de organizar los nacientes Estados, los deleites del poder en Bolivia y la traición en Chuquisaca, de todo, además de las envidias, los insultos y las burlas en su decadencia…sólo faltaba el toque final que después consolidó su grandeza y talvez el efímero triunfo de sus enemigos. Este día llegó, junto a La Venta, de camino a su hogar en Quito, a donde jamás llegó.

“El Mariscal que vivió de prisa”

Para Bolívar fue fatal. Se dirigía a Cartagena con la intención de embarcarse hacia Jamaica y Europa, pero, cuenta Vargas, la demora de la fragata inglesa “Shanon” y la falta de dinero para tomar otro buque, “lo detuvieron allí, donde acabó de postrarle la noticia del asesinato de su hijo querido, el inmortal Sucre”. Al término de su vida el Libertador deliraba…“José vámonos, vámonos, que de aquí nos echan…A dónde iremos…” Y el autor concluye: “Madame de Staël ha dicho que lo mejor de la Historia es el entusiasmo que despierta; yo estoy por las amargas lágrimas que hace verter…” En su obra “El Mariscal que vivió de prisa”, Mauricio Vargas Linares, refiere cosas muy interesantes, como por ejemplo la preparación del ilustre cumanés en matemáticas, geografía, inglés, francés, italiano, historia, literatura; leía a Maquiavelo, Las Casas, Locke, los comentarios de Julio César, los principios del arte militar de Federico, el arte de la guerra del mariscal Puységur, las tácticas del Conde Guibert, sobre arquitectura, ingeniería militar, artillería, fortificación y ataque a plazas; en consecuencia, sus triunfos nunca fueron fruto del azar sino de su pasión por aprender. El prócer Mariño apreciaba sus virtudes, muchos de sus soldados y oficiales eran de baja calaña y por ello, para corregirlos, requería de un jefe de categoría y honestidad como Sucre. Lo llamaban Toñito y ya desde temprano vio muertes atroces, rostros desfigurados, pechos y abdómenes abiertos, piernas cercenadas y los más conmovedores gritos de dolor en los campos de batalla. En el Portete, más tarde, sería igual, de modo que le llevaba a la conmoción de su espíritu e incluso a perdonar la vida cuando todo encaminaba al remate y fusilamiento. En cuestión de amores y consecuencias, el 18 de abril de 1828 se produjo en Chuquisaca un motín “cuyo autor intelectual fue Casimiro Ollaneta, novio desairado de María Manuela Rojas”, con quien, según Rumazo González tuvo un hijo que se llamó Pedro César y que además “hubo un amor platónico que despertó en Sor Martina del Corazón de Jesús, abadesa del Monasterio de los Remedios”. El escritor Hugo Alemán narra el “transitorio amor que inspiró a Sucre, en 1821, Pepita Gainza en la ciudad de Guayaquil”, y que en 1825, confiesa en carta de 11 de octubre al general Vicente Aguirre que ha muerto Tomasa Bravo, una bella joven mulata con quien procreó una hija de nombre Simona.

En su tierra Cumaná se vivió una pesadilla

La guerra día a día acababa con miles de vidas y bienes. Los fusilamientos y ejecuciones a machete, lanza y cuchillo por parte de las huestes ibéricas feroces y las guerrillas patriotas convertían a Venezuela y Nueva Granada en verdaderos campos del horror. Las familias habían perdido padres e hijos, las madres eran asaltadas y las jovencitas violadas; las carnicerías de Boves y Morales eran atroces: Pedro Sucre, hermano del Mariscal, cayó herido y luego fue rematado. Un hecho repudiable lo dice todo: Boves invitó al oficial patriota Diego Jalón a su aposento para almorzar, y luego, ordenó que lo decapiten, “para que no digan que lo despaché con hambre al otro mundo”. En Aragua mil setecientos patriotas murieron, doscientos más cayeron prisioneros y fueron pasados a cuchillo, registra la historia; “casi cinco mil cadáveres se descomponían al amanecer”. Los cuadros en Cumaná, la cuna de Sucre, llegaron al paroxismo: la atacó Boves con veinte mil llaneros, entraron a caballo en la iglesia del lugar y allí medio millar fueron lanceados. Buscaban la casa de los Sucre, y la encontraron; derrumbaron la puerta de la residencia y causaron horror y pánico. María Magdalena, la niña menor de la familia, de apenas 14 años de edad, corrió por las escaleras para buscar refugio y vio que los asaltantes se le acercaban, salió al balcón, se santiguó y se lanzó de cabeza contra el empedrado. En 48 horas la ciudad fue devastada, de sus 16 mil habitantes solo quedaron 5 mil entre niños, mujeres de edad y ancianos, en la peor miseria. Con estos antecedentes se peleó en la independencia, y Sucre, actuaba destrozado, por las noticias que atrasadas le llegaban a caballo. La independencia sin embargo se selló con Pichincha, Junín y Ayacucho, y pérdidas cuantiosas. Después del triunfo del Portete, ya en 1829, comenzó el descalabro espiritual del Gran Guerrero. No tuvo tiempo de despedirse del Libertador, se encontraba solo, a merced de las hienas, hasta que llegó la hora trágica.

El fin de los asesinos

Doce años después del asesinato, los dos principales ejecutores materiales lo confesaron. Erazo cayó preso por revoltoso en 1839 y "providencialmente", según Antonio Flores Jijón, hijo del mulato de Puerto Cabello, equivocó la causa de su aprehensión y contó todo. En otras circunstancias Apolinar Morillo fue capturado y enjuiciado. Obando aceptó un careo con él. Allí surgieron varias inconsistencias en sus declaraciones. Fue, sin embargo, declarado culpable y condenado a muerte. Lo fusilaron en la Plaza Mayor de Bogotá el 30 de noviembre de 1842. Circuló entonces una hoja volante con su firma en la que confesaba el crimen, ejecutado según él, bajo orden de Obando (E. Ayala Mora). Erazo murió en prisión ese mismo año. Los demás perecieron en forma violenta. Andrés Rodríguez, según declaraciones de la mujer de Erazo, Desideria Menéndez, murió repentinamente al caerse de la cabalgadura. Cuzco murió en casa de Erazo a pocos días del crimen de Berruecos, y Rodríguez, el otro, murió poco después en un cuartel. No cabe duda de que alguien los silenció para evitar que declararan, anota Ayala Mora.

“Yo tengo la convicción de que fueron los dos”

En cuanto a José María Obando, cargó toda su vida con la acusación del asesinato, como él mismo lo había predicho. Y en ello, sus propios escritos lo comprometían. Nunca negó, por ejemplo, haber escrito la nota a Erazo, pero dijo que lo hizo tres años antes “para ejecutar una celada contra otro bandido”. Hay, por fin, un hecho significativo que debe destacarse, señala el historiador Enrique Ayala Mora: “Flores abandonó Quito poco antes del crimen y viajó a Guayaquil. No sería la última vez que haría una conveniente retirada antes de que se cometiera un crimen que lo beneficiaría. Así habría de actuar también cuando el crimen de "El Quiteño Libre", pocos años después”. “Flores fue mucho más prudente. No dejó nada escrito y su participación en el crimen quedó siempre a cubierto. No cometió "errores" y por ello no es posible establecer con total claridad su responsabilidad. Pero esta responsabilidad, sin duda, existió. No sólo por las evidencias que hay sobre su manejo de los testimonios, su viaje a Guayaquil, sus tratos secretos con Obando, sino la existencia del móvil del tamaño de una catedral, y aunque no siempre el beneficiario es el actor del crimen, el número de casos en que si lo es, da como para pensarlo bien en serio”. Y contundente el historiador venezolano Vicente Lecuna (1870-1954) sobre Obando y Flores y el crimen de Berruecos, decía: “Yo tengo la convicción de que fueron los dos".

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

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domingo, 29 de mayo de 2011

Valparaíso y Viña del Mar, ciudades estrella de Chile






Diario El Mercurio. Domingo 29 de mayo de 2011

El auto circula veloz por la autopista desde Santiago a Valparaíso. El terremoto del 27 de febrero de 2010 causó graves daños a esta espléndida vía y por ende consecuencias para los automovilistas que circulaban a esa hora. Son 120 km controlados cuidadosamente por los carabineros, estrictos, atentos, cultos. En una hora y media de tránsito divisamos las dos ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, prácticamente unidas, con un millón de habitantes entre las dos y una separación jurisdiccional sutil a través de una calle o avenida. En estas ciudades chilenas hay tanto qué ver y aprender de la historia y el presente, que siempre faltará tiempo. De noche junto a la inmensa bahía las luces presentan un espectáculo maravilloso. Por supuesto la vida nocturna es singular, tomando en cuenta que son las ciudades más populosas y alegres del Pacífico sur, compartiendo honores con Lima y Guayaquil.

Prat Chacón, Portales, Atahualpa y Ecuador

Nos interesa el nombre de calles y avenidas, y de ahí la historia chilena y de paso la hermandad con nuestro pueblo ecuatoriano. Los chilenos son muy nacionalistas y destacan su historia, que incluso la inculcan por regla en los estudiantes desde muy temprana edad. Como muestra, Alejandro Villalobos, un niño de cinco años, recita de memoria unos versos dedicados al héroe chileno Arturo Prat Chacón, un marino de 31 años de edad que ofrendó su vida en la batalla naval de Iquique, el 25 de mayo de 1879, dentro de la Guerra del Pacífico contra los peruanos; casi niño había ingresado en la Escuela Naval y hoy los pequeños chilenos le guardan profundo recuerdo y gratitud. En la nominación de calles y avenidas y en los monumentos se refleja el hondo sentido nacional, pero con conocimiento y permanente reflexión en la juventud --especial ejemplo para el Ecuador-- en donde no vamos muy cerca en ese sentido. Para emoción nuestra, encuentro el nombre de “Avenida Ecuador” y más allá “Avenida Atahualpa”, lo cual dice bastante del aprecio que nos tienen. Cerca de un parque de Valparaíso no falta un busto del Libertador Simón Bolívar, con la leyenda: “Espíritu Nacional de América, Venezuela a Valparaíso, 1987”. Más allá está un recuerdo de Diego Portales, “Ilustre Ministro Organizador de la República, inmolado en El Barón, el 6 de junio de 1837”, personaje controvertido, según unos el Organizador de la República y de acuerdo a sus enemigos, un tirano y dictador. Pensaba que los hombres de gobierno deben ser intachables, razón por la cual no actuó como gobernante pero sí se dedicó a criticar a los políticos: “La Democracia, que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera República”.

Neruda: “y tiritan azules los luceros a lo lejos…”

Valparaíso es una ciudad muy hermosa, con historia y presente de fuerza y poder económico, pero ciertos nombres le dan relumbre, caso Ricardo Neftalí Reyes, Pablo Neruda, a cuya casa de cinco plantas llamada La Sebastiana, acudimos; es un museo casi intacto del tiempo en que el poeta universal vivía contemplando el ancho mar desde una ventana. Con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la muerte de su amigo Salvador Allende, su mundo se vino abajo. Doce días después falleció. Dejó para siempre su inolvidable legado: “Quiero escribir los versos más tristes esta noche / escribir por ejemplo / la noche está estrellada / y tiritan azules los luceros a lo lejos…”

En Viña, Roberto Carlos, Santana, Salvatore Adamo…

Recorro las calles de Valparaíso y sus anchas avenidas, admiro sus edificios elevados, su cielo y mar azul, pero también lo que es el recuerdo en los barrios altos de calles muy angostas y casas de modelos llamativos y hasta raros. Luego muy cerca está el lugar más famoso del mundo por la realización de los festivales de música, la Quinta o Palacio Vergara, hoy Patrimonio Cultural de Viña del Mar, un sitio hermosísimo con una edificación rodeada de árboles y jardines que constituían antiguamente una hacienda adquirida después por un rico comerciante portugués llamado Francisco Álvarez, cuya esposa e hijo tenían una gran pasión por los árboles y plantas lo que derivó en el establecimiento de un gran parque con especies traídas de todas partes del mundo, algunas de las cuales todavía sobreviven. Mercedes Álvarez, única nieta heredó toda esa propiedad y se casó con Francisco Vergara Echevers, ingeniero, político, escritor y fundador de la ciudad, de ahí se estableció la famosa Quinta Vergara en la década de 1870, era de adobe y fue severamente destruida en el terremoto de 1906. Su hija Blanca Vergara Álvarez ordenó la reconstrucción con el apoyo del arquitecto italiano Ettore Petri Santini. En 1941 el Municipio de Viña del Mar compró la Quinta y el Palacio Vergara. Hoy es una construcción cargada de historia y fama. Son múltiples los famosos que se han presentado en el escenario “monstruo” de la Quinta. Citemos a los más importantes de tantos: el guitarrista mexicano Carlos Santana, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, la bella Olga Tañón, Roberto Sánchez, Sandro, Roberto Carlos, Rafael, Salvatore Adamo…

Honores y recuerdos de Gabriela

En una piedra del jardín de la Quinta está una placa que dice: “No alabes al rosado arrebol de mis flores / ni mis jóvenes hojas brillantes como espada / ni mis leños potentes, del hogar constructores / ni mi majestuosa cúpula abovedada. / Alábame al obrero sufrido que sostiene / mi macizo monstruoso que a Hércules fatigara / alaba aquello humilde y escondido / que tiene la abnegación de un Cristo que se inmolara…” ¿De quién más pueden ser estos versos…? De la que fuera humilde maestra de Escuela, la inolvidable Gabriela Mistral, Lucila Godoy Alcayaga.

Concón, capital gastronómica de Chile

Vamos con dirección a la comuna de Concón. Este nombre proviene de un tipo de lechuza, o talvez de la lengua mapuche, sitio de “las muchas aguas”. Dicen que es la capital gastronómica de Chile, hay una cantidad de locales de comida, en especial para la preparación de pescados, mariscos y empanadas. Ya nos podemos imaginar: un buen plato por 15 a 20 dólares. Está al norte del gran Valparaíso, frente a las dunas, donde algunos jóvenes ensayan con motos, con vista a Viña y Valpa, lugar de poetas. Desde 1917 fue el balneario para las personas más pudientes de Santiago. Aquí en enero la temperatura mínima es de 14 grados C y máxima de 26 a 28 grados C. y en julio baja hasta 5 o 6 grados C. Una nota de la Ilustre Municipalidad de la Comuna de Concón dice: "Concón está entre las comunas con mejor calidad de vida de Chile". En el trayecto captamos que los conductores casi no pitan, es una cultura digna de copiar; se ve contadas camionetas, las marcas más comunes son de autos Corsa, Toyota Yaris, y Renault, y hasta las 7 y media de la noche los chilenos dicen: “buenas tardes”.

Homenaje a Elsita Bustos de Pérez

No hay duda, Chile es una tierra para vivir, pero con plata, hay tanta belleza en todo sentido, que uno se acostumbra. Y si esa fue la tierra de Elsita Bustos de Pérez --en referencia al hermoso Santiago-- recién llevada al lado del Señor, en homenaje a ella y a su sincero amor por Cuenca desde hace más de cuatro décadas, estas pocas letras con nostalgia y eterno recuerdo.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

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viernes, 13 de mayo de 2011

La ruta por los páramos de Moriré






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Diario El Mercurio. Cuenca, Ecuador.

Los nombres son sugestivos, inspiran alguna idea y encierran viejas historias de viajeros que en el intento de avanzar hacia la Amazonía, posiblemente perdieron la vida o estuvieron a punto de perderla. Nos referimos a Matanga y Moriré. Por Matanga desde el Sígsig está la vía hacia Chigüinda y Gualaquiza; por Moriré, atravesando Jima hacia San Miguel de Cuyes y Amazonas, de forma paralela, también a la misma bella ciudad del sur de Morona Santiago. En los dos casos, se trata de importantes posibilidades para unir al Azuay con dos provincias amazónicas hermanas y establecer lazos de comercio, cultura, turismo y fortalecimiento nacional.

Con la carretera vendrá cuánta cosa

Por Chigüinda, según asegura la Subsecretaría de Transporte y Obras Públicas, una carretera de primera estará lista en aproximadamente un año; en cambio, por Jima y Moriré, es un sueño de hace mucho tiempo; según vemos, el proyecto está dormido y los habitantes continúan transportándose, como hace cien años, a lomo de acémila o a pie, durante horas y horas de duro y sacrificado tránsito. Pero como dice Marco Zhunio en Peñas Blancas, no hay mal que por bien no venga, pues con la carretera vendrá también cuanta cosa no del todo positiva y a lo mejor romperá con la tranquilidad de estos lugares. En verdad, nos preocupa lo que podría suceder: tala inconsciente de árboles y captura de especies animales preciosas que habitan por ahí.

Desde Jima a Moriré la vía en pésimo estado

El histórico proyecto de una ruta por Jima hacia Gualaquiza, no ha quedado más que en eso. No conocíamos ese trayecto y en días pasados intentamos recorrerlo en todo lo posible. Hoy, en lo que concierne al Azuay está poco menos que abandonado. Desde la población de Cumbe existe una carretera de regulares condiciones que conduce a Jima, pintoresco poblado del cual nos ocuparemos en otra oportunidad. De este pueblo azuayo que pertenece a la jurisdicción de Sígsig, hay mucho qué decir. Por ahora sólo queríamos saber qué hay más allá. Y proseguimos por un maltrecho camino que no puede llamarse carretera. El vehículo 4 x 4 se reciente a cada paso pero como está para esos menesteres, continúa. Existen huellas de una anterior y vieja construcción vial que lamentablemente se destruye cada día. Mientras tanto con Rafael conversamos sobre el bosque de Tambillo que se encuentra más allá y en cuanto al grave problema del tráfico de madera que se produce en diversos lugares de la Amazonía.

Preocupa el tráfico de madera

Personalmente nosotros hemos constatado el tráfico de maderas en las carreteras de Sucumbíos, Orellana, Pastaza y Napo. Hemos visto con pena y preocupación grandes camiones transportando enormes tucos de madera con dirección a la Sierra, sin que nadie diga ni haga nada. ¿Es que no hay quién controle? ¿Escapa del control este tráfico ilegal y despiadado de maderas preciosas y con ello la muerte segura de especies animales en peligro de extinción? ¿Será imposible parar la destrucción de un hábitat invalorable? Existen normativas para explotar la madera, explica el Ing. Rafael Ochoa, técnico del Ministerio del Ambiente, pero al parecer son burladas. Existe una forma de control: para transportar madera se requiere de una guía, la cual implica una aprobación de un plan de aprovechamiento y al no existir esta guía, que es muy exigente, los traficantes buscan y encuentran las rutas y horas adecuadas para su ilícito negocio. De acuerdo a la Ley este control no está a cargo de la Policía, sólo lo puede hacer el Ministerio del Ambiente o personas particulares mediante denuncias que son recompensadas con el 50% del importe del cargamento. Pero en la práctica, por falta de apoyo logístico y otros factores, todavía no es posible el indicado control.

Rica vegetación y vida silvestre

Con esta preocupación en la mente y retornando a la realidad con los sacudones que genera el camino, ya nos encontramos en el páramo. El frío es intenso y la llovizna, la neblina espesa dificulta el tránsito. Al paso vemos restos de un antiguo camino de herradura, que con seguridad debió causar mucho desgaste a los viajeros; la vegetación por allí es diversa: sigasales, gañales, helechos, laureles, bromelias, aguarongos, moras y otras especies. El aguarongo es una flor de la que se alimentan los osos de anteojos, dice Rafael. Pasamos por un reservorio con un letrero identificativo: “Comunidad de Tasqui-Llacuchir”. Entre una variedad de aves, el mirlo brinca por allí mansito, y a lo lejos divisamos el enorme bosque de Tambillo con pinos en una enorme extensión; mejor habría sido con especies nativas, dijo un campesino, y ya sabemos por qué. Un letrero en medio de la neblina expresa: “Bosque protector de Tambillo. Propiedad de la Cooperativa Jima”. Pisamos ya jurisdicción de Morona Santiago, ruge el viento en los abismos, nos encontramos a cerca de 4 mil metros de altitud, radio La Roja se escucha nítidamente, y el zuro, una planta del lugar, nos indica el cambio de ecosistema. Al paso comentamos sobre la forma cómo en otros países aprovechan de los lugares con neblina y humedad mediante lo que se denomina “ordeñamiento de las nubes”, mientras en nuestro país, a veces, literalmente “nos morimos de sed junto a la fuente”.

Félix un niño excepcional que visita a su abuela

Descendemos ahora por una carretera recién abierta pero en buenas condiciones con dirección a San Miguel de Cuyes a donde por supuesto no llega la vía, pero nos enteramos de que el Gobierno Provincial de Morona Santiago trabaja intensamente en diversos frentes, a pesar de lo enorme que es esa provincia, de manera que es más factible que en un año se concluya la carretera en lo que a esa provincia corresponde hasta Gualaquiza, que en la parte del Azuay. Nos detenemos en Peñas Blancas, sitio llamado también La Punta. Pasan arrieros con rumbo a San Miguel y Amazonas. Conversamos con Félix, niño de 13 años, a quien lo hemos traído desde Moriré y nos cuenta que viene visitando a su abuelita en Jima y camina --más bien dicho corre-- por donde hay carretera o enderezando, por caminos, pendientes y chaquiñanes pedregosos, con rumbo a San Miguel de Cuyes y enseguida a Amazonas; después proseguirá a La Florida, de la parroquia Nueva Tarqui, y para ver a sus padres y seguir trabajando junto a ellos cubrirá todo el recorrido en unas siete horas, lo que para nosotros puede ser en el doble del tiempo. ¡Qué maravilloso niño¡ Le ofrecí visitar a su familia en algún momento. Llegará el día de llevarle un obsequio.

Próxima parada: San Miguel de Cuyes

En Peñas Blancas conversamos con doña Rosa Ortega y su esposo Marco; nos cuentan que los viernes hay feria más abajo y que una buseta llega los fines de semana con comerciantes desde Jima. Hay 13 km desde allí hasta San Miguel de Cuyes, y del parque de Jima hasta su tienda 35 km. Ahora a regresar a casa. Nuestro próximo objetivo será sin duda San Miguel de Cuyes y Nueva Tarqui. Por allí hay cosas interesantes que cuenta el Padre Juan de Velasco en su “Historia del Reino de Quito”. Iremos a ver de qué se trata. Nos estamos haciendo invitar. Este punto de Morona Santiago tiene una larga historia interesante. Según narran, estuvo poblado posiblemente por Cañaris que luego abandonaron el lugar como consecuencia de enfrentamientos con tribus orientales. Esto lo demuestran restos arqueológicos localizados en Espíritu Playa y otros puntos cercanos a la parroquia. Pero miren lo que hemos logrado, por lo menos tener una idea de lo que es la realidad por esos lares. Nuestra inquietud apenas ha nacido, existe mucho por recorrer e investigar. Ya les contaremos interesantes novedades. Mientras tanto, daremos un salto hacia fuera de las fronteras de nuestra patria para recorrer otros pueblos y ciudades y así alimentar vuestro espíritu y conocimiento.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com