domingo, 12 de junio de 2011

Un día por los confines de Shaglli






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Ese 24 de mayo encontramos al pueblo de Santa Isabel algo tenso y silencioso. Cuestionaban a su Alcalde. Un grupo de simpatizantes campesinos lo respaldaba. El ingreso tiene un trazado simpático pero entendemos que existe algún proyecto para que se vea mejor. Nuestros objetivos están más arriba. Son pueblos y lugares muy atractivos pero que algo les hace falta. El desarrollo del turismo, fuente importante para los pueblos, exige mayor esfuerzo y visión por parte de autoridades, instituciones y pobladores.

Vista espectacular desde arriba

Primero, desde la parte alta un panorama enorme, una vista preciosa, como para que contemplen los pesimistas y los que no tienen aprecio por la vida y que en esos sitios podrían darse cuenta de lo grandioso de la existencia humana. Este mensaje no es para la generalidad de gente chabela porque ellos con su talante de bromistas y alegres hacen las delicias propias y ajenas cada día. De arriba se ve de todo: plantaciones, bosques, escasa vegetación primaria, pastos para ganado y ruina del ambiente, cañadas, colinas y montañas lejanas, bajo un sol que domina y se impone, como debió ser para los ancestros Cañaris. Todo invita a la armonía. “El amor de un ser humano por otro es tal vez para cada uno de nosotros la prueba más difícil, el más elevado testimonio de nosotros mismos; la obra suprema de la que todas las demás sólo son preparativos”, decía el poeta austriaco Rilke, pero añadimos, básicamente amor por la naturaleza.

Los niños extrañan a sus padres

Irrumpe el 4x4 a través de una ruta que merece ser mejor. Llegamos a Cañaribamba, pueblo que es indígena pero que declaran que no lo es. En verdad lo fue en el pasado cuando Salinas –nombre que fue quitado de una calle, como que se quisiera borrarlo de la historia de este pueblo—hizo fortuna con los esclavos indígenas. Hoy sólo quedan casi imperceptibles huellas, el caserío está solitario y con seguridad, aquí y en otros lugares, los niños extrañan a sus padres, que intentan volver, para comprarse un carro nuevo, aunque a sus hijos eso les importe un comino.

Los jóvenes y los flechazos de Cupido

Y entre conversa y conversa con Pancho Pizarro, sobre los tiempos pasados y la historia ecuatoriana, llegamos a Shaglli casi sin sentir. De común es un pueblo solitario pero ese día mostraba movimiento, los chicos del colegio con uniforme rojo y plomo, ensayaban alegres y bulliciosos con sus trompetas y tambores, y creo que también algunos sus primeros intentos de flechazos de Cupido. Esos recuerdos no se borran jamás, si no, pregúntenles a los que se casaron enseguida demasiado jóvenes y vivieron despechados por el resto de su vida. Y a propósito de la fecha, le consulté a una chica en Cuenca si conocía qué se celebraba ese día a nivel nacional. Me respondió: “Una guerra, no sé qué, que se ha dado por allá en Quito”. Caliente, caliente.

Múltiples lugares para turismo de aventura

Los jóvenes jugaban despreocupados, recreaban su invalorable fuerza campesina, aunque ya en el momento de precisar sus aspiraciones más tarde, miren de cerca las dificultades. Pero no están olvidados. Captamos preocupación por entidades y organismos por darles la mano. Por ejemplo, la Unita de Cuenca estuvo presente con un grupo de estudiantes de Turismo y Francisco Vintimilla a la cabeza. Su proyecto es atractivo y prometedor, se trata de diagnosticar el ámbito turístico, político, ecológico y productivo con el fin de establecer las potencialidades de Shaglli, para encaminar a los moradores hacia resultados a nivel regional y nacional, según se dijo. María José Miranda y Gabriela Nivelo, alumnas, nos contaron entusiasmadas sus propósitos y deseos de trabajar, aprender y aportar. Se habla de explotar el turismo sin dañar el ambiente. Claro que es posible. En verdad, por esa zona existen lugares y razones que atraen: Carachula, la llamada “ciudad de piedra”; montañas y pajonales para turismo de aventura, caseríos interesantes, rica producción de leche y truchas, Huasipamba y la “piedra movedora” y tantos aspectos más. Pero el eje vial es fundamental. Desde San Pedro de Shaglli hacia Huertas, Cuevas, Hornillos y el reservorio de Tasqui, la carretera deja mucho qué desear, con decirles que el jeep dañó tres llantas en ese trayecto de apenas diez kilómetros. Por allí cerca del proyecto de reservorio todavía asoman las “curiquingas”, con temor con temor sólo permiten acercarse hasta unos 50 metros porque luego levantan el vuelo y muestran toda su hermosa majestad de colores blanco y negro. Por allí pasan enormes volquetas que las ahuyentan y transportan la roca extraída del divino páramo que prodiga el agua.

En Tasqui construyen un reservorio

Continuamos por la ruta y a lo lejos divisamos el Shalo y el Barashigua, abrazando al poblado de Pucará. Ascendemos a Tasqui. Nuestros jóvenes guías, Patricio y Enrique, por supuesto están enterados de todo y nos cuentan muchas cosas. Las partes más altas del páramos están a una altitud de 4 mil metros, a 3651 metros se construye el reservorio, horadando el suelo para extraer materiales y aplicar cemento. Estará concluido en menos de dos meses dijo un trabajador, represará un millón de metros cúbicos. Del sistema de canales de distribución del líquido vital para riego, todavía nada se sabe. Retornamos. El “chaupa”, que vuela poco asoma por ahí; mirlos y otras aves, apenas se las ve, creo que por el ruido y los extraños, huyen; los humedales y las quínoas corren peligro. Hay que protegerlos. En el trayecto de regreso se observa un gran paisaje de grandes pastos y pocos arbustos nativos, los que todavía quedan. No hay que olvidar que la agricultura –aunque no lo aceptemos-.

Quesos, manjares, juegos y un emblemático “shilingo”

Llegamos a Shaglli…a comer pan, aunque le recordamos a Pancho que “no sólo de pan vive el hombre”. En Shaglli han comenzado un proyecto de internet banda ancha por parte del Gobierno Provincial y aunque los jóvenes aprenden rápido, se requiere de buenos instructores para que no se desvíe su atención hacia el spam, es decir la basura que envenena el alma y la mente. Mientras tanto los muchachos en edad despreocupada juegan a la carrera de ensacados, el huevo y la cuchara, la carrera de tres pies y la carretilla humana en su “fiesta del novato”. Por ahí un campesino muestra un “shilingo” nuevito y bien hechito, no queda más, son las “butacas” del transporte de ellos, el caballito de montaña o la mula que es todo fuerza, en lo único que se puede confiar. Una fábrica con 24 socios y 600 litros de leche diarios produce quesos, yogur y manjar, recibe la ayuda del Municipio de Santa Isabel y les va muy bien, “para qué”. A otras fábricas particulares igual.

Tony Meléndez es el mejor ejemplo

Para concluir, nuestra recomendación a que visiten Shaglli, que tiene gente buena, confiable y trabajadora, y sus hermosos lugares y paisajes como para volver siempre y desintoxicarse del bullicio de las ciudades, el horario y el insoportable pito de los vehículos. Quizás con más gente que ame deveras a la naturaleza se pueda concretar un turismo sustentable y respetuoso para cuidar lo que nos queda. También unas cuantas chicas de la Universidad de Cuenca han llegado, son de Medicina y se suman a la tarea con su respectivo proyecto. Al final, una sorpresa, en Santa Isabel encontramos a Pedro Zenteno; perdió una vez su brazo derecho en un trapiche, algo que nos estremece, está casado, tiene tres hijos y espera que el Conadis le pare bola. Decimos sorpresa porque todavía quedan personas que a pesar de su inferioridad de condiciones físicas, creen que es posible sonreír a la vida, pero esa sonrisa debe gestar optimismo a otros que a lo mejor “completos” han perdido la fe. Pedro y Tony Meléndez son el mejor ejemplo.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com

Gualleturo, pasado y presente






Ducur es un punto en la vía al Guayas por Cañar, de ahí nos encaminamos hacia Gualleturo. La carretera no es mejor que la que conocimos hace 19 años. Sólo el puente en la Playa ha cambiado, es metálico y puede resistir los embates del río Cañar que baja de las alturas y va rumbo a la costa en donde causará estragos en épocas de invierno.
A partir de la Playa existe hoy una carretera que va hacia Ger. Hace años era sólo una trocha que en penoso viaje de tres horas conducía a ese poblado perdido en media montaña pero cargado de historia; allí conocí restos de una hacienda que fuera de doña Florencia Astudillo, acaudalada y solitaria mujer que vivía en ambiente feudal

Una historia singular

Allí nos enteramos de muchas cosas relatadas por indios ancianos que la conocieron y la sirvieron casi en condiciones de esclavos. Nos contaban que la “Niña” era buena con ellos y que cuando se le ocurría ordenaba que la lleven a su hacienda en Gapal de Cuenca. La llevaban en guandos, hacían tres días, descansando en tambos o en otras haciendas a lo largo de la ruta por Cañar. Cada uno de los veinte o treinta guandos, jóvenes y fuertes, debía llevar su propia tonga, un poco de carne seca y mote, mientras ella hacía cocinar un chancho gordo para alimentar en el camino a dos perros negros como el diablo que le acompañaban arriba. Relataban que al llegar a la hacienda de Chaguarchimbana en el Vergel, se subía al balcón y les lanzaba unas monedas, recomendándoles que no vayan a tomar trago y que lleven ropita para sus hijos. Eran apenas unos miserables centavos. Cuando les inquirí si la odiaban, los indígenas viejos en su quichua traducido por una chica de Cañar, decían que no, que la respetaban mucho. Esclavos que llegan a amar las cadenas que los oprimen, decía un amigo mío. La presencia de la Niña había causado honda impresión en los indígenas, que las noches la veían por los cerros “caminando con sus dos perros negros que botan candela por los ojos”. Alguien dijo: “está en el infierno y le acompañan los diablos”. El relato de Mama Úrsula es otra página de esta historia. Encontré a esa anciana que bordeaba los cien años, había sido la nana de la Niña; me contó algunos pasajes de la solterona misteriosa de presencia fugaz.

El Colegio celebra sus 30 años

El distinguido colegio David Mogrovejo Merchán, con 140 estudiantes y una veintena de maestros y maestras, algunos de ellos muy emocionados y diligentes ese día, cumplía 30 años de labor y creo que llegué a tiempo para la fiesta. Cualquiera diría “no me han invitado, pero tampoco me han dicho que no me vaya”. El licenciado Marcelo Velázquez es el rector que se muestra amable, empeñoso y atento en la celebración. Vemos a bellas chicas, como Angélica Rojas, la reina, y apuestos jóvenes, a preocupados padres de familia para que no falte el sequito de gallina runa y el buen canelazo. Hubo baile, cantó Edison Montero, imitando fielmente al desaparecido Sandro de América y no faltó la gallada con la que pronto hicimos amistad; de ellos, uno es un joven llamado Mitchel, venido de Texas, voluntario del Cuerpo de Paz que sabe de nutrición y se apresta a colaborar en esa comunidad; del resto, casi todos ex viajeros a la Yoni, la mayoría con plata y buenos recuerdos, aunque decían que en su Gualleturo querido están mejor y no lo volverán a dejar.
Con el rector y el inspector general Lic. Jorge Peralta forjamos proyectos: una biblioteca que refiera lo que se pueda del doctor José Peralta, nacido por allí nomás en Chaupiyunga; un encuentro de jóvenes con la presencia de delegaciones de Javín, Chontamarca, Suscal, Ducur, etc. Es decir con los más olvidados de las autoridades y supervisores. Es que nosotros vamos donde casi no va nadie. Si eso nos prohíben, será muy grave, como prohibir el respirar aire puro, el aire del conocimiento.

Tierra de José Peralta

Desde Gualleturo más hacia adentro, a unas tres horas de camino, está Chaupiyunga (medio-trópico), la tierra del gigante doctor José Peralta, canciller, diplomático, legislador, filósofo y escritor, nacido de una mujer humilde llamada Joaquina Peralta y de un cura de apellido Serrano; este ministro de Dios se perdió en el anonimato. Un obispo vio la inteligencia del niño campesino y abandonado y lo llevó para educarlo y de paso seguramente para proteger al cura. En efecto, dicen que lo educó con lo mejor de la época hasta resultar una obra brillante. Cuentan que dos hojas del libro de la fe de bautizos de Gualleturo desaparecieron misteriosamente cortados. Alguien quiso ocultar el lugar de nacimiento de Peralta, sin duda.
Hemos leído de él “Eloy Alfaro y sus victimarios”, sensacional, quizás de lectura obligada para todos los ecuatorianos. Lo cierto es que Peralta, con su monumento en la bajada del puente de Todos Santos en Cuenca, viene a constituirse en uno de los hombres más sobresalientes de la patria ecuatoriana, mientras su patria chica permanece olvidada y de la casita en que vivía con su madre en la tierra que visitamos, el tiempo de más de cien años se ha encargado de borrar toda huella.

Misteriosos petroglifos

Nos han maravillado desde hace décadas los petroglifos de Gualleturo. Existen por doquier en esa zona. El que conocimos hace años con el arqueólogo doctor Napo Almeida en un día de tempestad diluvial, ha quedado grabado en nuestra mente. Eran dibujos raros, rostros, líneas, espirales, ángulos, estrellas de cinco puntas, rectángulos, en fin. Algo querían decir artistas del comienzo de la era cristiana o antes.
Esta vez hace unos días nos acompañaban las chicas Dianita, Tania, Irene y Rosi, don Roberto y don Juan como guías hacia las piedras de Pucango. En el camino encontramos a doña Herlinda con sus 95 años a cuestas, pero dura como el roble, su esposo se fue a otras tierras hace 60 años, no ha vuelto, pero creo que las esperanzas no han muerto; tiene tataranietos que hasta ha perdido la cuenta. Luego vimos una piedra con líneas geométricas, círculos concéntricos y otros mensajes. Un rayo, alguna vez, partió a la piedra en dos.
Gualleturo es tierra rica en ganadería, llena de gente trabajadora y honorable. Hay que volver y existen buenas razones. Todavía no tenemos muy clara una buena parte de su historia, y sobre todo por el deseo de sembrar inquietudes en los jóvenes para que brillen y fundamenten su amor en su historia, en valores y su hermoso entorno natural.

César Pinos Espinoza

domingo, 5 de junio de 2011

El acontecimiento de Berruecos






Diario El Mercurio, Cuenca, Ecuador. Domingo 5 de junio de 2011

Han transcurrido 181 años del hecho de sangre acontecido en Berruecos el 4 de junio de 1830. Sobre el personaje se ha escrito una montaña de libros y artículos. Los autores más importantes han vertido sus criterios y alabanzas, reflexiones y conceptos que en conjunto explican el hecho y lamentan tan desgraciado incidente. Dicen que la noticia llegó a Lima, y quién creyera, sensibilizó los ánimos hasta de los más tenaces enemigos del célebre cumanés, incluso del entonces presidente Gamarra, quien fuera vencido inobjetablemente en el Portete apenas un año y medio atrás. El mandatario, que defenestró al cuencano La Mar, ordenó que se celebrasen exequias solemnes a las que asistió todo el ejército, autoridades, instituciones y la flor y nata limeña. Entonces Antonio José de Sucre ascendía a la cumbre de la gloria, el respeto, la gratitud y el recuerdo de todo el pueblo americano. El autor peruano Nemesio Vargas, hijo de otro destacado historiador, Rubén Vargas Ugarte, decía: “La memoria de Sucre ha pasado a la posteridad como uno de los hijos más grandiosos de la América meridional. En su patria y fuera de ella se lo respeta y venera”.

El dolor se apoderó de los hombres libres

En Quito la Marquesa de Solanda hacía preparativos emocionados en su casa solariega para recibir a su esposo, pero cuando se desmontó el jinete que le trajo la noticia, todo fue llanto y dolor. De allí, debido el ambiente político y los nubarrones generados por los enemigos del Gran Mariscal, se prepararon discretos funerales. El general Flores decretó ocho días de luto en el Ecuador. Desde esos momentos, nada se supo de los restos del Héroe, hasta 1900, cuando fueron encontrados en un monasterio y luego trasladados a la Catedral Metropolitana. El dolor se apoderó de los hombres libres y honestos de la América independiente. Es evidente que Sucre presintió su muerte. En la batalla del Portete, apenas cumplidos 34 años de edad, su fortaleza había disminuido notablemente. Sacaba fuerzas de flaqueza. Se encontraba enfermo del cuerpo y del alma. Dicen sus biógrafos que en tan corto tiempo de vida había saboreado de todo, del amor de muchas mujeres, el agotamiento de largos viajes, la muerte trágica de sus seres queridos asesinados por las hordas terribles de la Corona, el fin horrible de sus soldados en los campos de batalla, los recibimientos apoteósicos y agradecidos en pueblos y ciudades, el agotador trabajo de organizar los nacientes Estados, los deleites del poder en Bolivia y la traición en Chuquisaca, de todo, además de las envidias, los insultos y las burlas en su decadencia…sólo faltaba el toque final que después consolidó su grandeza y talvez el efímero triunfo de sus enemigos. Este día llegó, junto a La Venta, de camino a su hogar en Quito, a donde jamás llegó.

“El Mariscal que vivió de prisa”

Para Bolívar fue fatal. Se dirigía a Cartagena con la intención de embarcarse hacia Jamaica y Europa, pero, cuenta Vargas, la demora de la fragata inglesa “Shanon” y la falta de dinero para tomar otro buque, “lo detuvieron allí, donde acabó de postrarle la noticia del asesinato de su hijo querido, el inmortal Sucre”. Al término de su vida el Libertador deliraba…“José vámonos, vámonos, que de aquí nos echan…A dónde iremos…” Y el autor concluye: “Madame de Staël ha dicho que lo mejor de la Historia es el entusiasmo que despierta; yo estoy por las amargas lágrimas que hace verter…” En su obra “El Mariscal que vivió de prisa”, Mauricio Vargas Linares, refiere cosas muy interesantes, como por ejemplo la preparación del ilustre cumanés en matemáticas, geografía, inglés, francés, italiano, historia, literatura; leía a Maquiavelo, Las Casas, Locke, los comentarios de Julio César, los principios del arte militar de Federico, el arte de la guerra del mariscal Puységur, las tácticas del Conde Guibert, sobre arquitectura, ingeniería militar, artillería, fortificación y ataque a plazas; en consecuencia, sus triunfos nunca fueron fruto del azar sino de su pasión por aprender. El prócer Mariño apreciaba sus virtudes, muchos de sus soldados y oficiales eran de baja calaña y por ello, para corregirlos, requería de un jefe de categoría y honestidad como Sucre. Lo llamaban Toñito y ya desde temprano vio muertes atroces, rostros desfigurados, pechos y abdómenes abiertos, piernas cercenadas y los más conmovedores gritos de dolor en los campos de batalla. En el Portete, más tarde, sería igual, de modo que le llevaba a la conmoción de su espíritu e incluso a perdonar la vida cuando todo encaminaba al remate y fusilamiento. En cuestión de amores y consecuencias, el 18 de abril de 1828 se produjo en Chuquisaca un motín “cuyo autor intelectual fue Casimiro Ollaneta, novio desairado de María Manuela Rojas”, con quien, según Rumazo González tuvo un hijo que se llamó Pedro César y que además “hubo un amor platónico que despertó en Sor Martina del Corazón de Jesús, abadesa del Monasterio de los Remedios”. El escritor Hugo Alemán narra el “transitorio amor que inspiró a Sucre, en 1821, Pepita Gainza en la ciudad de Guayaquil”, y que en 1825, confiesa en carta de 11 de octubre al general Vicente Aguirre que ha muerto Tomasa Bravo, una bella joven mulata con quien procreó una hija de nombre Simona.

En su tierra Cumaná se vivió una pesadilla

La guerra día a día acababa con miles de vidas y bienes. Los fusilamientos y ejecuciones a machete, lanza y cuchillo por parte de las huestes ibéricas feroces y las guerrillas patriotas convertían a Venezuela y Nueva Granada en verdaderos campos del horror. Las familias habían perdido padres e hijos, las madres eran asaltadas y las jovencitas violadas; las carnicerías de Boves y Morales eran atroces: Pedro Sucre, hermano del Mariscal, cayó herido y luego fue rematado. Un hecho repudiable lo dice todo: Boves invitó al oficial patriota Diego Jalón a su aposento para almorzar, y luego, ordenó que lo decapiten, “para que no digan que lo despaché con hambre al otro mundo”. En Aragua mil setecientos patriotas murieron, doscientos más cayeron prisioneros y fueron pasados a cuchillo, registra la historia; “casi cinco mil cadáveres se descomponían al amanecer”. Los cuadros en Cumaná, la cuna de Sucre, llegaron al paroxismo: la atacó Boves con veinte mil llaneros, entraron a caballo en la iglesia del lugar y allí medio millar fueron lanceados. Buscaban la casa de los Sucre, y la encontraron; derrumbaron la puerta de la residencia y causaron horror y pánico. María Magdalena, la niña menor de la familia, de apenas 14 años de edad, corrió por las escaleras para buscar refugio y vio que los asaltantes se le acercaban, salió al balcón, se santiguó y se lanzó de cabeza contra el empedrado. En 48 horas la ciudad fue devastada, de sus 16 mil habitantes solo quedaron 5 mil entre niños, mujeres de edad y ancianos, en la peor miseria. Con estos antecedentes se peleó en la independencia, y Sucre, actuaba destrozado, por las noticias que atrasadas le llegaban a caballo. La independencia sin embargo se selló con Pichincha, Junín y Ayacucho, y pérdidas cuantiosas. Después del triunfo del Portete, ya en 1829, comenzó el descalabro espiritual del Gran Guerrero. No tuvo tiempo de despedirse del Libertador, se encontraba solo, a merced de las hienas, hasta que llegó la hora trágica.

El fin de los asesinos

Doce años después del asesinato, los dos principales ejecutores materiales lo confesaron. Erazo cayó preso por revoltoso en 1839 y "providencialmente", según Antonio Flores Jijón, hijo del mulato de Puerto Cabello, equivocó la causa de su aprehensión y contó todo. En otras circunstancias Apolinar Morillo fue capturado y enjuiciado. Obando aceptó un careo con él. Allí surgieron varias inconsistencias en sus declaraciones. Fue, sin embargo, declarado culpable y condenado a muerte. Lo fusilaron en la Plaza Mayor de Bogotá el 30 de noviembre de 1842. Circuló entonces una hoja volante con su firma en la que confesaba el crimen, ejecutado según él, bajo orden de Obando (E. Ayala Mora). Erazo murió en prisión ese mismo año. Los demás perecieron en forma violenta. Andrés Rodríguez, según declaraciones de la mujer de Erazo, Desideria Menéndez, murió repentinamente al caerse de la cabalgadura. Cuzco murió en casa de Erazo a pocos días del crimen de Berruecos, y Rodríguez, el otro, murió poco después en un cuartel. No cabe duda de que alguien los silenció para evitar que declararan, anota Ayala Mora.

“Yo tengo la convicción de que fueron los dos”

En cuanto a José María Obando, cargó toda su vida con la acusación del asesinato, como él mismo lo había predicho. Y en ello, sus propios escritos lo comprometían. Nunca negó, por ejemplo, haber escrito la nota a Erazo, pero dijo que lo hizo tres años antes “para ejecutar una celada contra otro bandido”. Hay, por fin, un hecho significativo que debe destacarse, señala el historiador Enrique Ayala Mora: “Flores abandonó Quito poco antes del crimen y viajó a Guayaquil. No sería la última vez que haría una conveniente retirada antes de que se cometiera un crimen que lo beneficiaría. Así habría de actuar también cuando el crimen de "El Quiteño Libre", pocos años después”. “Flores fue mucho más prudente. No dejó nada escrito y su participación en el crimen quedó siempre a cubierto. No cometió "errores" y por ello no es posible establecer con total claridad su responsabilidad. Pero esta responsabilidad, sin duda, existió. No sólo por las evidencias que hay sobre su manejo de los testimonios, su viaje a Guayaquil, sus tratos secretos con Obando, sino la existencia del móvil del tamaño de una catedral, y aunque no siempre el beneficiario es el actor del crimen, el número de casos en que si lo es, da como para pensarlo bien en serio”. Y contundente el historiador venezolano Vicente Lecuna (1870-1954) sobre Obando y Flores y el crimen de Berruecos, decía: “Yo tengo la convicción de que fueron los dos".

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

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domingo, 29 de mayo de 2011

Valparaíso y Viña del Mar, ciudades estrella de Chile






Diario El Mercurio. Domingo 29 de mayo de 2011

El auto circula veloz por la autopista desde Santiago a Valparaíso. El terremoto del 27 de febrero de 2010 causó graves daños a esta espléndida vía y por ende consecuencias para los automovilistas que circulaban a esa hora. Son 120 km controlados cuidadosamente por los carabineros, estrictos, atentos, cultos. En una hora y media de tránsito divisamos las dos ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, prácticamente unidas, con un millón de habitantes entre las dos y una separación jurisdiccional sutil a través de una calle o avenida. En estas ciudades chilenas hay tanto qué ver y aprender de la historia y el presente, que siempre faltará tiempo. De noche junto a la inmensa bahía las luces presentan un espectáculo maravilloso. Por supuesto la vida nocturna es singular, tomando en cuenta que son las ciudades más populosas y alegres del Pacífico sur, compartiendo honores con Lima y Guayaquil.

Prat Chacón, Portales, Atahualpa y Ecuador

Nos interesa el nombre de calles y avenidas, y de ahí la historia chilena y de paso la hermandad con nuestro pueblo ecuatoriano. Los chilenos son muy nacionalistas y destacan su historia, que incluso la inculcan por regla en los estudiantes desde muy temprana edad. Como muestra, Alejandro Villalobos, un niño de cinco años, recita de memoria unos versos dedicados al héroe chileno Arturo Prat Chacón, un marino de 31 años de edad que ofrendó su vida en la batalla naval de Iquique, el 25 de mayo de 1879, dentro de la Guerra del Pacífico contra los peruanos; casi niño había ingresado en la Escuela Naval y hoy los pequeños chilenos le guardan profundo recuerdo y gratitud. En la nominación de calles y avenidas y en los monumentos se refleja el hondo sentido nacional, pero con conocimiento y permanente reflexión en la juventud --especial ejemplo para el Ecuador-- en donde no vamos muy cerca en ese sentido. Para emoción nuestra, encuentro el nombre de “Avenida Ecuador” y más allá “Avenida Atahualpa”, lo cual dice bastante del aprecio que nos tienen. Cerca de un parque de Valparaíso no falta un busto del Libertador Simón Bolívar, con la leyenda: “Espíritu Nacional de América, Venezuela a Valparaíso, 1987”. Más allá está un recuerdo de Diego Portales, “Ilustre Ministro Organizador de la República, inmolado en El Barón, el 6 de junio de 1837”, personaje controvertido, según unos el Organizador de la República y de acuerdo a sus enemigos, un tirano y dictador. Pensaba que los hombres de gobierno deben ser intachables, razón por la cual no actuó como gobernante pero sí se dedicó a criticar a los políticos: “La Democracia, que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera República”.

Neruda: “y tiritan azules los luceros a lo lejos…”

Valparaíso es una ciudad muy hermosa, con historia y presente de fuerza y poder económico, pero ciertos nombres le dan relumbre, caso Ricardo Neftalí Reyes, Pablo Neruda, a cuya casa de cinco plantas llamada La Sebastiana, acudimos; es un museo casi intacto del tiempo en que el poeta universal vivía contemplando el ancho mar desde una ventana. Con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y la muerte de su amigo Salvador Allende, su mundo se vino abajo. Doce días después falleció. Dejó para siempre su inolvidable legado: “Quiero escribir los versos más tristes esta noche / escribir por ejemplo / la noche está estrellada / y tiritan azules los luceros a lo lejos…”

En Viña, Roberto Carlos, Santana, Salvatore Adamo…

Recorro las calles de Valparaíso y sus anchas avenidas, admiro sus edificios elevados, su cielo y mar azul, pero también lo que es el recuerdo en los barrios altos de calles muy angostas y casas de modelos llamativos y hasta raros. Luego muy cerca está el lugar más famoso del mundo por la realización de los festivales de música, la Quinta o Palacio Vergara, hoy Patrimonio Cultural de Viña del Mar, un sitio hermosísimo con una edificación rodeada de árboles y jardines que constituían antiguamente una hacienda adquirida después por un rico comerciante portugués llamado Francisco Álvarez, cuya esposa e hijo tenían una gran pasión por los árboles y plantas lo que derivó en el establecimiento de un gran parque con especies traídas de todas partes del mundo, algunas de las cuales todavía sobreviven. Mercedes Álvarez, única nieta heredó toda esa propiedad y se casó con Francisco Vergara Echevers, ingeniero, político, escritor y fundador de la ciudad, de ahí se estableció la famosa Quinta Vergara en la década de 1870, era de adobe y fue severamente destruida en el terremoto de 1906. Su hija Blanca Vergara Álvarez ordenó la reconstrucción con el apoyo del arquitecto italiano Ettore Petri Santini. En 1941 el Municipio de Viña del Mar compró la Quinta y el Palacio Vergara. Hoy es una construcción cargada de historia y fama. Son múltiples los famosos que se han presentado en el escenario “monstruo” de la Quinta. Citemos a los más importantes de tantos: el guitarrista mexicano Carlos Santana, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, la bella Olga Tañón, Roberto Sánchez, Sandro, Roberto Carlos, Rafael, Salvatore Adamo…

Honores y recuerdos de Gabriela

En una piedra del jardín de la Quinta está una placa que dice: “No alabes al rosado arrebol de mis flores / ni mis jóvenes hojas brillantes como espada / ni mis leños potentes, del hogar constructores / ni mi majestuosa cúpula abovedada. / Alábame al obrero sufrido que sostiene / mi macizo monstruoso que a Hércules fatigara / alaba aquello humilde y escondido / que tiene la abnegación de un Cristo que se inmolara…” ¿De quién más pueden ser estos versos…? De la que fuera humilde maestra de Escuela, la inolvidable Gabriela Mistral, Lucila Godoy Alcayaga.

Concón, capital gastronómica de Chile

Vamos con dirección a la comuna de Concón. Este nombre proviene de un tipo de lechuza, o talvez de la lengua mapuche, sitio de “las muchas aguas”. Dicen que es la capital gastronómica de Chile, hay una cantidad de locales de comida, en especial para la preparación de pescados, mariscos y empanadas. Ya nos podemos imaginar: un buen plato por 15 a 20 dólares. Está al norte del gran Valparaíso, frente a las dunas, donde algunos jóvenes ensayan con motos, con vista a Viña y Valpa, lugar de poetas. Desde 1917 fue el balneario para las personas más pudientes de Santiago. Aquí en enero la temperatura mínima es de 14 grados C y máxima de 26 a 28 grados C. y en julio baja hasta 5 o 6 grados C. Una nota de la Ilustre Municipalidad de la Comuna de Concón dice: "Concón está entre las comunas con mejor calidad de vida de Chile". En el trayecto captamos que los conductores casi no pitan, es una cultura digna de copiar; se ve contadas camionetas, las marcas más comunes son de autos Corsa, Toyota Yaris, y Renault, y hasta las 7 y media de la noche los chilenos dicen: “buenas tardes”.

Homenaje a Elsita Bustos de Pérez

No hay duda, Chile es una tierra para vivir, pero con plata, hay tanta belleza en todo sentido, que uno se acostumbra. Y si esa fue la tierra de Elsita Bustos de Pérez --en referencia al hermoso Santiago-- recién llevada al lado del Señor, en homenaje a ella y a su sincero amor por Cuenca desde hace más de cuatro décadas, estas pocas letras con nostalgia y eterno recuerdo.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

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