jueves, 2 de diciembre de 2010

Zaruma festejó su Independencia



















El 26 de noviembre Zaruma celebró 190 años de su independencia política y lo hizo a su manera, con eventos artísticos, educativos, cívicos y sociales, sin excesos ni bullicio fuera de tono, como es costumbre en otras ciudades del Ecuador, e incluso con su Tercer Encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil con la asistencia de jóvenes de varios colegios de la región. Buena cosecha del Proyecto Clubes de Comunicación Estudiantil del Ecuador. Qué bien por la Sultana y primera capital histórica de la provincia de El Oro.

El oro para el rescate de Atahualpa

Zaruma tiene una larga historia que se remonta a épocas anteriores a la llegada de los incas. Los petroglifos regados por múltiples lugares de la zona dan cuenta de la presencia de artistas primitivos que plasmaron en las piedras su espíritu y mensajes para la posteridad, quizás antes de la era cristiana. Consta en el Boletín Informativo Bienal Patrimonio Orense, No. 1, de diciembre de 2007, que para celebrar la coronación del tomebambino Huayna Capac como rey del Tahuantinsuyo, “los Quitus, Cañaris y Chinchasullos ofrendaron al monarca dijes de Zaruma y del Chimchipe”, evidenciando ya la riqueza de sus minas, y del mismo modo cuando llevaron cargas de oro para el rescate de Atahualpa, en el fatídico 1533. La fundación de Alonso de Mercadillo fue en 1549, efímera, como sostiene González Suárez, pero, según aseguran, ya antes el capitán Salvador Román, principal descubridor del “Cerro de Oro y Villa de Zaruma”, la había ejecutado. La fundación definitiva fue en 1595, cuando la urbe es elevada a la categoría de Villa, con el nombre de “San Antonio del Cerro Rico de Zaruma”, siendo comisionado de la Corona el capitán Damián Meneses.

Amarillo, verde y rojo

Para la celebración del 26 de noviembre último, miles de personas se dieron cita a las calles Bolívar y Sucre con el fin de admirar y aplaudir el desfile estudiantil e institucional, en el cual lo más destacado fue la presencia de la juventud y la niñez, la gracia de las hermosas chicas de esa tierra y de la gallardía de los colegiales. El Tricolor Nacional y el amarillo, verde y rojo de la Bandera local dominaron el ambiente festivo, además de la música del “Zaruma Urco” que estremeció el espíritu de la enorme concurrencia.

Un auténtico y hermoso patrimonio

Zaruma está considerada como la urbe pequeña más hermosa del Ecuador, pero, adicionalmente, posee la virtud de contar con la gente más amable, cordial y sana, en un ambiente tranquilo y de muchos recuerdos de su extensa historia. El metal precioso no siempre ha sido buen compañero y consejero. La incalculable riqueza de las entrañas de esta tierra explotada desde hace centurias no se refleja en monumentales edificios de hormigón, sino en un patrimonio muy diferente y hermoso de trazado urbanístico y casas bellamente diseñadas que hoy llaman la atención a especialistas de todo el mundo. El metal se ha fugado a otros confines y por supuesto ha generado riquezas a empresarios, muchos de los cuales ahora solo son un tenue recuerdo. Las fotos antiguas guardadas por personas particulares confirman un pasado difícil y sacrificado de propios y extraños, y los testimonios escarbados sobre la explotación intensa del oro desde comienzos del siglo XX, dicen muchas cosas no del todo felices.

¿Qué más se puede pedir a un pueblo?

La riqueza que hoy posee Zaruma radica en lo arquitectónico de la época republicana, pero también en la tenacidad de los habitantes que aún mantienen costumbres tradicionales no precisamente con grandes fortunas económicas sino con el esfuerzo perseverante y la conciencia de que su tesoro está en el legado espiritual y artístico de sus ancestros. La Sultana de El Oro es tierra de intelectuales, poetas y escritores, de gente muy inteligente, pacífica, respetuosa y amante de su terruño, de trabajo sencillo y honorable. ¿Qué más se podría pedir a un pueblo si lo señalado es lo más importante?

Castellanos, sefarditas, chinos y cañaris

Semillas de castellanos, sefarditas, chinos y cañaris, se mezclan en un único crisol que se riega por la urbe y los campos aledaños forjando un mestizaje que ha dado como fruto una riqueza de sangre y de alma. A veces parece que el tiempo se ha detenido en esas tierras. Para revisar el enigmático pasado, en una banca del parque se concentran a menudo las personas, para conversar, comentar y hacer retrospectiva de los tiempos fugaces, de momentos de añoranza. En Zaruma circulan y son motivo de tertulia muchas tradiciones, por ejemplo, las comidas típicas, y seguramente de hispanos sefardíes, el encender velas antes de rezar y rezar junto a ellas, clavar una herradura en el umbral de la casa, o colocar una planta de sábila “para espantar a los duendes de la envidia y la maldad”. Y Por allí se ve un candelabro raro y misterioso, posiblemente judío, que se extravió de costumbres de grupos de antaño. ¿Se perdió una tradición religiosa en el transcurso del tiempo? ¿Muchos pobladores han olvidado de dónde proceden? ¿Y el caso del síndrome de Laron? ¿Y de dónde el buen talante de hombres y mujeres?

Todavía mucho por descubrirse

¡Ah Zaruma! Alabar a esta tierra de calidez y calidad es poco. El oro es historia, leyenda, riqueza, y a veces dolor, pero hay mucho más que queda por descubrirse y contar, desde los ya lejanos tiempos de la gran nación cañari, quizá mucho antes, decodificando los testimonios por allí regados; desde la conquista, con muchas historias y leyendas; de la república, con recuerdos tangibles hoy; hasta la actualidad, con los mejores placeres que prodigan contemplar a las gentes, a las mujeres, y tantos detalles hermosos…

De Zaruma al Azuay con amor

Pero lo más interesante es que las buenas costumbres, los afanes religiosos e inclusive el uso de ciertos términos de los zarumeños no han quedado encerrados en la pequeña ciudad de portales, casas pintorescas y calles quebradas y angostas, sino que en algunos casos se han proyectado hacia otros rincones de la patria, como a pueblos del Azuay. Desde la década de los 40 del siglo anterior en Cuenca y Girón los pioneros que llegaron a lomo de mula por razones de estudios, de trabajo, de amoríos, sembraron semillas de hábitos invalorables, de amor a Dios, de amor por la lectura, de respeto a los demás y de buen uso del idioma. Casos hay múltiples en la provincia referida y esto constituye la mejor herencia y el mejor aporte de un pueblo tan antiguo como su propia historia de siglos. El mejor ejemplo para la Patria Ecuatoriana, un pequeño cofre de joyas espirituales inolvidables.

César Pinos Espinoza

martes, 30 de noviembre de 2010

La batalla del Portete





Diario El Mercurio, de Cuenca. 28 de noviembre de 2010

En un mes como éste, en 1828, las relaciones grancolombiano-peruanas comenzaron a deteriorarse. El Mariscal José Domingo La Mar, cuencano, nacido en una casa diagonal a la actual iglesia de San Alfonso, ejercía el cargo de Presidente del Perú y de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de ese país. Por su parte, la Gran Colombia envuelta en serios problemas devenidos de un militarismo cansado de guerrear durante la Independencia, diezmado, ambicioso de poder y de riquezas que paguen sus esfuerzos y heroísmo, enfilaron sus armas contra Bolívar y sus más leales seguidores, rompiendo el orden que el Libertador pretendía mantener en los países liberados por su espada.

Batalla importante como otras

El Perú se encontraba enfrascado en similares pretensiones militares y ambiciones, con un conflicto sin resolverse contra Bolivia de donde recién habían sacado a Sucre de la presidencia, buscaba expandirse territorialmente, cual herencia genética del imperio incásico, y encontró la oportunidad en su cuencano Presidente, guerrero experimentado, héroe de luchas en Europa y América, para probar suerte contra la Gran Colombia, indefinida, y en este caso contra el Departamento del Sur para anexarse Guayaquil y Cuenca. Ese fue en rasgos generales el panorama anterior a la batalla del Portete, choque bélico quizás comparable con otros anteriores y famosos como Chacabuco (1817), Maipú (1818), Boyacá (1819), Carabobo (1821), Pichincha (1822), Junín (1824) y Ayacucho (1824). Los números y los partes de guerra lo dicen así.

La Batalla fue en el nudo de Portete

Para enero de 1829, el Perú preparaba una enrome fuerza con el fin de marchar sobre Loja y Azuay. Cuenca era el objetivo, allí esperaban a La Mar sus amigos y familiares con los brazos abiertos. Guayaquil era el sueño dorado, también indefinido, pues algunos peruanófilos se inclinaban a desobedecer los anhelos de Bolívar y querían abrazar la bandera del país del sur para siempre, lo que a la postre por fortuna no sucedió. Que los ecuatorianos hoy inclusive no hemos resuelto del todo nuestros límites aquí y allá, es lo más cierto. Por eso nos ha pasado lo que nos ha pasado. De eso se aprovecharon los peruanos en 1829 y más tarde. Y es peor, ni siquiera sabemos poner el nombre correcto a nuestros acontecimientos, porque no sabemos. Quiero decir, la Batalla fue en Portete y no en otra parte. Argumentos sobre la mesa en nuestra teoría, no para pretender derrumbar lo que ya se encuentra establecido --quizás no para siempre-- sino para invitar a nuevos estudios y consideraciones, a lo mejor después, para reescribir esta parte de nuestra Historia Nacional.

Personajes célebres en el Presbítero Maestro

Camino acalorado por las callecitas del Monumental Cementerio Presbítero Matías Maestro, de Lima y encuentro un hermoso mausoleo donde reposan los restos del Mariscal José Domingo La Mar, depuesto de la presidencia del Perú enseguida de la derrota del Portete. Aquejado de enfermedad física y espiritual el célebre cuencano moriría al año siguiente en Costa Rica, expatriado y solitario, quizás recordando los tiempos de esplendor y gloria y también de dolor del retorno de sus soldados desde Girón luego del desastre que dejaría los campos de El Verde, Portete Chico, La Cofradía y Cuchipirca, sembrados de cadáveres y miseria humana. Muy cerca se encuentra el mausoleo del General Mariano Necochea, y del Mariscal Felipe Salaverry con esta leyenda: “Combatiente en Torata, Moquegua, Sitio del Callao, Zepita, Junin, Ayacucho, Portete y Socabaya”. Más allá, está del Mariscal Agustín Gamarra, de quien nadie se acuerda.

Testimonio de Julio Matovelle

El 30 de septiembre de 1872, 43 años después de la batalla del Portete, el joven aspirante a sacerdote, Julio María Matovelle, pisó el lugar preciso, y emocionado relataba: “Una estrecha garganta, practicada como a pico en la roca, es el Portete… Y bien, en este mismo lugar, el 27 de febrero de 1829 por la madrugada, se realizó una terrible escena…Cuando los tintes de ópalo de la aurora bañaban apenas el horizonte y las aves yacían aún dormidas en sus nidos, la vanguardia peruana empezó a subir segura y callada la pendiente del Portete. Entonces, una descarga combinada del escuadrón Cedeño los tendió cadáveres, y fue la señal de la batalla. Con todo el furor de la sorpresa, avanzaba el ejército peruano, los tiros se sucedieron sin interrupción; huyeron las aves despavoridas y retumbaban los cercanos barrancos con el eco de los cañones. Mas, todo el esfuerzo y coraje del general Plaza fue inútil; un montón de cadáveres yacía ante el pequeño cuerpo, que no tenía más parapetos que su valor”.

La tradición de las cruces

La tradición de las cruces desde entonces prosigue hasta hoy. El viajero puede fijarse en este detalle desde unos metros antes del Km 24 hacia el sur hasta el km 26. Los campesinos no lo hicieron, no lo hacen sin motivo. Por allí nomás, al descender por la boca del Portete hace años encontraron varias pailas de bronce, de las que no sabemos su fin, igual que de pedazos de fusiles, bayonetas, espuelas, balas de cañón y de fusil, espadas, estandartes placas y banderas cerca de la Escuela “Mariscal Sucre” de El Verde, de la loma Pan de Azúcar, de Churuhuaico, Patahuasi. Pallcaurco y Portete Chico. ¿Entonces, por qué en esos lugares los restos de la derrota peruana? Porque en el Nudo a partir del Km 24 de la carretera señalada actualmente, fue el combate y desde el km 25 el griterío del choque a bayoneta calada, “cuando las razones de las armas de fuego” dejaron de funcionar y se produjo la loca y desordenada fuga sureña hacia Girón. Baste decir que el valiente Comandante José María Camacaro, lanza No. 1 del Cedeño cayó un poco más abajo de Cuchipirca, atravesado por la mejor lanza del peruano Coronel Domingo Nieto, talvez cuando los invasores ya habían quemado sus últimos cartuchos. Como recuerdo del mulato venezolano Camacaro, héroe de Junín y salvador de Necochea en esa batalla de 1824, queda el nombre de un puente insignificante por el sitio y la tradición de que sus restos descansaron en el viejo cementerio de Girón algunos años hasta que los llevaron a su patria.

Desde el Portete derrota y fuga

Un segmento del parte del General León de Febres Cordero desde Cuchipirca el 27 de febrero de 1829 dice: “A este tiempo entraba el batallón Caracas al combate cuando a la vez se presentaba sobre la colina una columna de cazadores que el General La Mar traía en persona para restablecerlo, y subían al Portete los batallones Pichincha y Sepita de la División del General Gamarra, con éste a la cabeza…Entonces se ordenó una carga general por los cuerpos del ataque, a la vez que lo hacía el escuadrón Cedeño bajo la dirección del Coronel O’Leary. Yaguachi y Rifles lo ejecutaron a bayoneta por el centro nuestro y derecha, mientras Caracas por una maniobra de flanco tomaba la izquierda, y arrojándose a un tiempo sobre las posiciones de los peruanos, fueron puestos en completa derrota. La fuga fue su única salvación, y se precipitaron a buscarla, por el desfiladero del Portete.”

El Tratado del día siguiente fue en una hacienda ubicada en Pambadel. Todavía existían paredes derruidas de esa casa en 1930. Con la mano en la mejilla e imaginando muchas cosas escuché este último relato de mi Padre, nativo de Girón, hace mucho tiempo.

César Pinos Espinoza

martes, 16 de noviembre de 2010

CICLO DE CONFERENCIAS MOTIVACIONALES

* Colegio Técnico Europa: Conformación de Club de Comunicación Estudiantil. Lunes 25 de octubre-2010.
* Universidad Politécnica Salesiana, Escuela de Comunicación: La libertad de Expresión, La cadena del 30-S. Viernes 12 de noviembre-2010.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Calderón: entre el conflicto y el abrazo fraterno






Diario El Mercurio, de Cuenca, Ecuador. Domingo 14 de noviembre de 2010.

En un ambiente de verdor de plantaciones de cacao y bananeras, se ubica el recinto Calderón. Lo reclaman como parte de su jurisdicción Azuay y Guayas. El problema está latente. ¡Viva Azuay! , dicen unas inscripciones en puertas y paredes. ¡Viva Balao!, proclaman otras, pues aducen que el recinto es parte de ese cantón de la provincia del Guayas. El Presidente dijo que en todos los casos lo resolverá una consulta popular, pero todavía nada se dice en concreto sobre este lugar conflictivo, poblado por gente trabajadora, pobres en muchos casos, pero de mucha acción en ambos lados. Lo peligroso es la presencia de agitadores que, como en otros lugares del país, querrían pescar a río revuelto, trayendo como consecuencia incidentes que en nada van a favorecer a los habitantes de esos lugares, pues, como sabemos, ciertos falsos líderes arman la bronca y el pueblo es el que paga los platos rotos.

Jóvenes con temas de su inspiración

Pero nada de esto interesa a los jóvenes estudiantes. En ese marco, pero indiferentes a un asunto que debe ser resuelto civilizadamente por las autoridades, el viernes 29 de octubre tuvo lugar en el recinto Abdón Calderón, el Primer Encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil, programado por el Proyecto Clubes de Comunicación Estudiantil del Ecuador, con el apoyo de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Ahorrista Solidario” y Radio La Roja, de Cuenca; el aval fue de la Unión Nacional de Periodistas. Asistieron cerca de un centenar de estudiantes, que a pesar de la tenue llovizna, mostraron mucho interés por escuchar a sus similares exponiendo temas de su inspiración y experiencias propias, además canciones y bailes en un ambiente de alegría y hermandad. Se trataba de una cita juvenil de colegios de Guayas y Azuay. Allí estuvieron jóvenes de Ponce Enríquez, Calderón, Balao y Chaucha, alzando una sola voz y manifestando un solo sentimiento. Otros invitados no acudieron por ausencia de tutores, contrariamente al pensamiento de los directivos y maestros presentes, que entienden el valor de este tipo de eventos y aprovechan la oportunidad para aprender, incluso de los errores, de los aciertos, de los intentos plausibles y del gran afán de los jóvenes por hacerse escuchar a los cuatro vientos.

Todo lo que entraña sacrificio conduce al éxito

Las gráficas lo dicen todo. Fue un desborde de emotividad, nervios, “primeros intentos” y al término, de satisfacción por haberlo logrado. Se dijo, “se aprende errando, fallando, equivocándose, con sudor e intenso latir de corazones, pero el resultado siempre es bueno”; esto puede significar un punto de partida, quién sabe, para muchas cosas positivas de la vida. No existe posibilidad alguna de penetrar en el mundo del conocimiento si no se intenta. El miedo es arma negativa. El temor es natural pero si los fines son buenos, los resultados en algún momento llegan. Es un axioma de la vida: todo lo que entraña sacrificio, esfuerzo, tenacidad y perseverancia, da como resultado final algo que todos buscamos: el éxito.

Primero titubeando, luego emocionados

El Primer Encuentro de Clubes de Comunicación en Calderón con el lema “Azuay y Guayas Pueblos Hermanos”, fue un éxito, que hasta San Pedro, por invitación de Anita, con una vela, estuvo presente y se abstuvo de abrir las llaves del cielo. La apertura del acto corrió a cargo de los propios presentadores juveniles de los colegios Abdón Calderón, Técnico Balao, Liceo Austral, Ponce Enríquez y Rafael María Arízaga. Titubeando al comienzo pero emocionados después, fueron los encargados de anunciar el Himno Nacional del Ecuador, con todo rigor, descubiertos, con la mano en el corazón y cantando con emoción. Luego del momento formal se dio curso a las participaciones de: Joselyn Armijos, Jessenia Quiteño, Verónica Coronel, Paola Espinoza, Lady Rosales, María Fajardo, Katherine Indio, Jorge Alvarado, Evelyn Torres, Javier Belduma, Tania Quezada, Solange Capelo, Juan Chacho y Jonathan Gálvez.

Gran actitud de maestros y maestras

Las intervenciones fueron muy emotivas y variadas. Los temas: Exaltación a la comunidad, la contaminación ambiental, la separación de los padres y las consecuencias, la mujer celosa, la historia de Balao, contaminación del agua, problemas juveniles, la educación, el aire, en fin. Se alternó la exposición de los estudiantes con artistas juveniles, entre los cuales brillaron Fanny Vega, de San Gabriel; Carla Cristóbal, David Otero y los Amorfinos, de Balao; los grupos de danza y baile de Chaucha y Calderón, chicas espontáneas en canto y baile, etc. Al término del interesante evento estudiantil vino la premiación. Verónica Coronel del colegio Técnico Balao ocupó el primer lugar. Luego medallas y diplomas para quienes “se arriesgaron” a “comparecer” en el escenario, música movida y almuerzo general. Lo que manifestaba antes del Encuentro la guapa estudiante Fanny Barreto, coordinadora del Encuentro, se cumplió: en todos los jóvenes y creo que también en maestros y maestras del Colegio Abdón Calderón con su aporte digno de todo aplauso, quedó un toque de nostalgia y de magnífico recuerdo. El licenciado Manuel Hoyos, de radio Antena Diez de Balao allí presente, lo puede atestiguar.

Ya no es tiempo de palos y piedras

Entonces, se borró siquiera por un día un posible rencor que puede haber entre los habitantes de esos pueblos hermanos. Hemos hecho lo nuestro. Queda para la madurez de autoridades y pobladores resolver este asunto que data de algunas décadas. La mano en el pecho cantando el Himno Nacional, no el insulto ni la agresión mutua, constituyen la fórmula precisa para zanjar los diferendos. A esta altura del tiempo resulta absurdo el palo, la piedra, la bala y el machete, que solo dejan profundas heridas, para señalar linderos y vivir civilizadamente. Ojalá lean ésto los directamente responsables.

César Pinos Espinoza

lunes, 1 de noviembre de 2010

Elia Liut y Huigra Tras las huellas de una historia



Viajábamos de Riobamba con dirección a Alausí 4 horas en la cubierta de un tren a diesel junto con 90 turistas procedentes de todo el mundo. Ese miércoles 14 de septiembre de 2005 resulta inolvidable por muchas razones y quizá el comienzo de una serie de visitas por objetivos que expresaremos después. Once dólares es el precio del pasaje en el tren desde Riobamba a la Nariz del Diablo y de retorno a Alausí. Valió la pena. Son las 06h12. En la cubierta del tren listo para partir de Riobamba a la Nariz del Diablo, las chicas en un ambiente frío y de llovizna se aprestan a vivir una experiencia inolvidable. Aída, Patricia, Alexandra, Marcela, Karla y Catalina, estudiantes del colegio Ciudad de Cuenca conocerán ese día y el siguiente lo que no es usual para un estudiante, en vivo los escenarios de momentos históricos plagados de fatalidad, alegría y esperanza al mismo tiempo, de ejemplo de grandeza y pujanza para la vida nacional.

Extranjeros disfrutan

La “Nariz del Diablo” se encuentra a 2346 m.s.n.m., a 11 km de Alausí, en zic zag se asciende desde la estación de Sibambe hasta una altura de 200 m. en un tramo construido en 1901. Mientras tanto alrededor de 90 extranjeros miran las cosas de otro modo, a su manera. Maricarmen Mier, española, nos habla de los ecuatorianos que viven en su patria y alaba al Ecuador, “por eso en este verano hemos decidido conocerlo”, afirma. “Aquí los paisajes son impresionantes, únicos y por eso estamos aquí arriba. Al comienzo me dio un poco de miedo pero luego pasó, porque me dijeron que no había de qué preocuparse, que el tren iba despacito y así me animé”. Su esposo, Guillermo Fraile dijo en cambio: “espero que esto sea espectacular, este viaje por la “Nariz del Diablo” es una de las cosas que quería hacer. Hemos estado en el Oriente, iremos a Cuenca y luego retornaremos a España”. Veronik, una chica austriaca, expresa que viven en Quito desde hace unos 5 meses y trabaja como voluntaria en una fundación y se muestra feliz por la experiencia; y así, un joven australiano muy tatuado, un irlandés que le agrada que le hable de los coterráneos suyos, como Daniel Florencio O’Leary, Talbot y otros que combatieron junto a los patriotas en las guerras de la independencia, quiere saber de estas historias en el futuro. Alemanes, norteamericanos, venezolanos, brasileños, ingleses, irlandeses, etc. Todos disfrutan de estos especiales momentos.

Elia Liut en Huigra

Alrededor de mil hectáreas hacia la margen izquierda del río Chanchán, junto al poblado de Huigra fue a comienzos del siglo XX propiedad de la familia Vázquez Malo, de Cuenca; posteriormente una parte de esa hacienda pasó a poder de la familia Espinoza, de la misma ciudad, y luego de la gloriosa llegada del Capitán italiano Elia Liut a la capital azuaya un 4 de noviembre de 1920, después de los prolongados homenajes a su persona, según se ve, el piloto tomó en arriendo lo que hoy en parte es la Hostería “Eterna Primavera” de ese punto perteneciente al cantón Alausí, provincia de Chimborazo. Anteriormente la familia Vázquez Malo cultivaba exitosamente fréjol, arbeja y otros productos y mantenía en las partes de Namza Grande y Namza Chico, especialmente ganado vacuno. Todo el sitio se conocía con el nombre de “La Ninfa”. Con la presencia de Elia Liut, nacido y venido del norte de Italia en 1895, se construye a su propio estilo italiano la edificación principal que hasta hoy se conserva, incluso permanece el piso de la recepción de la hostería y otros recuerdos como una planta de níspero que aún se resiste al tiempo, sembrada por el célebre piloto. Liut dedicó de su tiempo cerca de cuatro años a la siembra de tomate de riñón, cultivando una especie mejorada que la trajo de su patria. Los resultados de su trabajo agrícola, según dicen algunos, fueron de mucho éxito; paradójicamente, en años posteriores, el lugar de mejor producción tomatera fue Pallatanga. Elia Liut después se radicó en Quito y su hermano José Liut que también había arribado de Italia prosiguió hasta años más tarde. Un hijo suyo llevaba el nombre de Elia Liut, de él guardan recuerdos y al parecer falleció recientemente. Luego la propiedad pasó a poder de la Compañía Monolítica, después fue de la familia Chiriboga y por último en la actualidad del doctor Raúl Chávez de la ciudad de Guayaquil, quien es dueño de la hostería que incluye un nuevo proyecto habitacional para vacaciones.

Elia Liut llega a Cuenca

La historia indica que personajes cuencanos como el doctor Luis Cordero Dávila y don Roberto Crespo Ordóñez, mediante plática en Guayaquil con José Abel Castillo y el aviador Liut, acordaron por contrato la realización de una serie de vuelos locales y acrobáticos sobre el cielo de Cuenca, motivo por el cual el piloto debía trasladarse a dicha ciudad por tierra desde Huigra, ya que hasta ese sitio tanto el aparato como el aviador se transportarían en tren. Desde Huigra el Telégrafo I sería transportado por guanderos, mientras Liut y quienes lo acompañaran irían a lomo de mula. El viaje aéreo debía realizarse el 3 de noviembre pero ese día a pesar de que lo esperaba una muchedumbre no fue posible por mal tiempo en la cordillera; fue una increíble sorpresa. Aseguran que se extravió al tomar rumbo por Cañar y hasta hubo muertos entre los espectadores: un indígena que araba y una mujer en el mercado de San Francisco que cayó fulminada al contemplar algo no imaginado. El aterrizaje fue a las 11h30 ante el júbilo y alborozo de unas 20 mil personas que le esperaban en el campo de Jericó. Este episodio de la historia de Cuenca merece una posterior especial referencia. Luego realizaría vuelos a Riobamba y Quito. Elia Liut héroe de la Primera Guerra Mundial, a bordo del biplano Telégrafo I arribó a Cuenca el 4 de noviembre de 1920 en el Centenario de la Independencia de Cuenca, por primera vez realizando el cruce de los Andes desde Guayaquil. El avión era de propiedad de José Abel Castillo, entonces director de Diario “El Telégrafo”. Elia Liut contrajo matrimonio con doña Mercedes Angulo pero no dejaron descendencia. Falleció en Quito el 12 de mayo de 1952 a la edad de 58 años. La capital azuaya lo amó mucho y el Cabildo lo declaró “Hijo Adoptivo de Cuenca, Hijo de su predilección”.

Una historia singular

Creemos oportuno insertar en este momento la narración de un personaje fallecido hace poco, el Dr. Alberto Cordero Tamariz, con quien tuvimos el gran honor de conversar alguna vez sobre este y otros temas. En “El Libro de Cuenca”, del recordado Marcelo Vázquez Moreno, el Dr. Alberto expresa: “Llegó, según pude presenciar con mis escasos ocho años casi golpeando las copas de los eucaliptos que circundaban el lugar, y al posarse en tierra dio algunos saltos para luego correr veloz y detenerse, descendiendo ese hombre al que creíamos un semi-dios en la plenitud de su juventud, con su cuerpo alto, arrogante, vestido con un gorro que le cubría no solo la cabeza, sino gran parte lateral de la cara, enormes anteojos, botas altas y un abrigo de pieles que aumentando el volumen de su cuerpo, le descendía hasta las rodillas. Una sonrisa le brillaba en los labios como señal de triunfo. Su recuerdo imborrable perdura en mi mente hasta hoy, en que la vida me ha puesto arrugas de atardecer, pues, hay memorias infantiles que marcan la existencia”. “Al verme palpitan de de alegría, en deferencia imborrable, Liut me tomó en sus brazos y me colocó en el sillón del avión por unos minutos, colmando toda mi ilusión”. (“Una hazaña increíble”, Alberto Cordero Tamariz, El Libro de Cuenca, t.1.Segunda Edición.1990).

Elia Liut, insigne piloto italiano, nacido en Fiume, al norte de Italia, fue héroe de la Primera Guerra Mundial; a los 21 años participó en batallas aéreas en defensa de su patria, siendo condecorado por el rey Víctor Manuel III con la Cruz de Guerra. Elia Liut fue pionero de la aviación ecuatoriana. Un pequeño busto en su homenaje está en la confluencia de las avenidas Loja y De las Américas, en Cuenca, es obra de escultor César Quizhpe y fue inaugurado el 29 de octubre de 1991, por iniciativa del historiador Antonio Lloret Bastidas y el General Miguel Iturralde Jaramillo, cuando Comandante de la I División de Ejército “Tarqui”. Actualmente la memoria colectiva de Cuenca y el Azuay le conserva con una sencilla muestra muy grata y nostálgica para su persona y guarda su recuerdo y homenaje en el sur de la ciudad, cerca de donde justamente se cree que fue el aterrizaje en 1920. El Museo “Remigio Crespo Toral”, situado entre las calles Larga y Borrero exhibe su traje de aviador, una brújula, la hélice del avión Telégrafo I y objetos de uso personal donados por la viuda poco después de la muerte del personaje: todas las medallas, condecoraciones de Italia y Ecuador y los trofeos. Cuenca lo llamó “El Cóndor de los Andes”.

Una hostería que guarda recuerdos

El Dr. Raúl Chávez, actual propietario de la Hostería “Eterna Primavera”, dice: “Esta casa tiene mucha historia, perteneció a la familia del italiano Elia Liut, que fue el primer piloto que atravesó los Andes en el avión Telégrafo I. Aquí quedaron sus familiares hasta hace unos 25 años en que pasó la propiedad a manos de otras personas y luego a nosotros. Es una casa que tiene alrededor de cien años; “hemos querido respetar al máximo lo original de la construcción y ahora aprovechamos de personas como ustedes que apoyan a la educación de los jóvenes”.

César Pinos Espinoza.

(De la obra Historias y sucesos, del mismo autor. Ed. Unigraf Cuenca 2007).