lunes, 13 de diciembre de 2010

Historias de viajeros y trotamundos






Diario El Mercurio, de Cuenca, Ecuador

Historias de viajeros y trotamundos hay en cantidades. Grandes y famosos aventureros han existido siempre a lo largo de la historia. Marco Polo por la Indias, es tema de muchos autores; Francisco de Orellana y Fray Gaspar de Carvajal, viven una aventura increíble a mediados del siglo XVI, lo dice Leopoldo Benites Vinueza en su recomendado libro “Argonautas de la selva”; Charles Darwin es detallista en sus observaciones en Ecuador y Sudamérica; los misioneros franceses que llegaron a tierras del Ecuador en el siglo XVIII cuentan historias impresionantes; Rudolfo Philippi en el cono sur narra casos espectaculares, en fin, son solo unos pocos nombres en torno a una sensacional tarea desde hace siglos a lo largo y ancho de este planeta.

Un explorador llamado Julius Popper

En el libro, pronto a salir, “Viaje al fin del mundo”, narramos que los conquistadores españoles quedaron asombrados, impactados e intimidados al ver los puentes de soga construidos por los incas en los desfiladeros de los Andes. Muchos de ellos, como el tendido sobre el río Apurimac, en Perú, que el explorador americano Ephraim George Squier del siglo XIX bosquejó en sus recorridos, sobrevivieron por siglos después de la caída del imperio Inca. Según algunos cálculos, al menos 200 de esos puentes colgantes franqueaban hondonadas de ríos en el siglo XVI. En la misma obra decimos que un obscuro personaje rumano llamado Julius Popper llegó al extremo sur de Chile y Argentina, exploró esos lugares inhóspitos y se dedicó a cazar indígenas onas o selk’nam, se fotografiaba con las "piezas cobradas", mientras otros mataban a esos hombres y mujeres indefensos y pacíficos y vendían los senos y testículos por libras.

Posiblemente no fue Bingham

Douglas Eugenio Savoy, un periodista norteamericano, guiado por los comuneros llegó a Pataz, al nororiente del Perú, junto al canadiense Douglas Saharon en agosto de 1965, tomó fotografías impactantes de El Dorado y regresó a Lima pasando su nombre a un primer plano, como descubridor de El Gran Pajatén, nombre puesto por él. El descubrimiento de la ciudad inca de Machu Picchu se atribuía hasta ahora al arqueólogo y aventurero estadounidense Hiram Bingham, que llegó al recinto arqueológico en 1911. Sin embargo, las investigaciones más recientes sostienen que fue Augusto Berns, un buscador de oro y empresario maderero alemán, el primero que localizó las ruinas en 1867, y quien las saqueó durante años, con la anuencia del gobierno peruano, según concluye una investigación liderada por el cartógrafo estadounidense Paolo Greer.

Un belga y una francesa en la carretera

En la ruta El Pan-Sevilla de Oro, encuentro a dos ciclistas, Jacinta y Joel y me pongo a dialogar con ellos mientras descansan y se sirven algún alimento. Ella es francesa, él es belga, se conocieron en Bolivia. Un año atrás, cada uno por separado había salido de su patria, atravesaron el Perú, pero ya habían estado en la Gran Isla chilena de Chiloé y en Argentina; después del encuentro prosiguieron en bicicleta por Perú y ahora iban rumbo al Puyo, luego a Colombia y decían que en unos dos años más retornarán a Europa. Hace poco me escribieron: “Por supuesto que nos acordamos de usted. Llegamos en Puyo y no pudimos salir por los derrumbes en la ruta que va a Baños. No encontramos mucha gente en la vía, pocas personas fueron curiosas como usted, pero sí lo fueron siempre con muchísima amabilidad y respeto. Julieta a veces me dice un poco desconcertada: ¿pero por qué hacer esto en bicicleta? Normalmente respondo riéndome, pero allí trago (rebajo) mis lágrimas para intentar explicarle que es bello el viaje en bicicleta, pero que a veces es duro…Quedamos estupefactos de admiración delante de las construcciones incas. Las piedras de los edificios, no sólo son tan bien emboitées (¿?) que es imposible pasar una hoja entre ellas, y descubrimos que habían sido talladas en las seis caras. ¡Un trabajo titánico…!”

Antoine es libre como el viento

Por Cuenca pasó en enero Antoine, un joven de 20 años oriundo de Niza, Francia, había salido de su tierra natal dos meses atrás y solitario había recorrido Bolivia y Perú; estaba en sus planes conocer la “Ruta de la Spondylus” y luego viajar por el Amazonas hasta Iquitos y salir al mar para retornar a su casa. Antoine, como todos los viajeros leía bastante y estaba muy bien informado de nuestro país. ¿Extrañas a tus padres?, le pregunté. Me dijo que no. Nosotros no nos estresamos por eso. Entonces vi que son diferentes en ese aspecto, son poco sentimentales, parece que no se inmutan, no lloran, aparentemente no se emocionan ni se enamoran, a lo mejor sí de la naturaleza y los lugares exóticos que pisan. Son libres como el viento…

En Nazca nos vemos y nos entendemos

En una playa desierta de Galápagos encuentro a una pareja de alemanes jóvenes. Son profesores universitarios que cada año viajan a cualquier parte del mundo, solo trabajan para eso. El próximo año estarán en Egipto, después recorriendo la Gran Muralla China, Hawai, Buenos Aires, Valparaíso, Hanoi…el mundo es amplio y hermoso. En Nazca, Perú, encuentro a dos chicas holandesas en una heladería, conversamos lo posible, pues no conozco el holandés y ellas tampoco el castellano, pero nos entendíamos con señas, mapas, dibujos y el lenguaje universal de la sonrisa. Son jóvenes de 18 años y recorrerán el Perú y Bolivia durante seis meses.

En cuanto a dinero, “el viaje irá dando”

lonna hace cola en Huaquillas para obtener la ‘tarjeta andina’ y pasar al Perú. Viene de Filipinas, viaja sola, es una chica de 20 años y buenas formas, viste ropa ligera, un short, una camiseta con grabados raros y lleva una pequeña mochila, nada más. ¿El dinero? Poco. “El viaje irá dando”. Atravesará Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina. ¿Después? “Ya veremos qué pasa”. Para ella no parece una aventura difícil, a lo mejor es lo de menos, ya está en ese mundo y se manifiesta resuelta a todo. Pienso que algunos mochileros no regresarán jamás a su casa, y a lo mejor casi no notarán su ausencia. Habrán “matado el gusano”, pero talvez pagarán caro la curiosidad de saber qué hay más allá de su lugar de origen. Después de todo estas movilizaciones no son ninguna novedad, siempre se dieron, la historia lo registra así y por diversos motivos en todas partes.

Impresionados en la Nariz del Diablo

Antes de la actual rehabilitación del tren especialmente en la Nariz del Diablo, hace unos dos años nos embarcamos desde Riobamba con dirección a Alausí y Huigra. En la parte superior del aparato íbamos alrededor de unos cien pasajeros. Había gente de varias nacionalidades: españoles, alemanes, australianos, irlandeses, brasileños, chinos, italianos, y este periodista ecuatoriano. Estábamos felices e impresionados, encaramados en la parrilla del “tren más difícil del mundo”, como lo calificó uno de los Harman al entrevistarse con Alfaro en el Palacio de Carondelet. “Yo estaba con miedo --decía una chica española-- pero el tren ha sabido ir despacito y eso me tranquiliza”. Otro, un joven irlandés, me permitía con su escaso castellano, conocer sus impresiones; cuando le hablé de Daniel Florencio O’Leary, edecán del Libertador y héroe de la batalla del Portete, sintió orgullo y me pidió que le cuente más. Le dije que varios irlandeses combatieron al lado de nuestros patriotas en la independencia americana y que sus nombres están grabados para siempre en el corazón y la mente de millones. El joven se emocionó e hizo un ademán de fuerza con su brazo y me extendió la mano cruzada. Qué bonito es todo esto. Las experiencias y vivencias de viajeros muchas veces pasan a la historia, son inolvidables. Con la lectura se gana bastante, pero con los viajes la ganancia es total. Un libro, como un viaje, se comienza con inquietudes y se termina con melancolía, decía el escritor mexicano José de Vasconcelos, pero yo agrego: Viajar es un placer inigualable, transporta no solo a tu cuerpo sino a tu espíritu hacia lugares insospechados, aunque después queda una honda nostalgia porque se ha construido recuerdos.

César Pinos Espinoza

jueves, 2 de diciembre de 2010

Zaruma festejó su Independencia



















El 26 de noviembre Zaruma celebró 190 años de su independencia política y lo hizo a su manera, con eventos artísticos, educativos, cívicos y sociales, sin excesos ni bullicio fuera de tono, como es costumbre en otras ciudades del Ecuador, e incluso con su Tercer Encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil con la asistencia de jóvenes de varios colegios de la región. Buena cosecha del Proyecto Clubes de Comunicación Estudiantil del Ecuador. Qué bien por la Sultana y primera capital histórica de la provincia de El Oro.

El oro para el rescate de Atahualpa

Zaruma tiene una larga historia que se remonta a épocas anteriores a la llegada de los incas. Los petroglifos regados por múltiples lugares de la zona dan cuenta de la presencia de artistas primitivos que plasmaron en las piedras su espíritu y mensajes para la posteridad, quizás antes de la era cristiana. Consta en el Boletín Informativo Bienal Patrimonio Orense, No. 1, de diciembre de 2007, que para celebrar la coronación del tomebambino Huayna Capac como rey del Tahuantinsuyo, “los Quitus, Cañaris y Chinchasullos ofrendaron al monarca dijes de Zaruma y del Chimchipe”, evidenciando ya la riqueza de sus minas, y del mismo modo cuando llevaron cargas de oro para el rescate de Atahualpa, en el fatídico 1533. La fundación de Alonso de Mercadillo fue en 1549, efímera, como sostiene González Suárez, pero, según aseguran, ya antes el capitán Salvador Román, principal descubridor del “Cerro de Oro y Villa de Zaruma”, la había ejecutado. La fundación definitiva fue en 1595, cuando la urbe es elevada a la categoría de Villa, con el nombre de “San Antonio del Cerro Rico de Zaruma”, siendo comisionado de la Corona el capitán Damián Meneses.

Amarillo, verde y rojo

Para la celebración del 26 de noviembre último, miles de personas se dieron cita a las calles Bolívar y Sucre con el fin de admirar y aplaudir el desfile estudiantil e institucional, en el cual lo más destacado fue la presencia de la juventud y la niñez, la gracia de las hermosas chicas de esa tierra y de la gallardía de los colegiales. El Tricolor Nacional y el amarillo, verde y rojo de la Bandera local dominaron el ambiente festivo, además de la música del “Zaruma Urco” que estremeció el espíritu de la enorme concurrencia.

Un auténtico y hermoso patrimonio

Zaruma está considerada como la urbe pequeña más hermosa del Ecuador, pero, adicionalmente, posee la virtud de contar con la gente más amable, cordial y sana, en un ambiente tranquilo y de muchos recuerdos de su extensa historia. El metal precioso no siempre ha sido buen compañero y consejero. La incalculable riqueza de las entrañas de esta tierra explotada desde hace centurias no se refleja en monumentales edificios de hormigón, sino en un patrimonio muy diferente y hermoso de trazado urbanístico y casas bellamente diseñadas que hoy llaman la atención a especialistas de todo el mundo. El metal se ha fugado a otros confines y por supuesto ha generado riquezas a empresarios, muchos de los cuales ahora solo son un tenue recuerdo. Las fotos antiguas guardadas por personas particulares confirman un pasado difícil y sacrificado de propios y extraños, y los testimonios escarbados sobre la explotación intensa del oro desde comienzos del siglo XX, dicen muchas cosas no del todo felices.

¿Qué más se puede pedir a un pueblo?

La riqueza que hoy posee Zaruma radica en lo arquitectónico de la época republicana, pero también en la tenacidad de los habitantes que aún mantienen costumbres tradicionales no precisamente con grandes fortunas económicas sino con el esfuerzo perseverante y la conciencia de que su tesoro está en el legado espiritual y artístico de sus ancestros. La Sultana de El Oro es tierra de intelectuales, poetas y escritores, de gente muy inteligente, pacífica, respetuosa y amante de su terruño, de trabajo sencillo y honorable. ¿Qué más se podría pedir a un pueblo si lo señalado es lo más importante?

Castellanos, sefarditas, chinos y cañaris

Semillas de castellanos, sefarditas, chinos y cañaris, se mezclan en un único crisol que se riega por la urbe y los campos aledaños forjando un mestizaje que ha dado como fruto una riqueza de sangre y de alma. A veces parece que el tiempo se ha detenido en esas tierras. Para revisar el enigmático pasado, en una banca del parque se concentran a menudo las personas, para conversar, comentar y hacer retrospectiva de los tiempos fugaces, de momentos de añoranza. En Zaruma circulan y son motivo de tertulia muchas tradiciones, por ejemplo, las comidas típicas, y seguramente de hispanos sefardíes, el encender velas antes de rezar y rezar junto a ellas, clavar una herradura en el umbral de la casa, o colocar una planta de sábila “para espantar a los duendes de la envidia y la maldad”. Y Por allí se ve un candelabro raro y misterioso, posiblemente judío, que se extravió de costumbres de grupos de antaño. ¿Se perdió una tradición religiosa en el transcurso del tiempo? ¿Muchos pobladores han olvidado de dónde proceden? ¿Y el caso del síndrome de Laron? ¿Y de dónde el buen talante de hombres y mujeres?

Todavía mucho por descubrirse

¡Ah Zaruma! Alabar a esta tierra de calidez y calidad es poco. El oro es historia, leyenda, riqueza, y a veces dolor, pero hay mucho más que queda por descubrirse y contar, desde los ya lejanos tiempos de la gran nación cañari, quizá mucho antes, decodificando los testimonios por allí regados; desde la conquista, con muchas historias y leyendas; de la república, con recuerdos tangibles hoy; hasta la actualidad, con los mejores placeres que prodigan contemplar a las gentes, a las mujeres, y tantos detalles hermosos…

De Zaruma al Azuay con amor

Pero lo más interesante es que las buenas costumbres, los afanes religiosos e inclusive el uso de ciertos términos de los zarumeños no han quedado encerrados en la pequeña ciudad de portales, casas pintorescas y calles quebradas y angostas, sino que en algunos casos se han proyectado hacia otros rincones de la patria, como a pueblos del Azuay. Desde la década de los 40 del siglo anterior en Cuenca y Girón los pioneros que llegaron a lomo de mula por razones de estudios, de trabajo, de amoríos, sembraron semillas de hábitos invalorables, de amor a Dios, de amor por la lectura, de respeto a los demás y de buen uso del idioma. Casos hay múltiples en la provincia referida y esto constituye la mejor herencia y el mejor aporte de un pueblo tan antiguo como su propia historia de siglos. El mejor ejemplo para la Patria Ecuatoriana, un pequeño cofre de joyas espirituales inolvidables.

César Pinos Espinoza

martes, 30 de noviembre de 2010

La batalla del Portete





Diario El Mercurio, de Cuenca. 28 de noviembre de 2010

En un mes como éste, en 1828, las relaciones grancolombiano-peruanas comenzaron a deteriorarse. El Mariscal José Domingo La Mar, cuencano, nacido en una casa diagonal a la actual iglesia de San Alfonso, ejercía el cargo de Presidente del Perú y de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de ese país. Por su parte, la Gran Colombia envuelta en serios problemas devenidos de un militarismo cansado de guerrear durante la Independencia, diezmado, ambicioso de poder y de riquezas que paguen sus esfuerzos y heroísmo, enfilaron sus armas contra Bolívar y sus más leales seguidores, rompiendo el orden que el Libertador pretendía mantener en los países liberados por su espada.

Batalla importante como otras

El Perú se encontraba enfrascado en similares pretensiones militares y ambiciones, con un conflicto sin resolverse contra Bolivia de donde recién habían sacado a Sucre de la presidencia, buscaba expandirse territorialmente, cual herencia genética del imperio incásico, y encontró la oportunidad en su cuencano Presidente, guerrero experimentado, héroe de luchas en Europa y América, para probar suerte contra la Gran Colombia, indefinida, y en este caso contra el Departamento del Sur para anexarse Guayaquil y Cuenca. Ese fue en rasgos generales el panorama anterior a la batalla del Portete, choque bélico quizás comparable con otros anteriores y famosos como Chacabuco (1817), Maipú (1818), Boyacá (1819), Carabobo (1821), Pichincha (1822), Junín (1824) y Ayacucho (1824). Los números y los partes de guerra lo dicen así.

La Batalla fue en el nudo de Portete

Para enero de 1829, el Perú preparaba una enrome fuerza con el fin de marchar sobre Loja y Azuay. Cuenca era el objetivo, allí esperaban a La Mar sus amigos y familiares con los brazos abiertos. Guayaquil era el sueño dorado, también indefinido, pues algunos peruanófilos se inclinaban a desobedecer los anhelos de Bolívar y querían abrazar la bandera del país del sur para siempre, lo que a la postre por fortuna no sucedió. Que los ecuatorianos hoy inclusive no hemos resuelto del todo nuestros límites aquí y allá, es lo más cierto. Por eso nos ha pasado lo que nos ha pasado. De eso se aprovecharon los peruanos en 1829 y más tarde. Y es peor, ni siquiera sabemos poner el nombre correcto a nuestros acontecimientos, porque no sabemos. Quiero decir, la Batalla fue en Portete y no en otra parte. Argumentos sobre la mesa en nuestra teoría, no para pretender derrumbar lo que ya se encuentra establecido --quizás no para siempre-- sino para invitar a nuevos estudios y consideraciones, a lo mejor después, para reescribir esta parte de nuestra Historia Nacional.

Personajes célebres en el Presbítero Maestro

Camino acalorado por las callecitas del Monumental Cementerio Presbítero Matías Maestro, de Lima y encuentro un hermoso mausoleo donde reposan los restos del Mariscal José Domingo La Mar, depuesto de la presidencia del Perú enseguida de la derrota del Portete. Aquejado de enfermedad física y espiritual el célebre cuencano moriría al año siguiente en Costa Rica, expatriado y solitario, quizás recordando los tiempos de esplendor y gloria y también de dolor del retorno de sus soldados desde Girón luego del desastre que dejaría los campos de El Verde, Portete Chico, La Cofradía y Cuchipirca, sembrados de cadáveres y miseria humana. Muy cerca se encuentra el mausoleo del General Mariano Necochea, y del Mariscal Felipe Salaverry con esta leyenda: “Combatiente en Torata, Moquegua, Sitio del Callao, Zepita, Junin, Ayacucho, Portete y Socabaya”. Más allá, está del Mariscal Agustín Gamarra, de quien nadie se acuerda.

Testimonio de Julio Matovelle

El 30 de septiembre de 1872, 43 años después de la batalla del Portete, el joven aspirante a sacerdote, Julio María Matovelle, pisó el lugar preciso, y emocionado relataba: “Una estrecha garganta, practicada como a pico en la roca, es el Portete… Y bien, en este mismo lugar, el 27 de febrero de 1829 por la madrugada, se realizó una terrible escena…Cuando los tintes de ópalo de la aurora bañaban apenas el horizonte y las aves yacían aún dormidas en sus nidos, la vanguardia peruana empezó a subir segura y callada la pendiente del Portete. Entonces, una descarga combinada del escuadrón Cedeño los tendió cadáveres, y fue la señal de la batalla. Con todo el furor de la sorpresa, avanzaba el ejército peruano, los tiros se sucedieron sin interrupción; huyeron las aves despavoridas y retumbaban los cercanos barrancos con el eco de los cañones. Mas, todo el esfuerzo y coraje del general Plaza fue inútil; un montón de cadáveres yacía ante el pequeño cuerpo, que no tenía más parapetos que su valor”.

La tradición de las cruces

La tradición de las cruces desde entonces prosigue hasta hoy. El viajero puede fijarse en este detalle desde unos metros antes del Km 24 hacia el sur hasta el km 26. Los campesinos no lo hicieron, no lo hacen sin motivo. Por allí nomás, al descender por la boca del Portete hace años encontraron varias pailas de bronce, de las que no sabemos su fin, igual que de pedazos de fusiles, bayonetas, espuelas, balas de cañón y de fusil, espadas, estandartes placas y banderas cerca de la Escuela “Mariscal Sucre” de El Verde, de la loma Pan de Azúcar, de Churuhuaico, Patahuasi. Pallcaurco y Portete Chico. ¿Entonces, por qué en esos lugares los restos de la derrota peruana? Porque en el Nudo a partir del Km 24 de la carretera señalada actualmente, fue el combate y desde el km 25 el griterío del choque a bayoneta calada, “cuando las razones de las armas de fuego” dejaron de funcionar y se produjo la loca y desordenada fuga sureña hacia Girón. Baste decir que el valiente Comandante José María Camacaro, lanza No. 1 del Cedeño cayó un poco más abajo de Cuchipirca, atravesado por la mejor lanza del peruano Coronel Domingo Nieto, talvez cuando los invasores ya habían quemado sus últimos cartuchos. Como recuerdo del mulato venezolano Camacaro, héroe de Junín y salvador de Necochea en esa batalla de 1824, queda el nombre de un puente insignificante por el sitio y la tradición de que sus restos descansaron en el viejo cementerio de Girón algunos años hasta que los llevaron a su patria.

Desde el Portete derrota y fuga

Un segmento del parte del General León de Febres Cordero desde Cuchipirca el 27 de febrero de 1829 dice: “A este tiempo entraba el batallón Caracas al combate cuando a la vez se presentaba sobre la colina una columna de cazadores que el General La Mar traía en persona para restablecerlo, y subían al Portete los batallones Pichincha y Sepita de la División del General Gamarra, con éste a la cabeza…Entonces se ordenó una carga general por los cuerpos del ataque, a la vez que lo hacía el escuadrón Cedeño bajo la dirección del Coronel O’Leary. Yaguachi y Rifles lo ejecutaron a bayoneta por el centro nuestro y derecha, mientras Caracas por una maniobra de flanco tomaba la izquierda, y arrojándose a un tiempo sobre las posiciones de los peruanos, fueron puestos en completa derrota. La fuga fue su única salvación, y se precipitaron a buscarla, por el desfiladero del Portete.”

El Tratado del día siguiente fue en una hacienda ubicada en Pambadel. Todavía existían paredes derruidas de esa casa en 1930. Con la mano en la mejilla e imaginando muchas cosas escuché este último relato de mi Padre, nativo de Girón, hace mucho tiempo.

César Pinos Espinoza

martes, 16 de noviembre de 2010

CICLO DE CONFERENCIAS MOTIVACIONALES

* Colegio Técnico Europa: Conformación de Club de Comunicación Estudiantil. Lunes 25 de octubre-2010.
* Universidad Politécnica Salesiana, Escuela de Comunicación: La libertad de Expresión, La cadena del 30-S. Viernes 12 de noviembre-2010.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Calderón: entre el conflicto y el abrazo fraterno






Diario El Mercurio, de Cuenca, Ecuador. Domingo 14 de noviembre de 2010.

En un ambiente de verdor de plantaciones de cacao y bananeras, se ubica el recinto Calderón. Lo reclaman como parte de su jurisdicción Azuay y Guayas. El problema está latente. ¡Viva Azuay! , dicen unas inscripciones en puertas y paredes. ¡Viva Balao!, proclaman otras, pues aducen que el recinto es parte de ese cantón de la provincia del Guayas. El Presidente dijo que en todos los casos lo resolverá una consulta popular, pero todavía nada se dice en concreto sobre este lugar conflictivo, poblado por gente trabajadora, pobres en muchos casos, pero de mucha acción en ambos lados. Lo peligroso es la presencia de agitadores que, como en otros lugares del país, querrían pescar a río revuelto, trayendo como consecuencia incidentes que en nada van a favorecer a los habitantes de esos lugares, pues, como sabemos, ciertos falsos líderes arman la bronca y el pueblo es el que paga los platos rotos.

Jóvenes con temas de su inspiración

Pero nada de esto interesa a los jóvenes estudiantes. En ese marco, pero indiferentes a un asunto que debe ser resuelto civilizadamente por las autoridades, el viernes 29 de octubre tuvo lugar en el recinto Abdón Calderón, el Primer Encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil, programado por el Proyecto Clubes de Comunicación Estudiantil del Ecuador, con el apoyo de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Ahorrista Solidario” y Radio La Roja, de Cuenca; el aval fue de la Unión Nacional de Periodistas. Asistieron cerca de un centenar de estudiantes, que a pesar de la tenue llovizna, mostraron mucho interés por escuchar a sus similares exponiendo temas de su inspiración y experiencias propias, además canciones y bailes en un ambiente de alegría y hermandad. Se trataba de una cita juvenil de colegios de Guayas y Azuay. Allí estuvieron jóvenes de Ponce Enríquez, Calderón, Balao y Chaucha, alzando una sola voz y manifestando un solo sentimiento. Otros invitados no acudieron por ausencia de tutores, contrariamente al pensamiento de los directivos y maestros presentes, que entienden el valor de este tipo de eventos y aprovechan la oportunidad para aprender, incluso de los errores, de los aciertos, de los intentos plausibles y del gran afán de los jóvenes por hacerse escuchar a los cuatro vientos.

Todo lo que entraña sacrificio conduce al éxito

Las gráficas lo dicen todo. Fue un desborde de emotividad, nervios, “primeros intentos” y al término, de satisfacción por haberlo logrado. Se dijo, “se aprende errando, fallando, equivocándose, con sudor e intenso latir de corazones, pero el resultado siempre es bueno”; esto puede significar un punto de partida, quién sabe, para muchas cosas positivas de la vida. No existe posibilidad alguna de penetrar en el mundo del conocimiento si no se intenta. El miedo es arma negativa. El temor es natural pero si los fines son buenos, los resultados en algún momento llegan. Es un axioma de la vida: todo lo que entraña sacrificio, esfuerzo, tenacidad y perseverancia, da como resultado final algo que todos buscamos: el éxito.

Primero titubeando, luego emocionados

El Primer Encuentro de Clubes de Comunicación en Calderón con el lema “Azuay y Guayas Pueblos Hermanos”, fue un éxito, que hasta San Pedro, por invitación de Anita, con una vela, estuvo presente y se abstuvo de abrir las llaves del cielo. La apertura del acto corrió a cargo de los propios presentadores juveniles de los colegios Abdón Calderón, Técnico Balao, Liceo Austral, Ponce Enríquez y Rafael María Arízaga. Titubeando al comienzo pero emocionados después, fueron los encargados de anunciar el Himno Nacional del Ecuador, con todo rigor, descubiertos, con la mano en el corazón y cantando con emoción. Luego del momento formal se dio curso a las participaciones de: Joselyn Armijos, Jessenia Quiteño, Verónica Coronel, Paola Espinoza, Lady Rosales, María Fajardo, Katherine Indio, Jorge Alvarado, Evelyn Torres, Javier Belduma, Tania Quezada, Solange Capelo, Juan Chacho y Jonathan Gálvez.

Gran actitud de maestros y maestras

Las intervenciones fueron muy emotivas y variadas. Los temas: Exaltación a la comunidad, la contaminación ambiental, la separación de los padres y las consecuencias, la mujer celosa, la historia de Balao, contaminación del agua, problemas juveniles, la educación, el aire, en fin. Se alternó la exposición de los estudiantes con artistas juveniles, entre los cuales brillaron Fanny Vega, de San Gabriel; Carla Cristóbal, David Otero y los Amorfinos, de Balao; los grupos de danza y baile de Chaucha y Calderón, chicas espontáneas en canto y baile, etc. Al término del interesante evento estudiantil vino la premiación. Verónica Coronel del colegio Técnico Balao ocupó el primer lugar. Luego medallas y diplomas para quienes “se arriesgaron” a “comparecer” en el escenario, música movida y almuerzo general. Lo que manifestaba antes del Encuentro la guapa estudiante Fanny Barreto, coordinadora del Encuentro, se cumplió: en todos los jóvenes y creo que también en maestros y maestras del Colegio Abdón Calderón con su aporte digno de todo aplauso, quedó un toque de nostalgia y de magnífico recuerdo. El licenciado Manuel Hoyos, de radio Antena Diez de Balao allí presente, lo puede atestiguar.

Ya no es tiempo de palos y piedras

Entonces, se borró siquiera por un día un posible rencor que puede haber entre los habitantes de esos pueblos hermanos. Hemos hecho lo nuestro. Queda para la madurez de autoridades y pobladores resolver este asunto que data de algunas décadas. La mano en el pecho cantando el Himno Nacional, no el insulto ni la agresión mutua, constituyen la fórmula precisa para zanjar los diferendos. A esta altura del tiempo resulta absurdo el palo, la piedra, la bala y el machete, que solo dejan profundas heridas, para señalar linderos y vivir civilizadamente. Ojalá lean ésto los directamente responsables.

César Pinos Espinoza