viernes, 28 de enero de 2011

El pucará de Rumicucho






Publicado en Diario El Mercurio, de Cuenca, el domingo 23 de enero de 2011

Quito se convulsiona desde las primeras horas de la mañana. Miles de vehículos materialmente vuelan por las avenidas hacia objetivos diversos movilizando a más de un millón de personas. Este periodista circula por el medio más eficaz, quizá cómodo a cierta hora, el colectivo, por la avenida occidental con rumbo norte hacia la Mitad del Mundo. Pretendo, siquiera por un par de horas, disfrutar de la tranquilidad y lugares más o menos atractivos, exentos de bullicio y peligro.

Cultivar la capacidad de extrañamiento

En 30 minutos me encuentro en Pomasqui y a continuación en San Antonio de Pichincha. El calor es insoportable, pero en cambio tengo a mi favor cierto ambiente de pueblo y la posibilidad de caminar despistado, sólo pensando en mis dos objetivos: Rumicucho y los monumentos que recuerdan a la Misión Francesa, agradeciendo eso sí, el poder hacerlo con toda la libertad del mundo y el poseer la capacidad de extrañamiento ante cosas aparentemente simples y sin importancia para el común de los mortales.

Un dólar y medio cobra una camioneta para transportarme desde San Antonio hasta Rumicucho en aproximadamente quince minutos. Dejo entonces el pueblo bullanguero y desordenado para sumergirme en el pasado y meditar durante un buen tiempo sobre lo que fue ese lugar desde el 1450, antes de la llegada de los conquistadores españoles. No está por demás manifestar que la carretera que conduce al sitio se encuentra en buen estado, pero en cambio, después será “regreso del músico”, como quien dice, para hacer deporte.

Mayor atención a nuestro pasado

De pronto, está allí. Ya de cerca, emociona el famoso Pucará. Creo que igual emoción deben haber sentido los miles de visitantes a lo largo de la historia de este tesoro arqueológico. Pero hay algo que no entiendo: ¿Quiénes somos los ecuatorianos, gobernantes y gobernados, que no damos importancia a estos lugares? Malo es comparar dicen, pero en el Perú, estas reliquias de la historia, que son carta de identidad, se manejan de manera muy diferente. Me resisto a pensar que seamos amantes de este tipo de recuerdos sólo en círculos de cafés, de tertulias y de bonitos uniformes y etiquetas. No vale que el pasado, nuestro pasado, sólo quede grabado en libros, revistas de turismo, fotografías arregladas, y que nos importe sólo el dinero y nada más.

Historia de Caranquis y “guambracunas”

Rumicucho, según tengo entendido, es el mejor testimonio del poder Caranqui, y luego del imperio incásico que los sojuzgó en el norte, pero que con poco tiempo, alrededor de cuarenta años, tuvo oportunidad de hacer sentir la gran fuerza e importancia del Tahuantinsuyo hasta la llegada de los españoles que, ansiosos de oro y riquezas, lo destruyeron todo, lo cambiaron y pisotearon, tratando de poner las cosas al revés, quizá por temor e impotencia ante esas civilizaciones hermosas del pasado que no las entendieron ni las soportaron. Caranquis e Incas constituyen un episodio aparte y fundamental de la historia pre-colombina en nuestro país. El choque de estas culturas produjo uno de los desastres más terroríficos y sangrientos que registra la invasión incásica en nuestro suelo. Los cronistas cuentan que treinta mil Caranquis, por rebeldes, fueron pasados a cuchillo y arrojados en una laguna que después se tiño de rojo. Sería “Yaguarcocha”, el lago de sangre. Pero resulta que esos guerreros sacrificados eran de la estirpe de Pacha, aquella mujer bella y valiente que llegó a conquistar el corazón del más grande guerrero y estadista que vieron estas tierras, Huayna Capac, nacido en Tomebamba, tierra Cañari. Paradojas de la historia, los “guambracunas”, crecerían y más tarde cobrarían venganza dentro de las huestes de Atahualpa contra los peruanos venidos desde Cuzco por las pretensiones de Huáscar para gobernar todo el Imperio, y hermanados con Cañaris, incluso ahogarían al propio medio hermano en Jauja.

Fortaleza en una colina natural

Debió haber sido motivo de dolor profundo el hecho sangriento del “Lago de sangre” para Pacha, pero sucumbió ante aquel que venía con todo el poder y que incluso dijo que había llegado al fin del mundo; sin embargo, ante la bella flor indígena, llegaba quizás arrepentido, humillado, enamorado.

Rumicucho –rincón de piedra-- es un monumento al pasado. En él se conjugan la inteligencia, la arquitectura, la planificación estratégica y la organización incaica que llegó a establecer su dominio sobre los pueblos locales, y a lo mejor convivieron, sin que esto haya significado que de buen agrado aceptaron a los invasores. La edificación no se parece a la incásica en cuando a la utilización de la piedra, es decir a la clásica arquitectura de los Incas, como se ve en Ingapirca y múltiples lugares del Perú, pero de todas maneras es impresionante, en especial si imaginamos cómo pudo lucir en el momento de mayor esplendor, edificada la fortaleza en una colina natural, hacia el oriente de la llanura de Lulumbamba, con sus 400 metros de largo, 100 de ancho y 20 de altura, en cinco terrazas.

Cuartel, templo, tambo y taller

La piedra de los muros está colocada con simetría y tiene el color rojizo, pegada con algún material a manera de cemento de origen volcánico. Existen huellas de varios recintos, galerías, patios y escalinatas; es posible que haya servido para actividades rituales, para observación y para control militar. El pucará de Rumicucho es parte de una cadena de construcciones similares para objetivos militares y religiosos, como los de Capillapamba, Palmitopamba, Chacapata, Guayllabamba y Quitoloma. La función era múltiple: cuartel, fortaleza, templo, tambo y taller. Desde ese lugar se disponía de una amplia y magnífica visibilidad hacia los cuatro puntos cardinales.

El museo del Banco Central guarda múltiples materiales rescatados de la fortaleza en mención: cerámica, objetos de piedra, de hueso y metal. La cerámica tiene en su mayoría características locales y también un porcentaje inca; existen boleadoras, piedras de honda, metates y objetos de piedra pómez y obsidiana, también, tallados de hueso, como punzones, tupos y figurillas zoomorfas.

Lo que llama la atención profundamente es la soledad, el casi abandono del lugar. No vimos un museo de sitio, talleres de investigación y restauración, locales de atención a turistas, nada. Ese es el estado de estos monumentos invalorables de nuestro pasado prehispánico. ¿A quién corresponde la preocupación de este y otros sitios similares? ¿Quién promueve el interés? ¿Quién estará en condición de exigir los fondos necesarios para un auténtico salvamento?

César Pinos Espinoza

lunes, 10 de enero de 2011

Los miradores de Pan de Azúcar y Masta







Publicado en Diario El Mercurio, de Cuenca, Ecuador. Domingo 9 de enero de 2011.

A partir de la panamericana sur en el km 25 comienza la aventura. Tomamos un ramal por el Templete del Portete con dirección a las antenas, pero nos detenemos dos kilómetros más allá ante la vista occidental impresionante del cerro llamado Pan de Azúcar. Por fin estamos cerca del objetivo de hace años y lo vemos factible de coronarlo.

Desde el Pan de Azúcar se ve todo

El silencio del lugar es impresionante. Las aves con su lenguaje matizan el paisaje de arrayanes, helechos, moras, joyapas y otras especies que son el escenario perfecto para meditar. Más allá veo pastos verdes y vacunos. Atravieso una alambrada y asciendo poco a poco hacia la primera terraza inferior hasta llegar por fin a la cima, un espacio de unos trescientos metros cuadrados cubierto de tupida vegetación. Así, al fin hemos llegado al más impresionante mirador en aproximadamente 45 minutos desde la carretera. De aquí hacia el norte se domina toda la planicie de Tarqui hasta unos 15 kilómetros de distancia, al término de la cual se divisa al Francés Urco, recuerdo de la Misión Geodésica Francesa, cuyas hazañas narra bellamente la escritora de origen francés, Florence Trystram, en su “Diálogo con las estrellas”, autora --que entre paréntesis--, jamás estuvo en estas tierras.

Guagua gallinazos de cabeza colorada

Hacia el sur, la visibilidad es casi total. Vemos muy cerca El Verde, La Cofradía, el estrecho valle de Girón, luego las partes altas de Yunguilla, y bien al sur, las alturas de Manú, Yulo y Guanazán, en territorio de las provincias de El Oro y Loja. Yo no sé si es el famoso cerro de Paltacalo el que veo, pero es importante por la teoría de Paul Rivet y el hombre más antiguo de América; también porque por allí reside una hermosa chica italiana llamada Dorotea. Bien, y aterrizamos. Hacia mi derecha con dirección sur está el Filo de Sombrereras, abajo el Filo de Celata y lejos las alturas de El Chorro. Está pendiente la exploración de esos parajes. Al otro lado, las elevadas lomas de Manzano, Tamborloma y Rodeo. Nada más espectacular. Panorama inigualable. “Del Pan de Azúcar, un pariente mío llamado Samuel, sacaba cobre y azufre, y antes allí habían guagua gallinazos de cabeza colorada”, me contaba días atrás mi amigo don Miguel, de 84 años a cuestas. Esto me ha dejado intrigado.

La posición militar más formidable

Históricamente hablando, el Parte de Guerra, Boletín No. 3, del Jefe de Estado Mayor General, León de Febres Cordero, del 27 de febrero de 1829, desde Cuchipirca (San Vicente), luego del triunfo del Portete, decía: “En el sur de Colombia (la Gran Colombia), y tal vez en la América, no se halla una posición militar más formidable que el Portete de Tarqui. Por la derecha e izquierda, cerros de una elevación proporcionada y coronados de chaparrales y en algunas partes un bosque algo espeso…” Pero si esta descripción de el Portete, que a no dudarlo es de El Pan de Azúcar --la parte más elevada--, es de hace 182 años, mucho tiempo atrás, antes de la llegada de los incas y durante el dominio cañari, el punto en referencia debió constituir con toda seguridad, algo excepcional, no hay duda de que fue un adoratorio sagrado, que hoy está abandonado y no recibe el cuidado y la investigación científica debida por parte de las entidades culturales de la región y el país, tal como anota el arqueólogo Jaime Idrovo.

Se viene una obra interesante

Cuento a partir del Km 24 –inicio del Portete-- hacia el sur, alrededor de veinte grandes cruces, señal evidente, no de una simple creencia religiosa, sino de que por allí se produjo alguna vez un terrible acontecimiento. Así lo confirma el P. Julio María Matovelle, en su testimonio “Paseo de Vacaciones”, de sus “Obras completas”, cuando estuvo de paseo en el lugar, 43 años después de la batalla del Portete.

Esta es la séptima vez que visito las partes altas y bajas del Portete. La intención es conversar con los campesinos viejos y jóvenes, tomar fotografías, reflexionar y relacionar documentos que nos puedan conducir con el mayor acierto posible hacia la meta de nuestro próximo libro “La Batalla del Portete, Argumentos y Memorias”.

¿Es que estamos muy ocupados?

Prosigo hacia el sur y encuentro otro monumento natural, el cerro de Masta, en la parte más alta del filo del mismo nombre. Seguramente las personas que pasan a cada momento en sus coches por la carretera, lo miran y nada más. No se fijan en los detalles que podrían esconder esos lugares: tradiciones, leyendas, historias, espectáculo de la naturaleza. Será que el temor a fallar en la conducción de un vehículo y por la rapidez de hacerlo, priva a los conductores de pensar en las cosas verdaderamente importantes y maravillosas que brinda la observación detenida y silenciosa; otra cosa es estar ubicados en un punto de altura, callados por completo, escuchando los sonidos del silencio, observando y leyendo el libro sagrado de la naturaleza y del paso del tiempo. A veces nos cuesta imaginar y hacer retrospectiva, para dar rienda suelta a esa imaginación, maravilloso don que a veces está guardado y sin uso. ¿Es que estamos muy ocupados?

Historias de gemidos, trompetas y gritos

Por allí cerca están, Zapata, un pueblo con el nombre del famoso guerrillero mexicano asesinado en una emboscada en 1919, y su gente, más mujeres que hombres, porque los varones se fueron lejos de la patria a trabajar, abandonando lo más preciado, sus niños; Pucucari, famoso por la Fiesta de Toros; La Cofradía, con un nombre que dice mucho; El Verde, con su escuelita “Mariscal Sucre” y las historias de gemidos, trompetas y gritos en la noche, de pailas de bronce encontradas y restos de fusiles, bayonetas, espuelas, herraduras, balas, placas y banderas; Santa Marianita y su vistosa capilla; sitios donde no quedan ni huellas de haciendas del pasado, con anécdotas chistosas como la del señor que tomaba café en un jarro por el lado opuesto de la agarradera; las grandes cruces que se veneran y se cuidan cada Semana Santa, no se sabe desde cuándo; Cuchipirca y el Puente Camacaro, en donde dicen, fue levantado en vilo el mulato venezolano de Tocuyo, Comandante llanero Camacaro, por la lanza fuerte y experta del Coronel peruano Nieto, más tarde Mariscal en su país y luego muerto con disentería; Pambadel, de recuerdos, según dicen algunos --que pueden ser traumatizantes-- por aquello de la hacienda en donde se firmó el Tratado el día 28; y por fin Girón, pueblo hermoso, de portales con historia larga y modernidad, de alegrías y lágrimas, de pujanza, de todo, porque de todo hay en la viña del Señor.

Motivamos para este tipo de aventuras

Miren…unas horas de éxtasis en lugares tan interesantes, que valen para todo, incluso para revivir épocas pasadas, o para saborear un bocado, al tiempo que se conversa de tantas cosas y se recuerda lo frágil y efímero del ser humano, teniendo al frente enormes promontorios graníticos milenarios y verdor inmenso, diferente de las urbes llenas de vehículos, bulla, contaminación, paros, protestas y preocupación, siempre a las espera de que llegue el momento de decir, “gracias a Dios ya es viernes”.

¿Por qué no promocionar este tipo de aventuras, en orden, con respeto, con objetivos elevados y claros? En el Azuay y la región existen múltiples lugares igual de excitantes y hermosos: El Shalo y el Mirador en Pucará; Paltacalo en Guanazán; la Piedra Movedora en Huasipamba, etc. Seguiremos acudiendo a esos altares, para estar a la expectativa de los confines naturales y de nuestro propio interior. Para eso sirven estos singulares balcones del Planeta.

César Pinos Espinoza

viernes, 24 de diciembre de 2010

El Gran Acontecimiento






Diario El Mercurio, Cuenca, Ecuador

El acontecimiento fue el 25 de diciembre del año uno, fecha determinada por el Papa Julio I en el año 337. Antes se celebraba en 136 fechas distintas, asegura el escritor Diego Rubio Barrera en su obra “Jesucristo, el Gran Desconocido”. El evangelio de Marcos fue escrito en el año 60, en base a lo que le contó Pedro, éste que muchas veces manifestó no entender a Jesús; los de Mateo y Lucas fueron escritos en el año 70, en tiempos del emperador Tito; y el evangelio de Juan, que conversó personalmente con Dios en la isla de Patmos, lo hizo en el año 90. Cada uno de los Evangelios narra el hecho del nacimiento de Jesús a su manera, no dan mayores explicaciones pero coinciden en que se trata de un personaje extraordinario. De ahí existen varios evangelios llamados apócrifos, es decir, falsos, no seguros, no aceptados, como el de Judas y el de Magdalena, que se refieren a diversos hechos de la vida del llamado Nazareno.

“Él será grande y llamado Hijo del Altísimo”

Al fin y al cabo 2000 años es bastante tiempo como para desdibujar los hechos, para cambiarlos o mal interpretarlos. Muchos autores coinciden en que la verdad total sobre la presencia de Jesús desde su nacimiento, no se sabrá jamás, sin que esto sea un atentado contra la Suprema Verdad de Aquel que históricamente en realidad existió y dijo muchas cosas hermosas, interesantes y hasta misteriosas. El Ángel Gabriel aparece a María, una jovencita desconocida, pero predestinada y le dice: “No temas María, porque has hallado la gracia de Dios, concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, el será grande y llamado Hijo del Altísimo, reinará en la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin” (Lucas).

Celebraciones copiosas

Este es el inicio del Gran Acontecimiento, que hoy se constituye --en nombre del Hijo de Dios recién venido al mundo de tres dimensiones-- en la fiesta de los niños…y de paso, de todos, para celebrarla con copioso brindis, con regalos, con ceremonias religiosas a veces vacías y una competencia incontrolable de compras y adquisiciones en escalada cada vez mayor, que asusta y se mezcla con delitos y abusos de todo género.

Hablando del Reino de los Cielos

Ya de joven, bordeando los 30 años, porque entre los 12 y 30 nada han dicho los que deben decir, expresó quizás la más importante y enigmática frase que ha causado desconcierto: “El reino de los cielos dentro de vosotros está”. ¿Quién podrá explicar esto? Por eso, porque hay que salir a lo tangible, mejor nos fuimos al campo, para compartir con los niños en un rinconcito serrano llamado Santa Teresita.

“La carcajada es propia del diablo”

Nos reciben niñitos alegres, maestros agenciosos y padres de familia preocupados por preparar el cuy asado, la gallinita criolla, el mote y las papas coloradas. Todos haciendo la mejor fiesta del mundo, con humo, música y alegría, la mejor forma de recordar y homenajear al Personaje que no pierde actualidad en más de dos mil años, siempre sabio, a veces de rostro taciturno pero hermoso, que no reía a carcajadas, como asegura la sensacional película basada en la obra de Umberto Eco, “En nombre de la rosa”, porque “la carcajada es propia del diablo”.

El deber de agradecer

Disfrutar una mañana con los niños de Santa Teresita fue lo mejor que nos ha sucedido a todos. Hasta el alcalde de Girón, Jorge Duque, llegó, y como todos, bailó y disfrutó. Tocó el turno de jugar, de regalar a los niños, de reír y de saborear los mejores momentos que a veces en la vida son efímeros, pasan, como dice el poeta: “cual chispa oculta entre pavesa / relámpago que atraviesa / tempestad enfurecida”. Es que en la vida no hay tiempo que perder, y el mejor tiempo es con la gente sencilla, amable y cariñosa. De ahí que nuestro programa “Al calor de un nuevo día”, por La Roja y jóvenes como Víctor, Rocío, Christian, Priscila y Jacky, dibujamos con anterioridad este precioso momento. Y la ayuda no faltó. Por ello el deber de agradecer: al Licenciado Leonardo Cabrera, a la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Señor de Girón”, a Patricio Culcay, a doña Pilar Urgilés, doña Miriam Gordillo, Romeo Joyería, Cordero Platería, Regalos Arco Iris, a los señores Wilson Masa, Gerardo Guerrero, Santiago Rodas…

“Señor del sábado, con neurosis, vicios y complejos…”

Pero volvamos al comienzo. Ahora que espeluzna el cuerpo por la increíble cantidad de vehículos, la poca intención de cambiar de las gentes, evidente cada vez, y más cosas que pasan en el mundo, sin embargo para tranquilidad de todos, cuando le preguntaron al ser más importante, sobre el destino del mundo, dijo: “Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mat.24-36 / Mar. 13-32). Y más: “El hombre ha nacido para ser señor del sábado, de sus neurosis, de sus vicios, de sus complejos, de sus angustias, de sus miedos, de sus egoísmos, de su falta de confianza en sí mismo, de los prejuicios sociales, de su soberbia, de su lujuria, de sus rencores, de todo aquello que puede destruirle” (Jn16-33).

El que quiera oír que oiga

Al retornar de Santa Teresita, don Manuel, don Roberto, el profesor Marco, los niños, nos piden que volvamos…El que quiera regresar, únase a nosotros, que mientras sea posible seguiremos caminando, porque hay gente que requiere de nuestra presencia, aunque sea con las manos vacías, pero con la mente y el corazón llenos de buenas intenciones y experiencia que en algo pueden valer. El que quiera oír, que oiga…

César Pinos Espinoza

domingo, 19 de diciembre de 2010

Cuentos y realidades de Navidad





Diario El Mercurio, Cuenca, Ecuador. 19 de diciembre de 2010.

Dicen que los niños y los locos hablan siempre la verdad pero que a veces no se los entiende. Sin embargo, se ve que ciertas verdades en ocasiones nacen del fondo de su alma, de su vivencia personal, de su fantasía, de su sentimiento. Así pues, veamos si lo que relatan enseguida en algo nos preocupa.

“Mi madre se fue y me dejó tres dólares”

Edison José Ramón Soria, un niño de 10 años que cursa en la Escuela 27 de Febrero de Girón, en un evento público expresó: “Lo que voy a decir me pasó un día, el más triste de mi vida. Tenía una mamá y un papá junto a mí, pero por motivo de buscar trabajo para mantenernos, un día viajaron a Estados Unidos para trabajar y darnos el pan de cada día. Mi madre para irse me dijo que se iban a Cuenca para comprarme unos patitos, porque me gustan esos animalitos. Amaneció y vi que en mi velador me había dejado tres dólares. Y pasó el tiempo. Hoy ya son seis años que no les veo a mi papá y a mi mamá, vivo con mi abuelita, ella me hizo hombre, es quien me cuida, pero desde entonces ha sido muy duro sin mis padres, por eso le pido a Dios que les dé salud y vida y tengo fe en que algún día les volveré a ver en esta vida”.

“Mi hermano no les conoce a papá y mamá”

“Creo que muy pronto vendrá mi madre, ahora ya ha comprado una casa, un sitio y dice que para poder regresar debe comprarse un carro y tener un poco de dinero más, pero hasta eso, pido a Dios que mi abuelita esté con vida. A veces digo, ¿por qué Dios mío? ¿Por qué nos separan en la vida tanto tiempo? Qué suerte tienen los niños que viven con sus padres en tiernas edades, cuando uno más necesita del amor de ellos. Mi hermano pequeño me pregunta, ¿cuándo vienen mis papás? Y yo le digo, muy pronto. Yo les llevo en mi corazón. Mi hermano no les conoce a mi papá y a mi mamá, porque él se quedó de un año y yo tenía cuatro. Pero tengo este año una buena señorita que se llama Margarita Serrano que nos quiere y también nos cuida”.

“El día en que casi me muero”

El niño Álvaro Fernando Chillogallo, de 10 años, de la Escuela Alberto Muñoz Vernaza, saltó al escenario y contó su historia: “Un día los niños de quinto año de básica, con la profesora Rosa Andrade organizamos un paseo a la Hostería “Sol del Valle”. Ella comunicó a nuestros padres sobre la realización de este paseo, y llegó el día esperado. Nos embarcamos en la buseta de don Daniel Pesántez y partimos de nuestra Escuela a la 7h45. Estábamos inquietos por llegar a las piscinas y disfrutar de ese día maravilloso. Cuando llegamos al balneario nos pusimos el traje de baño y todos nos lanzamos al agua para jugar con la pelota. Todo era alegría. De repente me di cuenta que me encontraba en lo más profundo de la piscina, casi me ahogo porque no sé nadar, pero gracias a un compañero llamado Jonathan Orellana, que sí sabe nadar, me salvé de morir, me sacó del fondo a la superficie y gracias a él sigo vivo” .

Una broma en el cementerio

Llegó el turno de la niña Samantha Ávila, de la Escuela Juan José Flores; contó su relato: “Cuando Girón tenía todavía el parque de tierra, con pocas calles y casas, dos amigos se fueron al cementerio porque por allí dos enamorados se reunían cada noche. De pronto escucharon un quejido de alguien que decía: ¡aaaaaaaaaaa! Y salieron corriendo del susto. Como la curiosidad de los jóvenes era tan grande, regresaron al día siguiente y arrojaron piedras en el lugar que escucharon los quejidos, y de pronto salió volando una ave que era la que hacía el quejido. Luego quisieron hacerle una broma a un amigo, le llevaron al lugar y le dijeron que allí iban a verse los enamorados. Como se quedó solo, de pronto escuchó el quejido y se asustó, salió corriendo y se fue a una cantina en donde pidió que le dieran un trago. Pero después sus amigos le contaron que era un pájaro el que hacía el sonido, pero hasta tanto casi lo matan de susto”.

Concurso con 35 relatos infantiles

Y así recogimos 35 relatos diversos: El chuzalongo, la gusanita del choclo, el niño solitario, el conejo de las orejas largas, el misterio del cementerio, el relato de mi hogar, las señoritas de Léntag, la Fiesta de Toros, etc. Relatos para esta Navidad, no de Papá Noel, sino auténticos, de las propias experiencias de los niños y sus realidades, todo gracias a una magnífica iniciativa de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Señor de Girón, para motivar y mostrar lo que está guardado en la mente y en el alma de esos niños de las escuelas de Girón. Todo fue digno de aplauso, premiación e incentivo. Muy bien maestros y maestras, han hecho lo que deben hacer: lanzar a sus niños y niñas al mundo del relato. No olviden que así nacieron los grandes cuentistas y escritores.

El Señor que abandonaba el templo

Y el niño Edison Sacasari puso de relieve lo que es la fe ancestral de los pobladores: “Cuentan los mayores que el Señor de Girón apareció en la cascada del Chorro y por esa razón esas aguas le pertenecen. Él hizo el milagro de la Chorrera. También dicen que lo trajeron a la iglesia del pueblo para venerarlo y alabarlo, pero no se quería quedar y de noche volvía al Chorro. El pueblo ya cansado de que siempre el Señor abandonaba el templo, un día decidió ponerle candado para que no se vaya…”

A veces se producen milagros

El trabajo del niño Stalin Salazar, de la Escuela Luis Monsalve Pozo, es conmovedor: “En un pueblo lejano llamado Trigopamba había una familia de tres hermanas que vivían de la agricultura. Un día la hermana mayor decidió salir a buscar más trabajo, porque era la que daba para los gastos de la casa, salió a la ciudad y después volvió con un hijo en sus brazos, al que lo llamó José. Desconsoladas las hermanas también salieron a la ciudad, pero ellas volvieron casadas. Pasaron los años y la mamá de José viajó a Estados Unidos, dejando al niño con su tía, a él le mintieron que ya mismo va a volver, y pasó el tiempo. José enfermó por la pena de su madre. Una vez, mientras jugaba el niño solo, decidió salir a buscar a su mamá, pero perdió la esperanza, lloró mucho y sin que nadie se diera cuenta, salió corriendo, preguntó a un campesino ¿Usted no vio pasar a mamá? El señor se asustó y fue a buscar a su familia, pero el niño había huido por el monte. Muy solitario caminó sin rumbo, le pidió a la Virgen que lo proteja hasta encontrar a su mamá y sucedió el milagro: su mamá comprendiendo que más importante de todo era su hijo, regresó y fueron felices”.

Como se puede ver, el mito, la fe, los sufrimientos, experiencias y preocupaciones, se graban en la mente de los niños de modo indeleble. Hoy, los niños que se han quedado solos, en esta Navidad rezan para que retornen sus seres queridos desde allende las fronteras. A veces se produce el milagro, porque se hace realidad el poder de Aquel que nació humilde –maravillosa e incomprendida figura del Nuevo Testamento--, y de quien se dijo hace mucho tiempo: “…y le dará el Señor Dios el trono de David su padre; y reinará en la Casa de Jacob por siempre; y su Reino no tendrá fin…”

César Pinos Espinoza