lunes, 12 de marzo de 2012

Zumba, hermoso pueblo de un rincón ecuatoriano






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El bus de Viajeros corre por el magnífico pavimento con rumbo a la legendaria ciudad de Loja. En cuatro horas desde Cuenca arribamos a la urbe fundada por Mercadillo el 8 de diciembre de 1548. Cómo ha cambiado desde que la conocimos hace unos veinte años. Es ya moderna, sin embargo conserva tradiciones culturales y religiosas que hoy trascienden a nivel internacional. Quisimos quedarnos un tiempo pero nuestro objetivo era otro, más al sur, hacia la frontera oriental. Nos esperaba la sorpresa de pueblos hermosos y desconocidos en nuestra geografía. Enseguida abordamos un nuevo vehículo; hay muchas cosas para asombrarse.

Recuerdos de “El éxodo de Yangana”

Del terminal de Loja partimos a las 12h45 en un bus de la Nambija ($7.5). Comienza la carretera asfaltada. Pronto llegamos a Malacatos, población a una hora, soledad y alegría al mismo tiempo, vemos al paso árboles de mandarinas, naranjas y aguacates, y caña guadua, caña mansa, bambú o “caña guama”, como dicen algunos. Pasamos a Vilcabamba y ya contemplamos un gran valle verde y muy atractivo, por algo será que llegan a él turistas de todo el mundo. A partir de este “Valle de la longevidad” la carretera es lastrada y partes con pavimento rígido en construcción. Ascendemos por el nudo de Sabanilla que es el límite con Zamora Chinchipe. Arrugada geografía, a cada paso jóvenes trabajando en la vía. Es la compañía TGC que a la altura del pueblo de Masanamaca construye mientras llueve copiosamente. Ya divisamos Yangana, se destacan las torres de su iglesia, dificultades en el paso porque el río del mismo nombre está enfurecido. Una calle lleva el nombre de Ángel Felicísimo Rojas, por la obra “El éxodo de Yangana”, que salió de las fronteras y le dio fama al lugar. La ruta sigue en ascenso por la cordillera, lo construido se destruye, equipos limpian los deslaves. Luego un letrero dice “Bienvenidos al Parque Nacional de Podocarpus”, enseguida otro: “Área protegida, Fundación Jocotoco”. Llegamos a Valladolid, luego la carretera en buenas y malas condiciones pasando por los pueblos de Palanda, El Progreso e Isimanchi, hasta por fin arribar a Zumba a las 9 y 15 de la noche. Todo un día viajando y por supuesto enseguida al hotel San Luis, de 10 dólares, para descansar “como niño recién bañado”.

Un trago en el museo arqueológico

Cantan los gallos como en todas partes y a pocos metros del parque central y la Brigada de Selva 17 Zumba, encuentro a don Noé Mercedes Bermeo Castillo (77), saludamos, me invita a entrar en su pequeño museo arqueológico, me muestra diminutas y hermosas piezas de ópalo gris y blanco, fueron probablemente talladas por mujeres hace mil años o más con materiales traídos de la zona de San Ignacio y Jaén, hoy en el norte peruano. Don Noé nació en Yangana, cuando para llegar a Zumba se hacía un mes caminando o cabalgando, pues los ríos crecían y había que esperar o se pasaba con carga por puentes de bejuco. Mientras mira y toca una botella de un licor oscuro me muestra una piedra petrificada de guayacán. Conserva una placa que iba a ser entregada a Velasco Ibarra que debía llegar el 28 de noviembre de 1971, cuando dejó “con los churos hechos” a la gente que le esperaba hasta con artistas como las Hnas. Mendoza Suasti. Me cuenta que originalmente habitaba en la zona la cultura Mayo-Chinchipe, luego los Yaguarzongos, los Bracamoros y por último los Incas. Al final me invita una copa de un trago fabricado por él mismo en su finca y él se toma una de aguardiente “que le hace torcer”. Por allí en un restaurant encuentro a doña Carmen Martínez, vive 45 años en Zumba y me relata que cuando era niña todo era selva y sólo habían cuatro casas.

Cuatro bellas chicas del Colegio “Manuelita”

Y no podían faltar, encuentro a cuatro chicas trabajando en un parquecito y entablamos la conversación. Son Enith Abad, Rocío Alba, Pamela Albán y Denisse Castillo, estudiantes del colegio “Manuela Sáenz”. Sí saben sobre el personaje, pero un poco risueña explica una de ellas, “dicen que era amante del Libertador” y le respondo, “tiene diez sobre diez”. Unas fotografías y enseguida sus impresiones y mensajes: Hacen falta centros recreativos, el internet llega lento y su colegio es aceptable, dicen. Enith manifiesta a los jóvenes: “Que aprovechen las oportunidades y no desperdicien el tiempo”; Rocío: “Que visiten Zumba y disfruten de esos lugares”; Pamela: “Compartan con la naturaleza, que se alejen de la rutina y contacten con gente nueva”; Denisse: “Esperamos una invitación y un intercambio”.

En octubre es la fiesta de las hormigas

Calles inclinadas, gente atenta y alegre, calor humano, son características en Zumba, centro poblado lejano y aislado del sur oriente ecuatoriano. Había que conocer algo sobre la Misión Franciscana en el lugar, y en un local junto a la iglesia encontramos la respuesta. La joven Hna. Giovanna nos informa que a menudo salen a las comunidades de San Andrés, La Chonta, Pucapamba y El Chono. La catequista Esther Cabrera expresa: “Somos humildes y tememos al Ejército y a la Policía”, quizás, digo, a consecuencia de abusos de esos elementos en el pasado, lo que hoy es inadmisible. Francisco León: “Usted es el primer periodista que ha venido”, y nos hace conocer una novedad: “Zumba es tierra de la chonta, la guayusa, las culonas y las mujeres bellas”; ante mi asombro, explica enseguida que eso de “culonas” es en referencia a unas hormigas que cada año aparecen en octubre, se las captura y se las come tostadas, en caldo o en tortilla y son afrodisíacas. Ante esto último las mujeres festejan. Ahora sí, quedó claro para mí el monumento a esa hormiga en el parque central. Lo de las mujeres bellas, es cuestión de ver por las calles. La misionera Esther (43) es la más comunicativa y alegre, me pide que agradezca al Hospital del IESS de Cuenca porque la han atendido muy bien de una dolencia, especialmente al Dr. Gerardo Peña. Por último, Lucía Encalada, una simpática mujer, expresa que la Misión es importante “porque aprendemos a ser mejores y útiles a la sociedad”.

Interesante historia de San Antonio

Sigo mi recorrido por las calles en subidas y bajadas, al paso veo un estadio con cancha de tierra y una tribuna. La juventud deportiva merece algo mejor. La gente me saluda, todavía conserva esa linda costumbre, me siento muy bien. Luego voy a la radio de la Misión para conocer algunas novedades. Me recibe su director el Hno. Juan Patiño y conversamos de muchas cosas, entre ellas de San Antonio, que es el nombre de la emisora. Se llamaba Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo y vino al mundo en 1195. Llamado "el santo de todo el mundo" y "Doctor Evangélico", decía: "El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree". Dueño de extraordinaria memoria retentiva, llegó a adquirir amplios conocimientos sobre la Biblia. Este fraile portugués era también conocido como "El defensor de la Verdad". Al morir el 13 de junio de 1231 tenía tan sólo treinta y cinco años de edad. La referencia viene porque vemos que ha sido un personaje importante y joven. Por el Hno. Juan y el P. Jervis conocemos que en las comunidades los feligreses escuchan la misa a través de la radio mediante parlantes; que tiene un largo alcance, incluso hasta el norte del Perú, “a pesar de que el Estado le mermó la potencia, mientras entran libremente siete emisoras peruanas”. Se fundó mediante una donación de los Franciscanos hace 16 años, pero ahora sí ayuda el Gobierno, y comenzó empíricamente con dos personas, entre ellas una cocinera que operaba mientras preparaba la comida; tiene tres frecuencias: para Zamora Chinchipe, Loja y El Oro, e inclusive se escucha en algunos lugares del Azuay. Lo importante es que tiene dos objetivos básicos: la evangelización y el aporte cívico y patriótico. Conversamos con los religiosos y comunicadores de muchas cosas y al final generosamente nos invitan a almorzar, nos ceden el lugar preferencial, oramos juntos antes de comenzar y ruegan a Dios por todos y por este, su modesto servidor y huésped. Linda experiencia, salgo muy alegre y con la barriga llena, y para colmo de la buena suerte afuera encuentro a una bella mujer con sonrisa cautivadora, que me pregunta quién soy y “cómo así”, conversamos brevemente, le obsequio mi libro “La batalla del Portete” y caminamos hasta cerca de su casa, se trataba de la concejal Liliana Sozoranga.

No encuentro la “Ciudad perdida”

El tiempo para nosotros vuela en Zumba, nos queda mucho qué hacer y a dónde ir; por aquí y por allá nos cuentan historias: los peruanos no avanzaron en 1941 y 1942 por esos lugares; todos tomaron las armas para la defensa; un día llegó Jaime Roldós; también llegó León pero no quiso conversar con el pueblo. Dos días agotadores y falta lo principal, ir hacia la frontera, es decir a La Balsa, a una hora y media; busco la “Ciudad perdida”, no la encuentro por ahí pero me dan interesantes datos que les puedo contar en un próximo reportaje. El problema es que se me agota el tiempo y me estoy acostumbrando al lugar, que hasta quisiera quedarme a vivir. La noche llega rápido, suena una que otra discoteca con música reguetonera pero ya siendo las diez de la noche hay que descansar para la próxima jornada.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com

lunes, 5 de marzo de 2012

Fue un éxito el Primer Encuentro de Clubes en Paute






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A las 08h30 comenzaron a llegar las delegaciones al recinto elegido, la hermosa Hostería San Francisco, de Paute. Contados estudiantes, no más de cinco, habían estado presentes en eventos anteriores del mismo tipo, por lo tanto para la mayoría era una novedad y por ello fueron tensos sus momentos. De pronto comenzaron los últimos toques para el inicio de ese Primer Encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil, esta vez en la ciudad de Paute que acaba de celebrar sus 152 años de Cantonización. Acudieron delegaciones de los colegios: Ciudad de Paute; Técnico El Pan, Nacional Chordeleg; Militar Abdón Calderón, de Cuenca; 26 de Febrero; Luis Vega Garrido, de Guarainag; Atenas del Ecuador, de El Cabo; Unidad Educativa Yanuncay, de Cuenca; y Agronómico Salesiano. Los maestros de ceremonia: Mónica Orellana, Víctor Bravo y Tania Párraga, estudiantes de Comunicación Social de excelente desempeño.

Los jóvenes sí están preparados

¿Se encontraban preparados los juveniles expositores? Sin duda que si. Es más, siempre lo están. Por lo general ahora ellos y ellas ya saben que tienen que vencer el temor de hablar en público, como fuere. ¿Que pueden equivocarse? Pues claro. Todos nos equivocamos. De equivocaciones está lleno el mundo y a la par, de grandes consecuciones y éxitos. Sólo no se equivocan los muertos, dijo alguien. Todo esto a propósito de un distinguido colegio cuyos profesores dijeron cierta vez que sus alumnos “no estaban preparados”. De aquí surgió la pregunta e inquietud: ¿Quiénes no están realmente preparados? Vaya usted a saber. Los estudiantes colegiales quieren siempre participar, desean ser parte de eventos, jugar con ellos, medirse en ellos, y mientras más eventos de este tipo se realicen, mejor preparación logran en el auténtico campo de la vida y las relaciones humanas. Esta clase de encuentros estudiantiles les deja profundas huellas de gratitud, aprendizaje y nostalgia de gratos momentos vividos. Por esa razón y comprendiendo el fondo filosófico y educativo que plantea el proyecto, varias instituciones y grupos aceptaron de inmediato apoyar tal realización, entre ellos la SENPLADES, Región 6, Gobernación del Azuay, la Jefatura Política del cantón Paute, el grupo benemérito Juntos por Paute N.Y., el Club Totem, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Señor de Girón, panadería Pan de Ambato, Ortega Hats, Hostería San Francisco, almacenes Paja Toquilla y Radio La Roja. A ellos se debió la más cordial atención a los jóvenes y los obsequios que se merecen como estímulo a su formación integral para que se constituyan en los mejores ciudadanos del futuro.

Abordaron múltiples temas

En realidad, los expositores demostraron estar preparados para expresar su pensamiento sobre múltiples temas, aprovechando la oportunidad que a menudo brinda el Proyecto Clubes de Comunicación Estudiantil del Ecuador. Allí se encontraban dispuestos a enfrentar al numeroso público, Carolina Vásquez, hablando sobre el tema Contaminación ambiental; Andrés Tapia y Mónica Contreras, Protección del bosque de Collay; Miguel Zambrano, Problemas juveniles; Christian Collaguazo, el Calentamiento global; Sandra Rea, Paute, historia y tradición; Carolina Calle, Problemas juveniles; Tania Riera, La Educación; Lady Llivicura, La autoestima; Christian Chicaiza, Destrucción de los hogares por la migración; Bolívar Jara, Proyecto Yasuní ITT; e Iván Lucero, La tierra zona de peligro.

Una Escuela de Música de Paute

Cada joven hizo quedar de lo mejor a su plantel, demostraron respeto a su uniforme e insignia y así tiene que ser. Las palabras de elogio para ellos no faltaron. Hablaron dirigentes comunitarios, profesores, autoridades cantonales, y hasta cantaron y bailaron, toda una fiesta sana y llena de alegría, igual, como tiene que ser. De pronto un grupo de artistas apareció en escena, la Escuela de Música de la ciudadela Don Bosco, bajo la dirección del maestro Juan Jara, y de todo ese brillante conjunto, la más aplaudida fue sin duda la niña Melany Palomeque (10), interpretando con éxito la difícil y hermosa melodía mejicana “El pastor”.

De todas maneras Iván quería hablar

Fue impresionante la alocución de Miguel Zambrano: “De lo negativo que nos sucede, de nuestros propios errores, de nuestros fracasos, echamos la culpa a los demás, a veces a nuestros padres, a amigos, a circunstancias, cuando en realidad los únicos culpables somos nosotros mismos; nosotros tenemos la fuerza, el poder y la capacidad para cambiar las cosas…” Christian Collaguazo que al final compartiera con Miguel el primer lugar en el torneo, habló sobre el complicado y difícil problema del calentamiento global, realizó profundas reflexiones dignas de ser expuestas ante mandatarios a nivel mundial y al conglomerado social que resulta ser corresponsable. Por su parte Sandrita Rea hizo la mejor promoción turística de Paute y recordó la historia y las tradiciones de su tierra; Carolina Calle recordó los infaltables problemas por los que atraviesa la juventud; Lady Llivicura dio una cátedra sobre lo que debe ser la preocupación individual y el cuidado de la autoestima; Carolina Vásquez, con énfasis y emoción, dominando escenario, convenció sobre los efectos de la contaminación del ambiente; Christian Chicaiza tocó el muy delicado asunto de la migración y las repercusiones en los hogares; Bolívar Jara se refirió al tema del momento, el proyecto Yasuní y la alternativa grave que esto significa para la contaminación y muerte en una parte de nuestro territorio y en consecuencia del planeta; y no faltó la demostración de decisión y valentía de Iván Lucero, que olvidó lo que había preparado y en una forma inteligente y poco común, dijo que no importaba, pues de todas maneras quería hablar, y habló de lo que le vino a la mente, se salió por la tangente y se ganó la simpatía y el aplauso de toda la gente. En fin una jornada muy interesante, y como dijo Carolina --reclamando otras oportunidades, porque le agradó el momento-- volveremos en una nueva ocasión. Los jóvenes quieren hablar y aquí está una tribuna que únicamente exige voluntad, desafío y deseo de triunfar.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com

domingo, 11 de diciembre de 2011

ZARUMA, 191 AÑOS DE INDEPENDENCIA.







Zaruma: Cultura, turismo y tradiciones






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Una de las ciudades más bellas del Ecuador, ubicada en la parte alta de la provincia de El Oro, celebró sus 191 años de independencia política. De Zaruma, cuyo nombre proviene de raíces idiomáticas ancestrales, zara= maíz y uma=cabeza (cabeza de maíz), referiremos hoy brevemente sus aspectos fundamentales: el turismo, la belleza arquitectónica, la cultura y las tradiciones. Pero haciendo ante todo una ligera referencia sobre el hecho independentista, dice la historia que “la segunda mitad del siglo XVII fue de escasa producción de oro en la Villa, agravando el desaliento de los mineros criollos por la excesiva carga de impuestos fijados por España; hubo un intento de la Corona en reactivar las minas de oro y plata, gestiones que resultaron infructuosas y tardías ante el avance del movimiento emancipador”. No hay duda que pesó bastante la gesta libertaria ya iniciada en ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca, lo que produjo la reacción de los patriotas zarumeños, “que apoyados por intelectuales cuencanos y a pesar de la tenaz oposición del Gobierno de Loja, proclamaron su independencia el 26 de noviembre de 1820”. Dicen los registros que “después de la independencia cayó en estado de postración la industria minera de Zaruma, aunque nunca desapareció, mientras que la producción agrícola que la generosa tierra nunca le negó, constituyó el motivo de arraigo y fijó la residencia de un pueblo que alcanzó vida propia y fue asiento de familias distinguidas por la cultura; la producción agrícola se convertía entonces en la principal fuente de recursos, se potencializó la ganadería y especialmente la industria del azúcar fabricado en ingenios artesanales que comercializaban con Guayaquil”.

Arquitectura, comidas y minería

Con calles caprichosamente trazadas y sujetas a la topografía irregular de la zona, portales de diseños exclusivos y viviendas que conservan la tradición de fachadas, ventanas y balcones de madera y al paso callejones angostos, es sin duda Zaruma única en su género en Ecuador. El turismo es --después del comercio del metal precioso-- el principal rubro del soporte económico de la población. Todos los días llegan forasteros provenientes de diversas latitudes para admirar tantos detalles de esta hermosa urbe orense, sin embargo, hoy la gente ya se cuida de potenciales situaciones de peligro ante la arremetida despiadada de la delincuencia que justamente va tras el oro de las minas. En cuanto a comidas predomina el sabroso plato del “tigrillo” y el aromático café, los dulces de fábricas artesanales y las humitas a cualquier hora del día. En esta ciudad los jóvenes y adultos todavía saludan a los extraños, algo admirable que ya se ha perdido en otros lugares. La gente es buena y no tiene problemas en detenerse a conversar en un portal de las inclinadas calles sobre el pasado de esta tierra, haciendo de guías turísticos innatos con el fin de que los que llegan se lleven la mejor impresión. El Sexmo es una mina didáctica que enseña al forastero los detalles de cómo fue la minería de antaño y cómo se realiza actualmente, pero por supuesto no deja de preocupar los efectos que esta ocupación de jugosos resultados económicos deja a empresarios en cuanto al ambiente y la degradación que paulatinamente, quiérase o no, se produce. El recuerdo de la empresa norteamericana SADCO con la explotación de oro y otros metales entre 1897 y 1950 no se borra de la mente de los habitantes; sólo la tenacidad y sano orgullo de los pobladores a lo largo de las décadas ha podido mantener el equilibrio arquitectónico, las virtudes culturales y el atractivo turístico, que de otro modo se habrían deteriorado.

Los jóvenes exponen temas interesantes

Para muestra de la capacidad e interés por la cultura en las personas encargadas de ese ámbito y con el único afán de promocionar, motivar y generar la investigación, la lectura, la exposición oral y el debate de ideas, el distinguido colegio Salesiano San Juan Bosco organizó un encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil con la presencia de jóvenes delegados de varias instituciones como los colegios Veinte y Seis de Noviembre, Sultana del El Oro, Miguel Sánchez Astudillo, Ocho de Noviembre, Leovigildo Loayza y el anfitrión San Juan Bosco, además con estudiantes invitados del Azuay: Christian Chicaiza (Unidad Yanuncay, de Cuenca), Gabriela Orellana (Nacional Santa Isabel) y Tania Párraga (Comunicación Social de la Universidad de Cuenca). En este evento cultural de las festividades de Zaruma, Jessenia Freire del colegio 8 de Noviembre de Piñas, habló sobre un tema de palpitante interés, las redes sociales; “hay personas que ni duermen por pasar en el internet; el face book es como una droga; dejamos de ser personas, para hablar de tonterías, nos hacemos autistas tecnológicos, desperdiciamos horas importantes…”, agregó que esta forma se ha degradado, porque no existe un contacto real entre las personas y de todas ellas son pocas las realmente amigas. Noelia Espinoza, del mismo plantel, habló sobre la sexualidad, invitó a no confundir el sexo con el amor, “el amor no se lo hace, se lo da”, dijo; se preguntó si en los colegios se da realmente esta orientación; al parecer no se habla sobre este tema a fondo porque no existen especialistas. De acuerdo a una opinión adulta los padres de familia tienen mucho que ver en este asunto pero deben estar preparados para no confundir.

Tolerancia no es decir a todo si

Todos los jóvenes hablaron de temas importantes: Ángel Carrión, del colegio Miguel Sánchez Astudillo se refirió al tema de la seguridad de la población y recomendó dejar a un lado “nuestra ingenuidad e inocencia que facilita la labor de los delincuentes”; Jessenia acotó que por allí la policía se preocupa de pedir dinero a los conductores en lugar de combatir la delincuencia. Otros expositores fueron, Johanna Feijoo, que se refirió a la comunicación entre padres e hijos y cómo responder a sus hijos cuando éstos han cometido un error; aquí la inteligente Jessenia anotó que en los hogares de hoy no se sabe quién manda y hasta existen casos insólitos como éste: “Mamá te traigo un regalo, sabes, vas a ser abuela, estoy embarazada…” y acotó: “un padre aprende a ser padre y un hijo aprende a ser hijo, pero un “te quiero papá”, sirve para toda la semana”; “distancias pequeñas, corazones distantes”, “madres que se desvelan esperando a sus hijos, a qué hora llegará, con quién estará, cómo llegará…” Por su parte, Christian Chicaiza habló sobre la tolerancia: “es parte del buen vivir”; “el buen vivir está en la paz interior de los seres humanos”; “el tolerar no es decir a todo si, no es sumisión ni humillación, tiene un límite…”. Gabriela Orellana, de Santa Isabel, se refirió a la juventud actual, sus libertades, su comunicación y sus consecuencias. Otros panelistas fueron: Guido Salazar, Adriana Román, las gemelas Mariuxi y Maribel Maldonado, Angie González y Rosa Ramírez, Jessica Toro y Cecilia Suárez, y todos los estudiantes, directivos y profesores presentes, mediante comentarios y preguntas. Por su parte Tania Párraga, hizo una explicación de lo que significan los Clubes de Comunicación y su valor para la formación integral de los jóvenes. En suma, una magnífica demostración de la intelectualidad juvenil orense, gracias a la preocupación de John Carrión y la rectora Margarita Jaramillo. Los jóvenes demostraron que la cultura es la virtud principal en la parte alta de la provincia de El Oro y particularmente en Zaruma.

Los arrieros, historias de hace cien años

Entre las tradiciones más importantes de los pueblos de El Oro está el arriero. Es una historia fascinante y llena de anécdotas y sacrificio que hizo época y sirvió para el desarrollo de los pueblos. Hoy se perenniza este recuerdo en dos solemnes monumentos, el uno poco antes de Piñas en un redondel magnífico complementado con la representación de aves propias de la zona y en peligro de extinción, y el otro en la entrada de Zaruma. Durante más de cien años desde la década de los 50 del siglo anterior hacia atrás, los arrieros representaban verdaderas empresas de transporte, cuando no, formas particulares de trasladarse de un lugar a otro. Los arrieros se formaban desde niños, fuertes, sanos y bien dotados, capaces en su juventud de conducir recuas de 20 o 25 mulas robustas y bien criadas para resistir pesadas cargas en recorridos largos y de caminos extremadamente malos y en temporales que causarían desobligo y profundo sufrimiento a gentes de ciudad. Transportaban carga desde la estación del tren de Piedras hasta Portovelo, Piñas y Zaruma o hacia Santa Rosa, Pasaje, Santa Isabel y Girón. Cuentan que eran hombres fuertes, altos y dispuestos a levantar y cargar pesados equipajes, cables de acero y máquinas para la explotación minera; por supuesto eran bien pagados pero a costa de un enorme sacrificio y esfuerzo. Hoy algunas personas que sobrepasan los 90 años de edad todavía recuerdan esos difíciles momentos…y viven, aunque con nostalgia, para contarlo, porque, “hasta estas calles por donde ahora pasan los autos, eran el camino de las acémilas y los arrieros que venían de lejanas tierras trayendo novedades y productos que convocaban a hombres y mujeres para curiosear y comentar ante los forasteros, y a veces recibir cartas de amor venidas desde las lejanas tierras del Azuay. Los morlacos desde San Fernando, Girón, La Asunción, asimismo en recuas llegaban a las posadas de Zaruma con cargas de quesos y otros productos manufacturados que poco a poco, no sólo fueron uniendo a los pueblos sino a los corazones de hombres y mujeres. Zaruma tiene mucho que contar a las futuras generaciones del Ecuador. Como dicen, es un pueblo que se ha hecho “con sangre, sudor y lágrimas…”

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

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