martes, 27 de marzo de 2012

La Balsa, último territorio ecuatoriano






<!--[if gte mso 9]> Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE


Camino por las calles de Zumba en busca de algo que me acerque a la “Ciudad perdida”. No es por aquí me dice don Noé, “vaya por la vía de Palanda, de allí a dos días, pero lleve una arma porque puede asomar el tigre que se para en dos patas y araña los palos”. En verdad, me infundió un poco de temor, pero de eso se trata para que sean más interesantes y emocionantes las aventuras. En todo caso nos dice que son lugares inhóspitos, y mejor que sea así, para que no se los atropelle y no sean de fácil saqueo.

“La Ciudad Perdida” de Logroño

Entonces, sobre la “Ciudad perdida”, he aquí lo que encontramos del P. Juan de Velasco en su célebre obra Historia del Reino de Quito: Fue en 1599. Se sublevaron los jíbaros, al mismo tiempo que los araucanos en Chile, e hicieron barbaridades. Todos al mando del famoso Quiruba, ingresaron 20 mil indianos sobre Logroño y Sevilla. En Logroño, habitada por doce mil blancos y mestizos, primero capturaron al Gobernador que era un hombre ambicioso de oro, lo desnudaron y le hicieron tragar oro derretido; mataron a todos, incendiaron las casas una por una buscando a escondidos y sólo quedaron mujeres jóvenes, incluidas las monjas, a quienes se las llevaron. La destrucción fue similar en Sevilla a 25 leguas. Nadie los pudo defender. 32 años más tarde descubrieron los restos del horror, pero pasarían más de cien años para ingresar y tener una idea de todo lo ocurrido e incluso para evidenciar el mestizaje con las monjas españolas y ciertos recuerdos de la catástrofe. En algún lugar de la zona vimos una ocasión un niño shuar con todas las características de su raza, pero con ojos azules. El franciscano P. Jervis Donoso conoció la “Ciudad perdida”, me relata, se encuentra en el alto Nangaritza, y me parece que es en la misma zona donde hace aproximadamente siete décadas los jíbaros mataron a colonos que buscaban oro, entre ellos a Froilán y Albino, dos jóvenes oriundos de Girón. De paso, me cuentan los franciscanos, que desde Cuenca hubo migración hacia la zona de Zumba para escapar de la guerra de la Independencia y también para explotar riquezas naturales de esos lugares, con destino a centros de acopio como las haciendas de El Tablón, de Oña; Tutupali, hacia el oriente de ese cantón, y La Papaya, en los calientes de Saraguro.

Viaje a La Balsa, límite internacional

En un momento de la madrugada antes de ir a La Balsa, en la tele alguien recuerda la cita de Einstein: “No creo que Dios nos haya puesto cosas más allá de lo que podríamos entender…sólo nos pide que las busquemos con vehemencia…”; y luego: “Dios no juega a los dados”. Con estos estímulos, sin pretender conocer ni entender todo porque es imposible, pero convencidos de que “nada es un accidente”, nos apuramos para una nueva experiencia. Desde el casi solitario terminal tomamos una ranchera para dirigirnos al extremo sur del territorio ecuatoriano, el pequeño caserío y puente internacional ya nombrado. Dicen que se llama así porque antes se atravesaba el río en una balsa, hoy el puente parece un adorno, pues casi no existe tránsito vehicular, lo atraviesan peruanos y ecuatorianos en mayor número los domingos para la feria semanal con productos de uno y otro lado. Viajamos no más de veinte pasajeros entre hombres, mujeres y niños, incluida una pareja de jóvenes franceses que van de largo hacia los puntos más importantes del Perú; pudiendo ir por la ruta de Huaquillas o de Macará, escogieron ésta que les parece más exótica. Todos vamos alegres, comentando y admirando, pregunto a cada paso los nombres de lugares y algunos muy atentos tienen satisfacción de informarme incluso más de lo que les solicito. Siguen paisajes interesantes, lluvia a lo lejos, territorios escarpados, vegetación y carretera de no muy buenas condiciones. Les digo que para que llegue el pavimento hasta esta frontera debemos esperar siquiera un año y medio, pero estoy seguro de que se lo hará. En el camino converso con Pamela y Rocío, mis jóvenes guías, me cuentan que estudiarán Comunicación, que les gusta la carrera, pero les manifiesto que se requiere de mucho, más que dinero, de amor por esa profesión, por la gente, por la tierra, por la vida y por nuestra patria. Aprueban la idea. No conocen más que su pueblo y veo que tienen gran curiosidad por recorrer Cuenca, Quito, Guayaquil y otras ciudades y lugares; llegará el momento, para todo hay un tiempo.

Lugares solitarios y tristes

Pasamos por Pucapamba, está cruzado un palo pintado de amarillo y negro, un soldado pequeñito pero de rostro serio y con traje camuflado nos sale al paso, y qué ojo, enseguida se acerca a los franceses y les pide papeles, y continuamos. Por estos lares se respira paz y tranquilidad; luego divisamos no muy lejos al caserío de La Chonta y ya más allá desde lo alto se ve el puente y caserío de La Balsa junto al río Canchis, límite internacional. Nos aproximamos hasta que el bus se detiene definitivamente, y de los pocos que quedamos, cada uno va por su lado, mientras nosotros pasamos el puente que divide a los dos territorios. En este lugar los domingos se hace la indicada feria y no hay ningún problema ni confusión como en otros lugares fronterizos que conocemos. Del 20 al 23 de octubre de cada año se realiza una feria de integración y es día de fiesta. El río Canchis desde aquí ya es navegable aguas abajo, luego recibe el aporte del río Mayo y se forma el Chinchipe que después desemboca en el Marañón y éste mucha distancia después llega al Amazonas. Hasta aquí desde Zumba la ranchera ha hecho una hora y 30 minutos. Pasando el ancho puente que tiene un palo al comienzo y otro a su término, caminamos en busca de un vehículo para introducirnos en territorio peruano; por allí encontramos una tricimoto, buscamos al conductor que aparece de mala gana, a pesar de que estaba vagando. Arreglamos el precio, cuatro dólares, y nos lleva a Namballe, el primer pueblito peruano a donde arribamos en veinte minutos: frío, desolado, pobre; en el descuidado parque central no vemos a gente, salvo unos cuatro militares que nos miran sorprendidos; un par de fotos y enseguida retornamos. Zumba es muchas veces más alegre y atractivo, ni punto de comparación, al menos nos pareció así.

Todavía queda mucho qué investigar

Toca el regreso, estamos pocos en la ranchera y queda la inquietud de en próxima ocasión extender el viaje hacia San Isidro y Jaén, pasando esa frontera. Luego a siete horas se encuentra Bagua, la base militar peruana reforzada con motivo de la guerra del alto Cenepa. Al día siguiente ya corresponde volver a casa y en el trayecto tejemos nuevos planes pero no se borra de la mente nuestro proyecto de conocer la “Ciudad perdida”, difícil pero no imposible, habrá que buscarla por el lado de Zamora y Nangaritza. Conozco que en 1817 una expedición con el franciscano P. José Antonio Prieto llegó al sitio. La Revista Complutense de Historia de América contiene un artículo de Carmen Martínez Martín. Por allí anduvo Juan de Salinas, aquel de las minas de oro en Cañaribamba, cerca de Santa Isabel, pero fue su sobrino Bernardo de Loyola quien fundó Logroño de los Caballeros y Sevilla del Oro, ciudades que perecieron ante la furia de los jíbaros. El P. Prieto junto con Juan López Tormaleo y otros entusiastas del proyecto, partieron de Cuenca en 1816 y encontraron huellas de la destrucción e incluso cráneos que en casas de los indígenas los conservaban. Queda por investigar mucho más, pero lo fundamental es acercarse al lugar. Esperamos tener éxito.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com

lunes, 12 de marzo de 2012

Zumba, hermoso pueblo de un rincón ecuatoriano






<!--[if gte mso 9]> Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE


El bus de Viajeros corre por el magnífico pavimento con rumbo a la legendaria ciudad de Loja. En cuatro horas desde Cuenca arribamos a la urbe fundada por Mercadillo el 8 de diciembre de 1548. Cómo ha cambiado desde que la conocimos hace unos veinte años. Es ya moderna, sin embargo conserva tradiciones culturales y religiosas que hoy trascienden a nivel internacional. Quisimos quedarnos un tiempo pero nuestro objetivo era otro, más al sur, hacia la frontera oriental. Nos esperaba la sorpresa de pueblos hermosos y desconocidos en nuestra geografía. Enseguida abordamos un nuevo vehículo; hay muchas cosas para asombrarse.

Recuerdos de “El éxodo de Yangana”

Del terminal de Loja partimos a las 12h45 en un bus de la Nambija ($7.5). Comienza la carretera asfaltada. Pronto llegamos a Malacatos, población a una hora, soledad y alegría al mismo tiempo, vemos al paso árboles de mandarinas, naranjas y aguacates, y caña guadua, caña mansa, bambú o “caña guama”, como dicen algunos. Pasamos a Vilcabamba y ya contemplamos un gran valle verde y muy atractivo, por algo será que llegan a él turistas de todo el mundo. A partir de este “Valle de la longevidad” la carretera es lastrada y partes con pavimento rígido en construcción. Ascendemos por el nudo de Sabanilla que es el límite con Zamora Chinchipe. Arrugada geografía, a cada paso jóvenes trabajando en la vía. Es la compañía TGC que a la altura del pueblo de Masanamaca construye mientras llueve copiosamente. Ya divisamos Yangana, se destacan las torres de su iglesia, dificultades en el paso porque el río del mismo nombre está enfurecido. Una calle lleva el nombre de Ángel Felicísimo Rojas, por la obra “El éxodo de Yangana”, que salió de las fronteras y le dio fama al lugar. La ruta sigue en ascenso por la cordillera, lo construido se destruye, equipos limpian los deslaves. Luego un letrero dice “Bienvenidos al Parque Nacional de Podocarpus”, enseguida otro: “Área protegida, Fundación Jocotoco”. Llegamos a Valladolid, luego la carretera en buenas y malas condiciones pasando por los pueblos de Palanda, El Progreso e Isimanchi, hasta por fin arribar a Zumba a las 9 y 15 de la noche. Todo un día viajando y por supuesto enseguida al hotel San Luis, de 10 dólares, para descansar “como niño recién bañado”.

Un trago en el museo arqueológico

Cantan los gallos como en todas partes y a pocos metros del parque central y la Brigada de Selva 17 Zumba, encuentro a don Noé Mercedes Bermeo Castillo (77), saludamos, me invita a entrar en su pequeño museo arqueológico, me muestra diminutas y hermosas piezas de ópalo gris y blanco, fueron probablemente talladas por mujeres hace mil años o más con materiales traídos de la zona de San Ignacio y Jaén, hoy en el norte peruano. Don Noé nació en Yangana, cuando para llegar a Zumba se hacía un mes caminando o cabalgando, pues los ríos crecían y había que esperar o se pasaba con carga por puentes de bejuco. Mientras mira y toca una botella de un licor oscuro me muestra una piedra petrificada de guayacán. Conserva una placa que iba a ser entregada a Velasco Ibarra que debía llegar el 28 de noviembre de 1971, cuando dejó “con los churos hechos” a la gente que le esperaba hasta con artistas como las Hnas. Mendoza Suasti. Me cuenta que originalmente habitaba en la zona la cultura Mayo-Chinchipe, luego los Yaguarzongos, los Bracamoros y por último los Incas. Al final me invita una copa de un trago fabricado por él mismo en su finca y él se toma una de aguardiente “que le hace torcer”. Por allí en un restaurant encuentro a doña Carmen Martínez, vive 45 años en Zumba y me relata que cuando era niña todo era selva y sólo habían cuatro casas.

Cuatro bellas chicas del Colegio “Manuelita”

Y no podían faltar, encuentro a cuatro chicas trabajando en un parquecito y entablamos la conversación. Son Enith Abad, Rocío Alba, Pamela Albán y Denisse Castillo, estudiantes del colegio “Manuela Sáenz”. Sí saben sobre el personaje, pero un poco risueña explica una de ellas, “dicen que era amante del Libertador” y le respondo, “tiene diez sobre diez”. Unas fotografías y enseguida sus impresiones y mensajes: Hacen falta centros recreativos, el internet llega lento y su colegio es aceptable, dicen. Enith manifiesta a los jóvenes: “Que aprovechen las oportunidades y no desperdicien el tiempo”; Rocío: “Que visiten Zumba y disfruten de esos lugares”; Pamela: “Compartan con la naturaleza, que se alejen de la rutina y contacten con gente nueva”; Denisse: “Esperamos una invitación y un intercambio”.

En octubre es la fiesta de las hormigas

Calles inclinadas, gente atenta y alegre, calor humano, son características en Zumba, centro poblado lejano y aislado del sur oriente ecuatoriano. Había que conocer algo sobre la Misión Franciscana en el lugar, y en un local junto a la iglesia encontramos la respuesta. La joven Hna. Giovanna nos informa que a menudo salen a las comunidades de San Andrés, La Chonta, Pucapamba y El Chono. La catequista Esther Cabrera expresa: “Somos humildes y tememos al Ejército y a la Policía”, quizás, digo, a consecuencia de abusos de esos elementos en el pasado, lo que hoy es inadmisible. Francisco León: “Usted es el primer periodista que ha venido”, y nos hace conocer una novedad: “Zumba es tierra de la chonta, la guayusa, las culonas y las mujeres bellas”; ante mi asombro, explica enseguida que eso de “culonas” es en referencia a unas hormigas que cada año aparecen en octubre, se las captura y se las come tostadas, en caldo o en tortilla y son afrodisíacas. Ante esto último las mujeres festejan. Ahora sí, quedó claro para mí el monumento a esa hormiga en el parque central. Lo de las mujeres bellas, es cuestión de ver por las calles. La misionera Esther (43) es la más comunicativa y alegre, me pide que agradezca al Hospital del IESS de Cuenca porque la han atendido muy bien de una dolencia, especialmente al Dr. Gerardo Peña. Por último, Lucía Encalada, una simpática mujer, expresa que la Misión es importante “porque aprendemos a ser mejores y útiles a la sociedad”.

Interesante historia de San Antonio

Sigo mi recorrido por las calles en subidas y bajadas, al paso veo un estadio con cancha de tierra y una tribuna. La juventud deportiva merece algo mejor. La gente me saluda, todavía conserva esa linda costumbre, me siento muy bien. Luego voy a la radio de la Misión para conocer algunas novedades. Me recibe su director el Hno. Juan Patiño y conversamos de muchas cosas, entre ellas de San Antonio, que es el nombre de la emisora. Se llamaba Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo y vino al mundo en 1195. Llamado "el santo de todo el mundo" y "Doctor Evangélico", decía: "El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree". Dueño de extraordinaria memoria retentiva, llegó a adquirir amplios conocimientos sobre la Biblia. Este fraile portugués era también conocido como "El defensor de la Verdad". Al morir el 13 de junio de 1231 tenía tan sólo treinta y cinco años de edad. La referencia viene porque vemos que ha sido un personaje importante y joven. Por el Hno. Juan y el P. Jervis conocemos que en las comunidades los feligreses escuchan la misa a través de la radio mediante parlantes; que tiene un largo alcance, incluso hasta el norte del Perú, “a pesar de que el Estado le mermó la potencia, mientras entran libremente siete emisoras peruanas”. Se fundó mediante una donación de los Franciscanos hace 16 años, pero ahora sí ayuda el Gobierno, y comenzó empíricamente con dos personas, entre ellas una cocinera que operaba mientras preparaba la comida; tiene tres frecuencias: para Zamora Chinchipe, Loja y El Oro, e inclusive se escucha en algunos lugares del Azuay. Lo importante es que tiene dos objetivos básicos: la evangelización y el aporte cívico y patriótico. Conversamos con los religiosos y comunicadores de muchas cosas y al final generosamente nos invitan a almorzar, nos ceden el lugar preferencial, oramos juntos antes de comenzar y ruegan a Dios por todos y por este, su modesto servidor y huésped. Linda experiencia, salgo muy alegre y con la barriga llena, y para colmo de la buena suerte afuera encuentro a una bella mujer con sonrisa cautivadora, que me pregunta quién soy y “cómo así”, conversamos brevemente, le obsequio mi libro “La batalla del Portete” y caminamos hasta cerca de su casa, se trataba de la concejal Liliana Sozoranga.

No encuentro la “Ciudad perdida”

El tiempo para nosotros vuela en Zumba, nos queda mucho qué hacer y a dónde ir; por aquí y por allá nos cuentan historias: los peruanos no avanzaron en 1941 y 1942 por esos lugares; todos tomaron las armas para la defensa; un día llegó Jaime Roldós; también llegó León pero no quiso conversar con el pueblo. Dos días agotadores y falta lo principal, ir hacia la frontera, es decir a La Balsa, a una hora y media; busco la “Ciudad perdida”, no la encuentro por ahí pero me dan interesantes datos que les puedo contar en un próximo reportaje. El problema es que se me agota el tiempo y me estoy acostumbrando al lugar, que hasta quisiera quedarme a vivir. La noche llega rápido, suena una que otra discoteca con música reguetonera pero ya siendo las diez de la noche hay que descansar para la próxima jornada.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com

lunes, 5 de marzo de 2012

Fue un éxito el Primer Encuentro de Clubes en Paute






<!--[if gte mso 9]> Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE

A las 08h30 comenzaron a llegar las delegaciones al recinto elegido, la hermosa Hostería San Francisco, de Paute. Contados estudiantes, no más de cinco, habían estado presentes en eventos anteriores del mismo tipo, por lo tanto para la mayoría era una novedad y por ello fueron tensos sus momentos. De pronto comenzaron los últimos toques para el inicio de ese Primer Encuentro de Clubes de Comunicación Estudiantil, esta vez en la ciudad de Paute que acaba de celebrar sus 152 años de Cantonización. Acudieron delegaciones de los colegios: Ciudad de Paute; Técnico El Pan, Nacional Chordeleg; Militar Abdón Calderón, de Cuenca; 26 de Febrero; Luis Vega Garrido, de Guarainag; Atenas del Ecuador, de El Cabo; Unidad Educativa Yanuncay, de Cuenca; y Agronómico Salesiano. Los maestros de ceremonia: Mónica Orellana, Víctor Bravo y Tania Párraga, estudiantes de Comunicación Social de excelente desempeño.

Los jóvenes sí están preparados

¿Se encontraban preparados los juveniles expositores? Sin duda que si. Es más, siempre lo están. Por lo general ahora ellos y ellas ya saben que tienen que vencer el temor de hablar en público, como fuere. ¿Que pueden equivocarse? Pues claro. Todos nos equivocamos. De equivocaciones está lleno el mundo y a la par, de grandes consecuciones y éxitos. Sólo no se equivocan los muertos, dijo alguien. Todo esto a propósito de un distinguido colegio cuyos profesores dijeron cierta vez que sus alumnos “no estaban preparados”. De aquí surgió la pregunta e inquietud: ¿Quiénes no están realmente preparados? Vaya usted a saber. Los estudiantes colegiales quieren siempre participar, desean ser parte de eventos, jugar con ellos, medirse en ellos, y mientras más eventos de este tipo se realicen, mejor preparación logran en el auténtico campo de la vida y las relaciones humanas. Esta clase de encuentros estudiantiles les deja profundas huellas de gratitud, aprendizaje y nostalgia de gratos momentos vividos. Por esa razón y comprendiendo el fondo filosófico y educativo que plantea el proyecto, varias instituciones y grupos aceptaron de inmediato apoyar tal realización, entre ellos la SENPLADES, Región 6, Gobernación del Azuay, la Jefatura Política del cantón Paute, el grupo benemérito Juntos por Paute N.Y., el Club Totem, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Señor de Girón, panadería Pan de Ambato, Ortega Hats, Hostería San Francisco, almacenes Paja Toquilla y Radio La Roja. A ellos se debió la más cordial atención a los jóvenes y los obsequios que se merecen como estímulo a su formación integral para que se constituyan en los mejores ciudadanos del futuro.

Abordaron múltiples temas

En realidad, los expositores demostraron estar preparados para expresar su pensamiento sobre múltiples temas, aprovechando la oportunidad que a menudo brinda el Proyecto Clubes de Comunicación Estudiantil del Ecuador. Allí se encontraban dispuestos a enfrentar al numeroso público, Carolina Vásquez, hablando sobre el tema Contaminación ambiental; Andrés Tapia y Mónica Contreras, Protección del bosque de Collay; Miguel Zambrano, Problemas juveniles; Christian Collaguazo, el Calentamiento global; Sandra Rea, Paute, historia y tradición; Carolina Calle, Problemas juveniles; Tania Riera, La Educación; Lady Llivicura, La autoestima; Christian Chicaiza, Destrucción de los hogares por la migración; Bolívar Jara, Proyecto Yasuní ITT; e Iván Lucero, La tierra zona de peligro.

Una Escuela de Música de Paute

Cada joven hizo quedar de lo mejor a su plantel, demostraron respeto a su uniforme e insignia y así tiene que ser. Las palabras de elogio para ellos no faltaron. Hablaron dirigentes comunitarios, profesores, autoridades cantonales, y hasta cantaron y bailaron, toda una fiesta sana y llena de alegría, igual, como tiene que ser. De pronto un grupo de artistas apareció en escena, la Escuela de Música de la ciudadela Don Bosco, bajo la dirección del maestro Juan Jara, y de todo ese brillante conjunto, la más aplaudida fue sin duda la niña Melany Palomeque (10), interpretando con éxito la difícil y hermosa melodía mejicana “El pastor”.

De todas maneras Iván quería hablar

Fue impresionante la alocución de Miguel Zambrano: “De lo negativo que nos sucede, de nuestros propios errores, de nuestros fracasos, echamos la culpa a los demás, a veces a nuestros padres, a amigos, a circunstancias, cuando en realidad los únicos culpables somos nosotros mismos; nosotros tenemos la fuerza, el poder y la capacidad para cambiar las cosas…” Christian Collaguazo que al final compartiera con Miguel el primer lugar en el torneo, habló sobre el complicado y difícil problema del calentamiento global, realizó profundas reflexiones dignas de ser expuestas ante mandatarios a nivel mundial y al conglomerado social que resulta ser corresponsable. Por su parte Sandrita Rea hizo la mejor promoción turística de Paute y recordó la historia y las tradiciones de su tierra; Carolina Calle recordó los infaltables problemas por los que atraviesa la juventud; Lady Llivicura dio una cátedra sobre lo que debe ser la preocupación individual y el cuidado de la autoestima; Carolina Vásquez, con énfasis y emoción, dominando escenario, convenció sobre los efectos de la contaminación del ambiente; Christian Chicaiza tocó el muy delicado asunto de la migración y las repercusiones en los hogares; Bolívar Jara se refirió al tema del momento, el proyecto Yasuní y la alternativa grave que esto significa para la contaminación y muerte en una parte de nuestro territorio y en consecuencia del planeta; y no faltó la demostración de decisión y valentía de Iván Lucero, que olvidó lo que había preparado y en una forma inteligente y poco común, dijo que no importaba, pues de todas maneras quería hablar, y habló de lo que le vino a la mente, se salió por la tangente y se ganó la simpatía y el aplauso de toda la gente. En fin una jornada muy interesante, y como dijo Carolina --reclamando otras oportunidades, porque le agradó el momento-- volveremos en una nueva ocasión. Los jóvenes quieren hablar y aquí está una tribuna que únicamente exige voluntad, desafío y deseo de triunfar.

César Pinos Espinoza

cesarpinose@hotmail.com

www.proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com